Alfalfa y vezas: cultivo clave en la ganadería española

La ganadería española se ve profundamente influenciada por la alimentación animal, que comienza en los cultivos forrajeros como la alfalfa, el maíz para ensilado, las vezas y diversos pastos. Aunque estos cultivos son a menudo pasados por alto, según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) del Ministerio de Agricultura, ocupan miles de hectáreas en España y son esenciales para la economía rural.

La alfalfa, que cubre aproximadamente 200 000 hectáreas en el país, es el principal cultivo forrajero. Su alta producción de proteína vegetal la hace muy valorada para la alimentación animal. La alfalfa puede cosecharse varias veces al año y se utiliza de diferentes formas, incluyendo heno y deshidratada. Como leguminosa, tiene la capacidad de fijar nitrógeno en el suelo, lo cual es beneficioso para la salud del suelo y disminuye la necesidad de fertilizantes.

El maíz forrajero, necesario en las explotaciones de vacuno de leche, abarca alrededor de 90 500 hectáreas en España. Este cultivo, exigente en nutrientes, se corta y se almacena en silos donde se fermenta, proporcionando una base energética fundamental para la dieta del ganado. La política agraria europea, en particular la Política Agrícola Común (PAC), regula la cantidad de tierra que se puede dedicar a este cultivo y fomenta la diversidad de cultivos en las fincas para acceder a subvenciones.

La veza, por su parte, se cultiva principalmente para mezclas con cereales y está presente en unas 90 000 hectáreas en España. Su función también incluye mejorar la fertilidad del suelo, lo que la hace atractiva para los agricultores en las rotaciones de cultivos.

Además de estos cultivos, los pastos y las praderas permanentes ocupan más de 8,4 millones de hectáreas en el país y son fundamentales para la ganadería extensiva. Sin embargo, estas superficies están sujetas a estrictas regulaciones que buscan preservar su función ambiental y la biodiversidad que sustentan.

En conclusión, aunque la alfalfa, las vezas y otros forrajes puedan pasar desapercibidos frente a otros cultivos más conocidos, su impacto en la ganadería y en la economía rural española es significativo y está regulado a nivel europeo.

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