El refuerzo masivo de taxis desde A Coruña, sin límite real de licencias, tensiona el sistema de turnos en el aeropuerto de Alvedro tras el cierre de Lavacolla.
Lo que está ocurriendo en Galicia no es un simple ajuste logístico. El cierre temporal del aeropuerto de Santiago está provocando un efecto dominó que ya genera dudas sobre el control del servicio público y el respeto a los acuerdos establecidos.
Culleredo defiende el sistema… pero abre la puerta al descontrol
El Concello de Culleredo ha insistido en que los taxis del aeropuerto de Aeropuerto de Alvedro mantendrán el sistema de turnos vigente, pese al incremento de demanda derivado del cierre de Aeropuerto de Santiago de Compostela.
Sin embargo, la realidad es más compleja. La propia resolución de la Dirección Xeral de Mobilidade introduce medidas extraordinarias que, en la práctica, flexibilizan ese control.
A partir del jueves 23 de abril y hasta el 27 de mayo, el aumento de operaciones en Alvedro obliga a reforzar el servicio, pero lo hace bajo un modelo que muchos ya consideran difícil de supervisar.
Refuerzo ilimitado: todos los taxis de A Coruña podrán operar
El punto más polémico es la llamada “bolsa de refuerzo”, que permitirá la entrada de todos los taxis de A Coruña sin un límite numérico estricto.
Esto rompe con el esquema habitual del convenio, que fijaba:
- 35 taxis base (30 de Culleredo y 5 de A Coruña)
- 30 vehículos adicionales de refuerzo previamente registrados
Ahora, cualquier taxi coruñés podrá incorporarse, lo que supone un cambio sustancial que plantea dudas sobre:
- La competencia entre profesionales
- El orden real en la parada
- El cumplimiento efectivo del convenio
Turnos teóricos vs. realidad operativa
Sobre el papel, el sistema se mantiene:
- Turnos rotatorios ordinarios
- Preferencia solo en dos momentos clave:
- Primer vuelo de la mañana
- Primer vuelo de la tarde (desde las 16:00)
Pero en la práctica, el modelo se tensiona.
Desde el Concello aseguran que:
- Los taxis de refuerzo esperarán en zonas habilitadas
- Se incorporarán en grupos de tres como máximo
- Se respetará el orden incluso con la llegada de taxis ordinarios
Sin embargo, este esquema depende de un control riguroso que, con un número abierto de vehículos, resulta difícil de garantizar.
Un equilibrio frágil en pleno pico de demanda
El cierre de Lavacolla ha trasladado presión a Alvedro, convirtiéndolo en un punto crítico de movilidad en Galicia.
El problema no es solo operativo, sino estructural:
- Más vuelos → más pasajeros → más taxis necesarios
- Pero también:
- Más taxis → más competencia → más riesgo de desorden
La decisión de permitir un refuerzo sin límite real puede interpretarse como una solución rápida, pero también como una cesión que debilita el modelo regulado del sector.
¿Medida necesaria o puerta al caos?
El Concello de Culleredo defiende que todo se hace “respetando el convenio”, pero la ampliación sin control estricto abre un debate incómodo:
¿Se está priorizando el servicio al usuario o sacrificando el equilibrio del sector del taxi?
Lo que está claro es que la situación en Alvedro será una prueba de estrés para el sistema. Y lo que ocurra en estas semanas podría marcar precedentes para futuras crisis en la movilidad aeroportuaria en España.

