Nvidia ayudó a DeepSeek a desarrollar inteligencia artificial que posteriormente fue utilizada por el Ejército chino, según ha denunciado el presidente de un comité clave de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en una carta dirigida al Departamento de Comercio. La revelación, adelantada por Reuters, ha reavivado el debate en Washington sobre el papel de las grandes tecnológicas estadounidenses en el avance militar de China, a pesar de las restricciones impuestas a la exportación de tecnología sensible.
El señalamiento parte del congresista republicano John Moolenaar, presidente del Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes, quien asegura que documentos internos de Nvidia muestran que la compañía prestó asistencia técnica avanzada a la empresa china DeepSeek. Esta colaboración habría permitido a la firma asiática mejorar de forma significativa la eficiencia de entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial, algunos de los cuales, según las autoridades estadounidenses, terminaron siendo utilizados por el Ejército Popular de Liberación.
DeepSeek sorprendió a los mercados y a la comunidad tecnológica a comienzos del año pasado al presentar una serie de modelos de IA capaces de rivalizar con los desarrollados por empresas líderes de Estados Unidos, pero utilizando una cantidad muy inferior de potencia computacional. Este logro alimentó las preocupaciones en Washington de que China esté reduciendo rápidamente la brecha tecnológica en inteligencia artificial, incluso bajo un régimen de fuertes controles a la exportación de chips avanzados.
Asistencia técnica clave de Nvidia
En la carta enviada al secretario de Comercio, John Moolenaar detalla que, según los registros de Nvidia, personal especializado de la compañía ayudó a DeepSeek a lograr “importantes mejoras en la eficiencia del entrenamiento” mediante una “cooptimización de algoritmos, marcos de software y hardware”. El documento interno citado presume de que el modelo DeepSeek-V3 necesitó solo 2,788 millones de horas de GPU H800 para su entrenamiento completo, una cifra inferior a la que requieren habitualmente los modelos de vanguardia desarrollados en Estados Unidos.
Las horas de GPU son un indicador clave en el desarrollo de inteligencia artificial, ya que reflejan el tiempo durante el cual los chips deben funcionar para entrenar un modelo. Reducirlas de forma drástica supone una ventaja estratégica, especialmente para países que enfrentan restricciones en el acceso a semiconductores de última generación.
Contexto de las restricciones tecnológicas
Los documentos citados por el comité se refieren a actividades de Nvidia durante 2024. En ese momento, según Moolenaar, no existían indicios públicos de que la tecnología de DeepSeek estuviera siendo empleada con fines militares. Por ello, Nvidia habría tratado a la empresa china como “un socio comercial legítimo”, proporcionándole el mismo tipo de apoyo técnico que a otros clientes.
El chip H800, utilizado por DeepSeek, fue diseñado específicamente por Nvidia para el mercado chino y se vendió antes de que Estados Unidos lo incluyera en la lista de productos sujetos a controles de exportación en 2023. Desde entonces, las autoridades estadounidenses han incrementado la vigilancia sobre el destino final de los chips de alto rendimiento, ante el temor de que refuercen las capacidades militares de Pekín.
Reuters informó anteriormente de que funcionarios estadounidenses creen que DeepSeek está colaborando con el Ejército chino, lo que ha dado mayor peso político a las acusaciones actuales.
Respuesta de Nvidia y de China
En un comunicado, Nvidia defendió su actuación y minimizó la dependencia del Ejército chino de tecnología estadounidense. “China tiene más que suficientes chips domésticos para todas sus aplicaciones militares, con millones de sobra”, afirmó la compañía. “Del mismo modo que sería absurdo que el Ejército estadounidense utilizara tecnología china, no tiene sentido que el Ejército chino dependa de tecnología estadounidense”, añadió.
Desde Pekín, el portavoz de la embajada china en Estados Unidos, Liu Pengyu, acusó a Washington de “exagerar el concepto de seguridad nacional” y de politizar el comercio y la tecnología. China, aseguró, espera que Estados Unidos adopte medidas concretas para mantener la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales.
Debate político en Estados Unidos
La polémica se produce en un momento especialmente sensible. A principios de este mes, la Administración de Donald Trump aprobó la venta a China de los chips Nvidia H200, más potentes que los H800, aunque con restricciones que prohíben su suministro a entidades que apoyen al Ejército chino. La decisión generó críticas tanto de demócratas como de republicanos partidarios de una línea dura frente a Pekín.
Para Moolenaar, el caso DeepSeek demuestra que los controles actuales son insuficientes. “Si incluso la empresa más valiosa del mundo no puede descartar el uso militar de sus productos cuando se venden a entidades chinas, son esenciales licencias estrictas y una aplicación rigurosa de las normas”, advirtió el congresista.
El debate sobre hasta qué punto las empresas tecnológicas estadounidenses deben responsabilizarse del uso final de sus productos promete intensificarse, en un contexto en el que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales campos de competencia estratégica entre Estados Unidos y China.

