Crujirse los nudillos: ¿mito o realidad médica?

El hábito de crujirse los nudillos es común entre muchas personas y genera diversas opiniones. Mientras unos consideran que es un gesto relajante, otros lo ven como algo incómodo o potencialmente dañino. Sin embargo, la evidencia científica ofrece claridad sobre este tema.

Según los expertos, el sonido que se escucha al crujirse los nudillos no se debe a un roce entre estructuras sólidas, sino que resulta de un fenómeno conocido como cavitación o tribonucleación. Al estirar o doblar el dedo, disminuye la presión en la articulación, lo que provoca la formación de una burbuja de gas en el líquido sinovial. Este cambio de presión es el responsable del chasquido característico.

Durante años se pensó erróneamente que el crujido podía causar daño en los huesos o en el cartílago. Sin embargo, estudios mediante resonancia magnética han demostrado que no hay fricción dañina en este proceso. Cuando ocurre el crujido, los gases disueltos en el líquido sinovial, en su mayoría nitrógeno, se agrupan formando una burbuja. Esta burbuja tiende a disolverse en un periodo aproximado de 20 minutos, lo que explica por qué no se puede repetir el crujido en la misma articulación de inmediato.

La creencia de que crujirse los nudillos podría provocar enfermedades como la artritis es un mito que carece de fundamento científico. El médico Donald L. Unger, conocido por su estudio en este ámbito, crujió los nudillos de una mano durante décadas mientras mantenía la otra como control, sin desarrollar artritis en ninguna de las dos. Investigaciones posteriores han corroborado que no existe relación entre este hábito y problemas articulares significativos.

No obstante, algunos estudios han indicado que crujirse los dedos de manera constante y repetitiva podría llevar a efectos leves, como pequeñas variaciones en la fuerza de agarre o una ligera inflamación, aunque no suelen afectar la funcionalidad de la mano. En casos aislados, puede haber lesiones como dislocaciones si se aplica demasiada fuerza.

A pesar de que no hay un beneficio estructural al crujirse los nudillos, muchas personas experimentan una sensación de alivio. Esto se debe a la estimulación de receptores nerviosos que generan relajación muscular y a la percepción de mayor movilidad en la articulación.

Es importante destacar que, si bien el crujido por sí solo no es una causa de preocupación, cualquier aparición de hinchazón, rigidez o pérdida de movilidad podría indicar un problema subyacente que merece evaluación médica. En general, crujirse los nudillos es considerado un gesto seguro siempre que se realice con moderación y sin dolor.

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