El dominicano Adael Amador llega a los Entrenamientos Primaverales decidido a recuperar protagonismo en la lucha por la segunda base de los Rockies de Colorado, en un escenario marcado por fichajes, presión interna y dudas tras su irregular debut en MLB.

De joya del sistema a competir por sobrevivir

En Mesa, Arizona, el panorama ha cambiado para Amador. Hace dos años era el prospecto Nro. 1 de los Rockies según MLB Pipeline. Hoy pelea por no quedar relegado en una organización que ha reforzado el cuadro interior con nombres como Willi Castro, Edouard Julien, Tyler Freeman y Nicky López.

La narrativa en Colorado ha sido clara: competencia abierta y cero garantías.

El 2025 dejó sombras. En tres estadías en Grandes Ligas, Amador registró una línea ofensiva de .177/.256/.265, mostrando inexperiencia en momentos clave. Su debut en 2024 ya había estado condicionado por una lesión en el oblicuo.

Sin embargo, los números en Triple-A Albuquerque cuentan otra historia: .303/.405/.478 en 80 juegos, evidencia de que el talento sigue intacto.

Última opción y presión máxima

Amador, quien cumplirá 23 años el 11 de abril, se encuentra en su última opción de Ligas Menores, lo que añade urgencia a su primavera.

Es el jugador de posición más joven en el roster de 40 de los Rockies, pero eso no garantiza nada en una franquicia que en los últimos dos años utilizó a 19 jugadores que estuvieron en Doble-A en esas mismas temporadas, reflejo de una política acelerada que ha generado críticas internas.

El nuevo gerente general, Josh Byrnes, reconoce que hay talento en casa y señala directamente al dominicano:

“Siempre ha sido un buen bateador. La toma de decisiones y el contacto son buenos. Queremos que haga daño, no solo que consuma turnos”.

Competencia real por la 2B

El mánager Warren Schaeffer fue contundente:

“Adael está de lleno en la pelea por ese puesto en la segunda base”.

Los datos respaldan parte de la confianza: en cinco temporadas de Ligas Menores suma 265 bases por bolas contra 258 ponches, una relación poco común en jugadores jóvenes latinoamericanos.

Pero la brecha hacia la consolidación pasa por mejorar defensa y corrido de bases. Amador comenzó como torpedero tras firmar por US$1.5 millones desde Santo Domingo, y su transición a la segunda base aún requiere ajustes en alcance y precisión en las dobles matanzas.

Madurez tras la tormenta

Más allá de lo técnico, Amador muestra resiliencia. Asegura que su confianza nunca cayó y atribuye su estabilidad a la salud recuperada.

“Lo más importante es estar saludable. Nunca me sentí mal conmigo mismo”.

También asume un rol de mentor con prospectos dominicanos como Robert Calaz y Roldy Brito, intentando evitar que repitan errores que él ya vivió.

¿Renacimiento o oportunidad perdida?

La realidad es cruda: Colorado necesita producción inmediata. El margen de paciencia con jóvenes talentos parece agotarse.

Amador enfrenta una primavera decisiva. Si responde con consistencia ofensiva y crecimiento defensivo, podría consolidarse como parte del nuevo núcleo del equipo.

Si no, el tren podría pasar.

En una organización que busca identidad y estabilidad, la historia de Adael Amador aún no está cerrada.

La pregunta es si 2026 será el año de su confirmación… o el de su última oportunidad.

Comparte.
Dejar una respuesta

Exit mobile version