Investigadores de la U.S. Geological Survey (USGS) y la Universidad Politécnica Estatal de California en Humboldt han desarrollado un método para estimar la magnitud de un terremoto en cuestión de segundos utilizando cables de fibra óptica.
Este sistema, basado en la técnica denominada Distributed Acoustic Sensing (DAS), aprovecha la infraestructura de fibra óptica empleada en las comunicaciones de internet para detectar vibraciones y deformaciones del terreno generadas por las ondas sísmicas. A partir de los primeros cuatro segundos de la señal —conocida como onda P— el modelo puede diferenciar entre terremotos moderados y fuertes sin necesidad de calcular la ubicación exacta del evento inicialmente.
Funcionamiento y ventajas
El método utiliza un modelo entrenado con aprendizaje automático que analiza señales captadas en pozos y posteriormente aplicadas a formas de onda obtenidas con DAS, incluyendo eventos sísmicos reales como el terremoto offshore de Cape Mendocino en 2024, de magnitud 7,0.
Se ha comprobado que las señales de baja frecuencia entre 0,2 y 0,5 Hz, junto con la amplitud de la deformación, son indicadores fiables para clasificar la magnitud del seísmo.
Este sistema presenta una ventaja relevante para los sistemas de alerta temprana, permitiendo emitir avisos con rapidez y precisión, lo que es clave para minimizar riesgos a la población y a infraestructuras mediante la activación de medidas automáticas como la detención de trenes o el cierre de conducciones de gas.
Aplicaciones y limitaciones
Los cables de fibra óptica ya cubren amplias zonas terrestres y submarinas, lo que facilita el despliegue de esta red de sensores sin necesidad de instalar equipos adicionales en áreas donde los sismómetros convencionales resultan costosos o difíciles de implementar.
Este avance es particularmente útil en regiones costeras y marítimas, donde la vigilancia sísmica es fundamental para anticipar tsunamis y terremotos de gran magnitud. Sin embargo, la disposición lineal de los cables y la incertidumbre sobre el trazado exacto de muchos cables submarinos son limitaciones para precisar con exactitud la localización del terremoto.
El estudio que respalda esta investigación se publicó en la revista Nature Communications en 2026 bajo el título «Rapid earthquake magnitude classification via P-wave strains from borehole strainmeters and Distributed Acoustic Sensing».
