El capitán azulgrana, autor de dos goles, fue decisivo en una final vibrante disputada en Yeda. El Madrid compitió con orgullo, pero volvió a caer ante su eterno rival.
El FC Barcelona volvió a proclamarse campeón de la Supercopa de España tras imponerse al Real Madrid por 3-2 en una final intensa y de alto nivel disputada este domingo en Yeda (Arabia Saudí). El gran protagonista de la noche fue Raphinha, capitán azulgrana y autor de dos goles, que lideró a su equipo hacia el decimosexto título del club en esta competición.
El partido estuvo marcado por el dominio del Barça, que manejó el balón desde el inicio con una posesión que alcanzó picos cercanos al 80% y cerró el encuentro con un contundente 71%. Aun así, el Real Madrid ofreció una imagen mucho más competitiva que en anteriores compromisos y encontró en Vinicius a su principal amenaza ofensiva.
Raphinha marca la diferencia
El primer golpe llegó en el minuto 36 tras un error en la salida de balón de Rodrygo. Pedri recuperó y cedió a Raphinha, que se fabricó el gol con una acción individual, superando a Tchouaméni y batiendo a Courtois con un disparo preciso. El guardameta belga evitó que el marcador se ampliara en los minutos siguientes, sosteniendo a un Madrid que sufrió en ese tramo.
Cuando parecía que el descanso traería calma, llegó una primera parte de infarto. Vinicius empató nada más arrancar el tiempo añadido con una jugada espectacular por la izquierda, pero Lewandowski devolvió la ventaja al Barça tras un centro medido de Pedri. El Madrid respondió de inmediato y Gonzalo García aprovechó un rechace tras un córner para firmar el 2-2 antes del descanso.
Gol decisivo y final de máxima tensión
La segunda mitad fue más trabada, con más interrupciones y tensión entre ambos equipos. El gol definitivo llegó en el minuto 73: Raphinha, desde la frontal y resbalándose, sacó un disparo que desvió Asencio lo justo para despistar a Courtois. Fue el 3-2 definitivo, que confirmó al brasileño como MVP de la final.
El Real Madrid tuvo opciones claras para empatar en el tramo final, especialmente con ocasiones de Carreras y Asencio, pero la falta de acierto y la solidez defensiva azulgrana lo impidieron. Incluso con una tarjeta roja a Frenkie de Jong en los minutos finales, el Barça resistió.
Un título con sabor especial
Con este triunfo, el Barcelona se convierte en campeón de la última Supercopa disputada en Arabia Saudí, a la espera de que Catar se confirme como futura sede. El Real Madrid, pese a la derrota, se marcha con la sensación de haber competido de tú a tú y con señales positivas como el despertar de Vinicius.
El clásico volvió a teñirse de azulgrana, esta vez con Raphinha como líder indiscutible.
