La organización británica Action on Smoking and Health (ASH), reconocida a nivel mundial en la lucha contra el tabaquismo, ha emitido una advertencia respecto a la nueva normativa antitabaco aprobada en España. Esta nueva ley equipara regulatoriamente el cigarrillo tradicional con las alternativas sin combustión, como el vapeo.
ASH señala que una parte importante de los fumadores podría estar desarrollando una percepción errónea sobre el vapeo, considerándolo tan perjudicial o incluso más que fumar cigarrillos convencionales. Esta confusión, según la entidad, podría dificultar que los fumadores opten por alternativas consideradas menos dañinas y que podrían facilitar el abandono del tabaco.
La directora ejecutiva de ASH, Hazel Cheeseman, ha explicado que la percepción social actual sobre el vapeo no refleja completamente la evidencia científica disponible. Este desajuste, añade, puede influir en la decisión de los fumadores sobre qué métodos emplear para dejar el tabaco.
El debate se produce en un contexto donde España refuerza sus políticas antitabaco con una normativa más restrictiva que equipara el vapeo y otros productos sin combustión al cigarrillo convencional. En contraste, países como Reino Unido, Suecia, Nueva Zelanda, Japón y Estados Unidos aplican enfoques regulatorios diferenciados que reconocen los distintos niveles de riesgo entre productos.
Según datos citados en informes internacionales, Suecia registra una de las tasas de tabaquismo más bajas de Europa, situándola por debajo del 5%. Reino Unido, por su parte, promueve el uso del vapeo como parte de sus estrategias para reducir el consumo del cigarrillo tradicional.
La posición de ASH, entidad independiente y referente en control del tabaquismo, pone de relieve la importancia de comunicar con precisión los riesgos relativos asociados a cada producto, para no desalentar a los fumadores a adoptar alternativas menos nocivas.
Este posicionamiento abre el debate sobre el impacto que puede tener la regulación española en la percepción y comportamiento de los fumadores, particularmente en relación con la eficacia de las políticas de reducción del daño relacionadas con el vapeo.
