El presidente de Ceuta sostiene que la entrada masiva de más de 80 000 personas fue utilizada como instrumento de presión contra España y reprocha a Sánchez no haber reaccionado ante las alertas previas.

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha elevado el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la grave crisis fronteriza vivida en la ciudad autónoma y ha señalado directamente a Marruecos como responsable de haber utilizado la presión migratoria con fines políticos.

Vivas rechazó incluso la expresión «crisis migratoria» durante una entrevista emitida este lunes en El Hormiguero. «No es una crisis migratoria, es una invasión en toda regla», afirmó el dirigente ceutí, utilizando ese término por la dimensión de las entradas, la forma en que se produjeron y la responsabilidad que atribuye a Marruecos.

Su acusación es contundente: «Se han utilizado como instrumento político a miles de personas para poner en jaque a Ceuta y a España».

Se trata de la valoración política de Vivas sobre unos acontecimientos cuya posible planificación o instrumentalización por parte de las autoridades marroquíes continúa siendo objeto de controversia. Las alertas previas conocidas sobre movimientos migratorios no equivalen, por sí mismas, a una prueba concluyente de que Rabat organizara directamente las entradas.

Vivas: «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende»

El presidente ceutí comenzó su intervención agradeciendo el respaldo recibido desde diferentes puntos de España durante las últimas semanas.

«Estar con Ceuta es estar con España», defendió.

Vivas reivindicó además la españolidad de la ciudad autónoma con otro mensaje dirigido tanto al Gobierno central como a Marruecos: «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende y es parte de España».

También agradeció la respuesta de la población ceutí durante las cerca de siete semanas transcurridas desde el comienzo de la crisis.

La magnitud de lo sucedido ha sometido a una enorme presión los recursos disponibles en una ciudad cuya población habitual ronda los 80 000 habitantes, una cifra comparable, según la dimensión manejada por Vivas, con el volumen acumulado de entradas durante la crisis.

Juan Vivas acusa a Sánchez de ignorar las alertas sobre Ceuta

Una parte importante de las críticas del presidente de Ceuta se dirigió directamente contra Pedro Sánchez y su Gobierno.

Vivas sostiene que el Ejecutivo disponía de señales suficientes para haber reaccionado antes.

«El Gobierno no ha estado a la altura», aseguró, antes de denunciar que, a su juicio, no se atendieron adecuadamente «las alarmas ni las alertas».

También hizo referencia al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a sus propias comunicaciones con el Estado.

«Creo que no se atendieron las alarmas y las alertas. Creo que no se hizo caso del CNI», manifestó.

La existencia de avisos previos sobre movimientos migratorios ha formado parte de la polémica política posterior a la crisis. Sin embargo, debe distinguirse entre disponer de alertas sobre un posible incremento de la presión fronteriza y conocer anticipadamente la magnitud exacta que finalmente alcanzaría el episodio.

Vivas considera, en cualquier caso, que la respuesta preventiva fue insuficiente.

«Se podría haber evitado»

El dirigente ceutí planteó una de las preguntas políticamente más comprometedoras para el Gobierno.

¿Por qué España no estaba preparada después de lo ocurrido en mayo de 2021, cuando Ceuta ya había sufrido otra entrada masiva desde territorio marroquí?

«No había un plan para que esto no volviera a ocurrir como en el año 2021 y, si lo había, ¿por qué no se aplicó?», preguntó.

Vivas fue todavía más lejos al sostener que «se podía haber evitado» lo sucedido si el Estado hubiera empleado con anticipación los recursos a su disposición.

La acusación abre dos debates diferentes.

Uno es determinar qué información conocían exactamente las distintas administraciones antes de la crisis. El segundo consiste en establecer si, disponiendo de esa información, Interior, Defensa, Inteligencia y el resto de organismos competentes adoptaron medidas proporcionadas al riesgo existente.

«No es una crisis migratoria, es una invasión en toda regla»

Vivas rechazó abiertamente el lenguaje utilizado para describir los acontecimientos.

«Hay que tener valentía suficiente para reconocer las cosas», señaló.

Su utilización del término «invasión» responde a una caracterización política del presidente ceutí y no a una calificación jurídica de las personas que cruzaron la frontera.

Vivas explicó que utiliza esa palabra por «la dimensión, el modo y el actor» que, a su juicio, se encuentra detrás de los acontecimientos.

El dirigente recordó la extraordinaria presión que supone para Ceuta recibir en un espacio temporal muy reducido a decenas de miles de personas.

La cuestión central de su denuncia, sin embargo, no se dirige contra quienes cruzaron la frontera, sino contra la supuesta instrumentalización política de esos movimientos migratorios.

Vivas señala directamente a Marruecos

Aquí aparece la acusación más grave de toda la entrevista.

«Se han utilizado como instrumento político a miles de personas para poner en jaque a Ceuta y a España», afirmó.

Y aclaró inmediatamente a quién atribuía esa estrategia: Marruecos.

Según Vivas, Rabat mantiene su histórica reivindicación sobre Ceuta y Melilla y estaría utilizando la presión sobre las ciudades españolas como mecanismo de desgaste.

El presidente ceutí acusó a Marruecos de intentar «asfixiar» a Ceuta mediante una política de «acoso y derribo».

España considera que la soberanía española sobre Ceuta y Melilla está fuera de discusión, mientras Marruecos mantiene históricamente reivindicaciones territoriales sobre ambas ciudades.

La crisis vuelve así a situar en primer plano uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral.

«Indolencia, irresponsabilidad y sumisión»

Vivas reservó algunas de sus palabras más duras para describir la política del Gobierno de Sánchez hacia Rabat.

Habló expresamente de «indolencia, irresponsabilidad y sumisión».

El presidente de Ceuta considera especialmente difícil de entender que desde el Ejecutivo se destacara positivamente la cooperación con Marruecos poco antes de producirse la crisis.

En los últimos años, La Moncloa ha convertido la estabilidad de la relación con Rabat en uno de los ejes de su política exterior en el norte de África.

La relación bilateral experimentó un giro especialmente relevante en 2022, cuando el Gobierno español respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la opción que consideraba más seria, realista y creíble para resolver el conflicto.

Desde entonces, el Ejecutivo ha defendido que la nueva etapa de relaciones con Marruecos ha mejorado la cooperación en ámbitos como inmigración, seguridad y economía.

La crisis de Ceuta vuelve a poner esa estrategia bajo una enorme presión política.

Vivas evita especular sobre Pegasus

Durante la entrevista apareció también uno de los asuntos más controvertidos de la relación entre España y Marruecos: Pegasus.

Vivas fue preguntado sobre las especulaciones acerca de un hipotético chantaje relacionado con el espionaje sufrido por el teléfono de Pedro Sánchez.

El presidente ceutí evitó respaldar esa hipótesis.

La prudencia resulta especialmente relevante porque no existe una prueba pública concluyente que permita afirmar que Marruecos utilizó información obtenida mediante Pegasus para chantajear a Sánchez.

Que los dispositivos del presidente y de otros miembros del Gobierno fueran infectados no permite convertir automáticamente las diferentes hipótesis sobre la autoría o el eventual contenido obtenido en hechos demostrados.

Vivas concentró sus críticas en aquello que sí considera políticamente evaluable: la respuesta del Gobierno ante Marruecos.

Vivas cuestiona organizar el Mundial con Marruecos

El presidente ceutí introdujo además un asunto que trasciende la gestión inmediata de la frontera.

España, Portugal y Marruecos preparan conjuntamente el Mundial de fútbol de 2030.

Vivas considera difícil conciliar esa cooperación internacional con lo que denuncia que acaba de ocurrir en Ceuta.

«Es imposible que nos hagan lo que nos han hecho y vayamos a organizar un Mundial con ellos después de ver lo que ha pasado en Ceuta», afirmó.

Sus palabras cuestionan así uno de los grandes proyectos de cooperación y proyección internacional compartidos actualmente por Madrid y Rabat.

El Mundial se encuentra todavía a varios años de distancia, pero la declaración refleja hasta qué punto la crisis fronteriza amenaza con trascender la política migratoria y afectar a la relación bilateral en otros ámbitos.

Vivas no considera a Sánchez capacitado para proteger la frontera

El dirigente popular expresó igualmente sus dudas sobre la capacidad del actual Gobierno para responder ante un hipotético nuevo episodio de presión.

Vivas afirmó que no ve a Sánchez «capacitado» para defender adecuadamente la frontera y cuestionó que, después de una crisis de semejante magnitud, no se hayan producido dimisiones.

Para el presidente de Ceuta, la prioridad debe ser reconstruir exactamente qué ocurrió.

«Se tiene que saber por qué no se actuó antes, durante y después», reclamó.

Esa exigencia de explicaciones alcanza al Gobierno central, a los organismos de inteligencia y al conjunto de administraciones implicadas en la gestión de la frontera.

Ceuta exige conocer toda la verdad sobre las alertas

La intervención de Vivas aumenta todavía más la presión sobre La Moncloa.

Ya no se discute únicamente cómo gestionar a las miles de personas que permanecen en Ceuta o cómo recuperar la normalidad en la ciudad.

La cuestión política de fondo es qué sabía el Estado antes de que comenzaran las entradas, cuándo lo supo y qué medidas adoptó con esa información.

También queda por esclarecer hasta qué punto Marruecos permitió, favoreció o coordinó los acontecimientos. Vivas tiene una conclusión política clara y responsabiliza a Rabat, pero atribuir una operación organizada directamente por el Estado marroquí exige pruebas que deben diferenciarse de las sospechas, indicios y valoraciones políticas.

Precisamente por eso la transparencia que reclama el presidente ceutí resulta esencial.

La relación con Marruecos vuelve al centro del debate

La crisis deja a Pedro Sánchez ante un dilema especialmente delicado.

Su Gobierno ha invertido buena parte de su capital diplomático en defender una relación estable con Marruecos como elemento esencial para controlar la inmigración irregular, reforzar la cooperación antiterrorista y proteger los intereses económicos españoles.

Vivas sostiene ahora que esa estrategia ha derivado en «sumisión».

El Ejecutivo deberá demostrar lo contrario con hechos y explicaciones.

Porque después de una crisis de semejante dimensión no basta con recuperar la normalidad fronteriza. España necesita saber qué ocurrió, qué alertas existían, por qué la respuesta inicial resultó insuficiente y cuál fue exactamente el papel desempeñado por Marruecos.

Para Vivas, la cuestión supera incluso a la inmigración.

«Estar con Ceuta es estar con España».

Y esa es precisamente la dimensión política que adquiere ahora el debate: determinar si la estrategia seguida durante los últimos años con Rabat ha reforzado la seguridad de Ceuta o, como denuncia su presidente, ha dejado a España demasiado expuesta ante la presión de Marruecos.

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