Un grupo de 17 paracaidistas llegados desde distintos puntos de la Comunitat Valenciana ha logrado en Castellón superar una marca que permanecía vigente desde hacía tres años.
Castellón ha vuelto a mirar al cielo para escribir una pequeña página de su historia deportiva. Este sábado, 12 de septiembre de 2026, el Aeródromo El Pinar, en el Grao, se convirtió en escenario de un nuevo récord de paracaidismo de la Comunitat Valenciana, con una formación protagonizada por 17 deportistas.
La cita correspondía al IV Récord RW de la Comunitat Valenciana, organizado por el Club Paracaidismo Pasada Castellón con la colaboración de la Federación de Deportes Aéreos de la Comunitat Valenciana (FDACV). El calendario federativo confirma que la prueba estaba programada para este sábado en el aeródromo castellonense después de haber sido aplazada desde su fecha inicialmente prevista del 30 de mayo.
17 paracaidistas para superar el récord en Castellón
El desafío estaba muy lejos de consistir únicamente en lanzarse desde una avioneta.
Los 17 participantes, procedentes de diferentes puntos de la Comunitat Valenciana, debían coordinarse durante los escasos segundos disponibles en caída libre para construir una formación conjunta antes de separarse con suficiente margen para abrir sus respectivos paracaídas.
Los deportistas ascendieron hasta aproximadamente 4 000 metros de altitud antes de abandonar la aeronave.
A partir de ese instante, la precisión resulta fundamental. Cada participante necesita alcanzar su posición dentro de la formación, mantener la estabilidad y respetar los procedimientos de separación y apertura.
El objetivo era superar una marca que llevaba tres años vigente, convirtiendo la jornada de Castellón en una cita especialmente señalada para el paracaidismo autonómico.
La FDACV había incluido oficialmente la prueba dentro de su calendario deportivo de 2026 bajo la denominación IV Récord RW de la C. Valenciana.
Qué significa RW en paracaidismo
Las siglas RW proceden de Relative Work, una modalidad relacionada con el trabajo relativo o vuelo en formación durante la caída libre.
A diferencia de un salto convencional, aquí no basta con realizar correctamente la salida, caída y aterrizaje. Los paracaidistas tienen que aproximarse unos a otros en pleno descenso y construir una figura previamente establecida.
El margen temporal es extraordinariamente reducido.
Tras abandonar el avión a unos 4 000 metros, los participantes disponen de un periodo limitado de caída libre antes de alcanzar la altitud establecida para separarse y proceder a la apertura de los paracaídas.
Cuantas más personas participan, mayor es la dificultad de conseguir que todos lleguen a su posición correctamente y dentro del tiempo disponible.
Por eso un récord de formación no depende únicamente de la experiencia individual. Requiere planificación, disciplina, coordinación colectiva y ejecución precisa.
El Aeródromo El Pinar, epicentro del reto
La elección de Castellón no fue casual.
La propia Federación de Deportes Aéreos de la Comunitat Valenciana había anunciado que el Aeródromo El Pinar, en el Grao de Castellón, acogería esta cuarta edición del intento de récord autonómico.
La prueba estaba prevista originalmente para el 30 de mayo, pero terminó aplazándose al 12 de septiembre, según recoge el calendario federativo.
Ese aplazamiento evidencia además una de las particularidades de los deportes aéreos: la meteorología condiciona decisivamente su celebración.
Para ejecutar una formación de estas características no basta con que sea posible despegar. Los responsables deben valorar las condiciones del viento, la visibilidad y otros parámetros que puedan afectar a la seguridad y precisión del salto.
Finalmente, la espera encontró recompensa en Castellón.
Un récord construido en apenas unos segundos
La espectacularidad del paracaidismo puede esconder la enorme preparación necesaria antes de cada salto.
Lo que desde tierra se contempla durante unos segundos requiere que cada integrante conozca de antemano su posición, trayectoria de aproximación, referencias y momento de separación.
Un pequeño error puede impedir completar la formación.
Los participantes deben controlar simultáneamente su cuerpo, velocidad relativa y posición respecto al resto de compañeros mientras descienden a gran velocidad.
Después llega otra fase crítica: romper ordenadamente la formación para garantizar suficiente distancia entre los paracaidistas antes de desplegar las campanas.
Es precisamente esa combinación de velocidad, coordinación y precisión la que convierte los grandes saltos de formación en uno de los espectáculos más llamativos de esta disciplina.
Castellón se consolida como escenario de los deportes aéreos
La celebración del récord también refuerza el papel del aeródromo castellonense dentro del calendario autonómico.
La FDACV programó durante 2026 diferentes actividades relacionadas con paracaidismo, parapente, aeromodelismo, ala delta y otras disciplinas aéreas, y el Aeródromo del Grao aparece como sede de diferentes citas federativas.
El Club Paracaidismo Pasada Castellón asumió la organización del IV Récord RW, mientras que la Federación de Deportes Aéreos de la Comunitat Valenciana participó como entidad colaboradora.
La presencia de deportistas procedentes de diferentes lugares de la Comunitat convirtió así a Castellón en el punto de encuentro para un objetivo común: llevar un poco más lejos el registro autonómico de vuelo en formación.
Una hazaña colectiva sobre el cielo de Castellón
Los récords deportivos suelen asociarse a una persona que corre más rápido, salta más alto o consigue una puntuación extraordinaria.
En el paracaidismo de formación ocurre algo diferente.
El éxito depende de todos.
Los 17 participantes tenían que ejecutar correctamente su parte para que la figura pudiera completarse. El error de uno solo podía frustrar el trabajo realizado por el resto.
De ahí que superar una marca que permanecía vigente desde hacía tres años tenga un significado especial para sus protagonistas.
La jornada deja además una imagen poco habitual: 17 personas cayendo conjuntamente desde unos 4 000 metros para construir durante unos instantes una figura sobre el cielo de Castellón.
Un récord que dura apenas unos segundos en el aire, pero detrás del cual existen años de experiencia, entrenamiento y coordinación.
Y esta vez, el escenario elegido para elevar el listón del paracaidismo valenciano fue Castellón.
