Lo que está ocurriendo en Curtis no es un caso aislado
Durante años, una construcción abandonada en el lugar de O Igrexario (Fisteus) se convirtió en un símbolo del deterioro urbano y la dejadez prolongada. Hoy, el Concello de Curtis ha puesto fin a esa situación con su demolición definitiva, tras un proceso administrativo iniciado en mayo de 2023.
Lo que ha ocurrido abre de nuevo el debate sobre la responsabilidad de los propietarios, la eficacia de la administración y la lucha contra el denominado “feísmo” urbanístico que afecta a numerosos municipios gallegos.
Curtis derriba una ruina tras 19 años de abandono y riesgo
El Concello de Curtis ha completado la tramitación que ha permitido la demolición de un inmueble en estado de ruina total situado en las inmediaciones de la iglesia parroquial de Fisteus.
La edificación, completamente degradada, llevaba al menos 19 años sin condiciones mínimas de conservación, con zonas de la estructura ya colapsadas desde 2005, según los informes técnicos.
La intervención se ha ejecutado tras una resolución municipal que obligó al propietario a proceder al desmantelamiento total del edificio, poniendo fin a un largo expediente administrativo.
Un riesgo real para peatones y vecinos
El inmueble no era solo una imagen de abandono: era un peligro estructural evidente.
Su ubicación, próxima a la vía pública y a la iglesia parroquial, lo convertía en un punto crítico para la seguridad ciudadana. El estado de la estructura suponía un riesgo constante de desprendimientos, lo que aceleró la decisión de intervención.
Los técnicos municipales y la Deputación de A Coruña fueron claros en sus informes: la edificación no solo estaba en ruina, sino que carecía de cualquier valor arquitectónico relevante dentro del patrimonio rural gallego.
Un proceso largo: desde 2023 hasta la demolición
El expediente de ruina no se resolvió de forma inmediata. El procedimiento comenzó en mayo de 2023, y ha requerido la aplicación estricta de la Lei do Solo de Galicia, una normativa que obliga a los propietarios a mantener sus inmuebles en condiciones adecuadas de seguridad, salubridad y conservación.
Desde el gobierno local se insiste en que todo el proceso se ha desarrollado con garantías jurídicas, respetando los derechos del propietario, pero aplicando la ley ante una situación de abandono prolongado e injustificable.
19 años de degradación: el origen del problema
Uno de los datos más relevantes del caso es la cronología del deterioro:
- Desde 2005 se registraban daños estructurales graves
- Al menos 19 años de abandono continuado
- Progresivo colapso de la cubierta y pérdida de estabilidad
- Ausencia total de mantenimiento por parte de la propiedad
Este nivel de dejadez ha sido clave para la declaración de ruina total, que finalmente ha desembocado en la demolición.
La responsabilidad del propietario: un debate recurrente
La legislación gallega es clara: los propietarios son responsables directos del estado de sus bienes inmuebles. En este caso, el Concello de Curtis ha recordado que la obligación de conservación es exclusiva del titular de la propiedad, algo que no se habría cumplido durante casi dos décadas.
Este punto reabre un debate habitual en Galicia y en buena parte de España:
¿hasta qué punto debe intervenir la administración cuando la propiedad privada se convierte en un problema de seguridad pública?
Contra el “feísmo” y por la imagen urbana
El gobierno municipal ha enmarcado esta actuación dentro de su estrategia contra el “feísmo” urbanístico, un fenómeno que afecta a numerosas zonas rurales gallegas donde edificios abandonados deterioran el paisaje y la convivencia.
El objetivo declarado es doble:
- Mejorar la imagen urbana y rural del municipio
- Garantizar la seguridad de los espacios públicos
Sin embargo, este tipo de actuaciones también genera debate sobre la lentitud administrativa y la acumulación de expedientes sin resolver durante años.
Cuatro expedientes más abiertos en Curtis
Lejos de ser un caso aislado, el Concello de Curtis mantiene actualmente abiertos cuatro expedientes adicionales de declaración de ruina en distintos puntos del municipio.
Esto evidencia un problema estructural más amplio: el abandono progresivo del patrimonio construido en el entorno rural, que obliga a las administraciones locales a intervenir de forma cada vez más frecuente.
Una actuación necesaria, pero tardía
Aunque la demolición ha sido celebrada como una medida necesaria para la seguridad ciudadana, el caso pone sobre la mesa una realidad incómoda: la lentitud de los procedimientos administrativos, que en este caso han permitido que una ruina permaneciera en pie durante casi dos décadas.
La cuestión que queda abierta es clara:
¿se podría haber evitado este nivel de deterioro con una intervención más temprana?
Conclusión: seguridad, propiedad y abandono urbano
El derribo del inmueble en Fisteus marca el final de un episodio de abandono prolongado y riesgo estructural, pero también evidencia un problema más amplio en el rural gallego: la acumulación de edificaciones sin uso y sin mantenimiento.
La combinación de propiedad privada irresponsable y lentitud administrativa ha generado durante años escenarios de peligro que ahora empiezan a resolverse, aunque tarde.
El reto para municipios como Curtis será evitar que estos casos vuelvan a repetirse.
