La magnitud del problema ya no admite excusas. La obesidad en Galicia está drenando miles de millones de euros y amenaza con desbordar tanto al sistema sanitario como al mercado laboral. Mientras tanto, el acceso a una alimentación saludable sigue siendo, paradójicamente, más caro que la comida ultraprocesada.
Una crisis silenciosa que golpea la economía gallega
Lo que está ocurriendo en Galicia podría convertirse en el espejo de toda España. Según un reciente estudio presentado en A Coruña por la Fundación Weber, con el respaldo de la farmacéutica Lilly, el coste de tratar solo 18 complicaciones derivadas de la obesidad alcanzó los 7 800 millones de euros en 2025, lo que equivale al 9 % del PIB gallego.
La previsión es aún más preocupante: si no se actúa, la cifra podría escalar hasta los 9 100 millones de euros en 2030. Un escenario que muchos expertos califican ya como insostenible.
El fracaso del enfoque actual: más gasto, menos prevención
Los especialistas coinciden en un diagnóstico claro: España sigue reaccionando tarde y mal ante la obesidad, tratándola como un problema individual en lugar de una crisis estructural de salud pública.
“No es una cuestión estética, es una enfermedad crónica, recidivante y multifactorial”, advirtieron durante el encuentro.
El mensaje es contundente: la inacción no solo tiene consecuencias sanitarias, sino también económicas y sociales profundas. La falta de prevención está disparando los costes en patologías asociadas como:
- Ictus y enfermedades cardiovasculares
- Diabetes tipo 2 e hipertensión
- Depresión y ansiedad
- Apnea del sueño o insuficiencia renal
Comer mal es más barato: el síntoma de un sistema fallido
Uno de los puntos más polémicos del informe pone el foco en la desigualdad:
“Si tengo que comer sano, seis cruasanes no pueden costar menos que dos manzanas”
Esta afirmación resume un problema estructural: los hogares con menos recursos tienen más dificultades para acceder a alimentos saludables, lo que perpetúa el círculo de la obesidad.
En Galicia, esta realidad se traduce en cifras alarmantes:
- 421 000 personas con obesidad en 2025
- Proyección de 489 000 en 2030
- Hasta 1,4 millones de gallegos con sobrepeso u obesidad en pocos años
¿Cuánto se podría ahorrar? Miles de millones en juego
El estudio no solo alerta, también plantea soluciones. Una intervención eficaz podría generar ahorros millonarios:
- Entre 1 200 millones de euros con una reducción moderada del peso (5–10 %)
- Hasta 4 300 millones de euros con pérdidas más significativas (20–25 %)
Solo en enfermedades cardiovasculares, el ahorro podría alcanzar 3 100 millones de euros en 2030.
Esto desmonta uno de los grandes argumentos políticos:
invertir en prevención no es un gasto, es una estrategia económica inteligente.
El papel de la Administración: ¿reacción o improvisación?
Desde la Xunta se defiende el llamado Plan Obesidad Zero, apoyado por todos los grupos políticos. Sin embargo, la realidad plantea dudas:
- ¿Se está actuando con la urgencia necesaria?
- ¿Existen medidas reales para abaratar la alimentación saludable?
- ¿O se sigue trasladando la responsabilidad al ciudadano?
Expertos insisten en que el cambio debe ser estructural y temprano, incluyendo:
- Políticas fiscales sobre alimentos
- Educación nutricional
- Coordinación sanitaria
- Eliminación del estigma social
Un problema que afecta a toda la sociedad
La obesidad ya no es un asunto individual. Impacta directamente en la productividad, el empleo y la sostenibilidad del sistema sanitario.
“El problema no es dentro de 10 años, es ahora”, alertan representantes de pacientes.
Cada día sin actuar supone:
- Más costes sanitarios
- Más bajas laborales
- Menor calidad de vida
Conclusión: Galicia como advertencia para España
Galicia se ha convertido en el primer laboratorio real del impacto económico de la obesidad en España. Los datos son claros: ignorar esta crisis no solo pone en riesgo la salud de los ciudadanos, sino también la estabilidad económica.
La pregunta ya no es si hay que actuar, sino cuánto más se va a tardar en hacerlo.
¿Estamos ante una política sanitaria ineficaz o ante un problema estructural que nadie quiere abordar de verdad?
