La falta de planificación y la imposibilidad de cubrir bajas médicas han dejado a Bergondo con una única agente operativa. La oposición denuncia un problema estructural mientras la Guardia Civil asume parte de la seguridad del municipio.
Lo que está ocurriendo en Bergondo vuelve a poner sobre la mesa un debate que afecta a numerosos municipios españoles: la fragilidad de los servicios públicos esenciales cuando la gestión política no logra anticiparse a situaciones críticas.
Con una población que supera los 7 100 habitantes, el municipio coruñés afronta una situación inédita pero cada vez menos sorprendente. La Policía Local ha quedado reducida a una sola agente en activo, mientras cuatro funcionarios permanecen de baja médica. El resultado es un escenario que ha obligado al Concello a solicitar apoyo a la Guardia Civil para garantizar la seguridad ciudadana.
Bergondo se queda prácticamente sin Policía Local
La situación actual ha provocado una fuerte preocupación entre vecinos y grupos políticos de la oposición. Según se expuso en el último pleno municipal, la plantilla policial ha quedado prácticamente paralizada tras encadenarse varias bajas médicas que afectan a cuatro de los cinco efectivos existentes.
La consecuencia inmediata es que solo una agente mantiene actualmente la actividad ordinaria del cuerpo, una circunstancia que limita de forma drástica la capacidad de respuesta ante incidencias, emergencias o labores preventivas.
El Concello ha comunicado oficialmente esta situación a la Guardia Civil para coordinar la atención de los servicios de seguridad mientras persista la crisis.
La oposición denuncia problemas de organización
Desde el BNG, su portavoz David Carro criticó duramente la gestión municipal y aseguró que la situación responde a un problema estructural que viene repitiéndose desde hace años.
Los nacionalistas sostienen que la falta de efectivos no puede explicarse únicamente por las bajas médicas y apuntan a deficiencias organizativas dentro del servicio. Además, reclaman una reorganización profunda que permita ampliar la cobertura policial durante las 24 horas del día.
En la misma línea, el portavoz del Partido Popular, Manuel Fafián, preguntó durante la sesión plenaria si detrás de la elevada cifra de bajas existe un problema de gestión del personal dentro del consistorio.
Para la oposición, el hecho de que cuatro de los cinco agentes de la plantilla se encuentren simultáneamente fuera de servicio debería llevar al gobierno local a realizar una reflexión profunda sobre el funcionamiento interno del cuerpo.
La alcaldesa defiende la actuación del gobierno municipal
Por su parte, la alcaldesa de Bergondo, Alejandra Pérez Máquez (PSOE), rechazó las acusaciones y defendió que el Concello dispone de un margen de actuación muy limitado.
La regidora argumentó que las plazas afectadas no están vacantes, sino ocupadas por funcionarios que se encuentran de baja médica, lo que dificulta enormemente la incorporación inmediata de nuevos efectivos.
Según explicó, la legislación que regula la Policía Local impide recurrir a mecanismos de sustitución temporal similares a los utilizados en otros departamentos municipales, una circunstancia que, a su juicio, deja a los ayuntamientos con pocas herramientas para reaccionar con rapidez ante situaciones de este tipo.
Los auxiliares llegan como solución provisional
Ante la gravedad del escenario, el Ayuntamiento solicitó apoyo a la Academia Galega de Seguridade Pública, que ya ha autorizado el envío de dos auxiliares de policía.
Los trámites para su incorporación se encuentran en marcha y está previsto que desarrollen funciones de apoyo durante un período de seis meses.
Sin embargo, esta medida tampoco ha logrado disipar las críticas. La oposición recuerda que la normativa establece que los auxiliares no pueden patrullar en solitario ni ejercer plenamente las funciones de un agente de Policía Local.
Esto significa que, con una sola policía en activo, la capacidad operativa seguirá siendo muy limitada incluso tras la llegada de estos refuerzos.
La propia alcaldesa reconoció públicamente que los auxiliares no pueden asumir todas las competencias policiales.
Un problema que se repite desde hace años
La actual crisis no constituye un hecho aislado. Bergondo ya vivió situaciones similares en 2021 y 2023, cuando la falta de efectivos obligó a que la Guardia Civil asumiera gran parte de las incidencias que normalmente corresponderían a la Policía Local.
Estos antecedentes han alimentado las críticas de quienes consideran que el municipio arrastra un problema estructural que no ha sido resuelto pese a los reiterados episodios de falta de personal.
Para muchos vecinos, la preocupación ya no se limita a una cuestión administrativa, sino que afecta directamente a la percepción de seguridad y a la capacidad de respuesta ante cualquier emergencia.
El debate sobre la seguridad municipal vuelve a abrirse
El caso de Bergondo reabre una discusión cada vez más frecuente en España: qué ocurre cuando los ayuntamientos carecen de efectivos suficientes para garantizar servicios básicos de seguridad.
Mientras el gobierno local insiste en que las limitaciones legales dificultan las sustituciones, la oposición sostiene que la administración municipal debe anticiparse a este tipo de escenarios y desarrollar planes de contingencia eficaces.
La realidad es que, a día de hoy, un municipio de más de 7 100 habitantes depende prácticamente de una sola agente para mantener operativo su cuerpo policial, una situación que vuelve a situar la gestión de la seguridad pública en el centro del debate político local.
¿Es únicamente un problema legal o evidencia una falta de planificación que se arrastra desde hace años? Esa es la pregunta que divide ahora a Bergondo.
