La presidenta encargada plantea una amnistía general para presos políticos del chavismo mientras excluye crímenes graves y promete “reparar heridas”, en un movimiento marcado por la presión de Estados Unidos y el intento de blanquear al régimen.
Una amnistía para “reparar heridas”… con condiciones
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este viernes la presentación de una ley de amnistía general que será enviada a la Asamblea Nacional con el objetivo declarado de “favorecer la convivencia” y “reparar las heridas” dejadas por la confrontación política desde 1999, año en el que comenzó el ciclo del chavismo en el poder.
La norma permitiría la liberación de presos políticos detenidos durante más de dos décadas, aunque excluye expresamente a los procesados o condenados por homicidios, tráfico de drogas y violaciones de derechos humanos, un punto clave que deja fuera a numerosos cuadros del propio aparato represivo.
Rodríguez defendió que la ley busca “reencauzar la justicia” y llamó a abandonar la “violencia y la venganza”, asegurando que esta decisión ya había sido consultada con su predecesor, Nicolás Maduro.
La oposición lo tiene claro: no es voluntad, es presión
Desde la oposición, la reacción fue inmediata. María Corina Machado afirmó que la amnistía no nace de la convicción del régimen, sino de la presión directa de Estados Unidos tras la captura de Maduro a comienzos de enero.
“Esto es producto de una presión real. No es algo que el régimen haya querido hacer voluntariamente”, sostuvo Machado desde Colombia.
La líder opositora denunció además que el aparato represivo chavista sigue intacto, recordando que hay presos políticos con más de 20 años encarcelados y otros cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Reacciones políticas y cautela entre las víctimas
El diputado opositor Stalin González consideró que la propuesta puede abrir una puerta a la convivencia democrática, siempre que sea amplia y real, mientras que Henrique Capriles calificó la amnistía como un “paso necesario” para devolver la esperanza a miles de familias.
Familiares de detenidos se mostraron esperanzados pero prudentes, conscientes de que otras promesas similares nunca se cumplieron. ONG como Foro Penal han hablado de “optimismo cauteloso” tras verificar más de 300 excarcelaciones desde el 8 de enero.
El Helicoide: de símbolo de tortura a centro social
En paralelo, Rodríguez propuso cerrar El Helicoide, sede del Sebin y uno de los centros de detención más temidos de Venezuela, para convertirlo en un espacio social y deportivo. El anuncio llega semanas después de que Donald Trump hablara públicamente del cierre de una “cámara de torturas” en Caracas.
El Helicoide ha sido señalado durante años por ONG internacionales y la ONU como un lugar de torturas sistemáticas, algo que el chavismo siempre ha negado.
El contexto real: negociaciones con Washington
Este giro político coincide con un acercamiento sin precedentes entre Caracas y Washington. Rodríguez confirmó conversaciones telefónicas con Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio, así como la reapertura del espacio aéreo venezolano.
Todo forma parte de un paquete más amplio que incluye:
- Apertura del sector petrolero a inversión privada e internacional.
- Reformas económicas para atraer capital extranjero.
- Liberaciones selectivas de presos como gesto político.
¿Reconciliación real o lavado de imagen?
La amnistía anunciada por Delcy Rodríguez se presenta como un gesto de reconciliación, pero para muchos analistas es, sobre todo, una operación de supervivencia del régimen, condicionada por la presión internacional y el nuevo equilibrio de poder tras la caída de Maduro.
La pregunta sigue en el aire: ¿es el inicio de una transición real o solo un movimiento táctico para ganar tiempo y legitimidad?
