Los Mossos d’Esquadra han detenido a nueve personas y localizado dos arsenales clandestinos con un lanzacohetes, decenas de armas de fuego, munición y material balístico. La investigación apunta a una organización que abastecía de armamento a distintos grupos criminales.

Un lanzacohetes, decenas de pistolas, escopetas, miles de proyectiles y chalecos antibalas. Ese es parte del arsenal que los Mossos d’Esquadra han incautado tras desarticular una organización dedicada presuntamente al tráfico ilegal de armas en Cataluña.

La operación, desarrollada durante aproximadamente seis meses, ha permitido la detención de nueve personas y la localización de dos arsenales clandestinos desde los que, según la investigación, se distribuía armamento a diferentes organizaciones criminales.

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que el supuesto líder de la red continuaba dirigiendo la actividad desde prisión, coordinando las operaciones con ayuda de familiares y colaboradores de confianza.

Una organización dedicada al suministro de armas para el crimen organizado

La investigación fue desarrollada por la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra.

Los investigadores sostienen que la organización actuaba como una red especializada en la compra, almacenamiento y distribución de armas de fuego, funcionando como intermediaria entre proveedores y compradores pertenecientes a distintos entornos delictivos.

Su principal actividad consistía en localizar el armamento solicitado por los clientes y organizar toda la logística necesaria para su entrega.

La estructura del grupo permitía distribuir funciones entre sus integrantes, asignando responsabilidades específicas relacionadas con la búsqueda de proveedores, el transporte, el almacenamiento, el cobro de las operaciones y la entrega final del material.

El presunto cabecilla dirigía la red desde la cárcel

Las pesquisas comenzaron en enero de 2026, durante una investigación previa sobre otra organización criminal.

Fue entonces cuando los agentes identificaron al supuesto intermediario principal en la compraventa ilegal de armas.

Según la investigación, pese a encontrarse interno en un centro penitenciario, el presunto líder continuaba organizando las operaciones mediante instrucciones transmitidas a familiares y colaboradores.

Desde prisión, supuestamente coordinaba:

  • Los contactos con compradores.
  • La búsqueda de armas concretas.
  • La organización del transporte.
  • La supervisión de las entregas.
  • La gestión económica de las operaciones.

La investigación deberá determinar el grado exacto de participación de cada uno de los detenidos y las responsabilidades penales que pudieran corresponderles.

Armas por encargo para distintos grupos criminales

Los investigadores sostienen que la organización trabajaba bajo un sistema de venta por encargo.

Cuando un comprador solicitaba un determinado modelo de arma, la red buscaba proveedores capaces de conseguirlo.

Para cerrar las operaciones utilizaban canales de comunicación discretos, compartiendo fotografías y vídeos del armamento disponible e incluso grabaciones que mostraban su funcionamiento.

Este sistema permitía reducir el tiempo durante el que las armas permanecían almacenadas, disminuyendo así el riesgo de ser descubiertas por las fuerzas de seguridad.

Diez registros simultáneos en Cataluña

La fase operativa se desarrolló el pasado 7 de julio.

Los Mossos practicaron diez registros en distintos municipios catalanes:

  • Barcelona.
  • L’Hospitalet de Llobregat.
  • Montcada i Reixac.
  • Canovelles.
  • Badia del Vallès.
  • Piera.
  • Reus.
  • El Pla del Penedès.

Además, los agentes registraron la celda del principal investigado en el centro penitenciario donde permanece ingresado.

Como resultado del operativo fueron detenidas nueve personas, cinco hombres y cuatro mujeres de entre 20 y 48 años.

Dos arsenales ocultos con un lanzacohetes

Durante los registros aparecieron dos importantes depósitos clandestinos de armas.

En el primero de ellos los agentes localizaron:

  • 38 pistolas semiautomáticas de imitación del modelo Glock.
  • Munición.
  • Dinero en efectivo.

El segundo escondía un arsenal de mayor peligrosidad.

Los Mossos intervinieron:

  • Un lanzacohetes considerado arma de guerra.
  • Un revólver.
  • Cuatro escopetas.
  • Chalecos antibalas.
  • Un escudo balístico.
  • Alrededor de 1 000 proyectiles de distintos calibres.

Además, los investigadores encontraron:

  • Armas detonadoras.
  • Cargadores.
  • Un dispositivo Taser.
  • Una granada de mano inerte.
  • Teléfonos móviles.
  • Cerca de 12 000 euros en efectivo.

La investigación continúa para determinar la procedencia exacta de todo el armamento y si parte de él había sido utilizado anteriormente en otros delitos.

Coordinación entre Mossos y Policía Nacional

Durante el desarrollo de la investigación surgió una coincidencia con otra operación llevada a cabo por la Policía Nacional, centrada también en el tráfico ilegal de armas.

Esa circunstancia permitió activar un equipo conjunto de investigación dentro de los mecanismos de coordinación de la Subcomisión de Policía Judicial de Cataluña.

Gracias a esa colaboración fue posible localizar uno de los principales arsenales descubiertos durante el operativo.

La cooperación entre ambos cuerpos permitió compartir información de inteligencia y acelerar la identificación de algunos de los investigados.

Más de un centenar de agentes participaron en la operación

El dispositivo movilizó aproximadamente 130 efectivos de distintas especialidades policiales.

Entre las unidades participantes se encontraban:

  • División de Investigación Criminal.
  • Unidades de orden público.
  • Equipos de intervención especializada.
  • TEDAX.
  • Policía Científica.
  • Guías caninos.
  • Unidades de drones.
  • Agentes de Seguridad Ciudadana.
  • Especialistas de la Policía Nacional.

La magnitud del operativo refleja el elevado riesgo que suponía intervenir en una organización que presuntamente almacenaba armas de guerra y abundante munición.

Delitos investigados

Seis de los nueve detenidos fueron puestos a disposición judicial el pasado 9 de julio.

Los investigados son considerados presuntos responsables de delitos relacionados con:

  • Organización criminal.
  • Tenencia ilícita de armas.
  • Depósito de armas de fuego.
  • Tráfico ilegal de armas.

Todos ellos mantienen su presunción de inocencia hasta que exista una resolución judicial firme.

El tráfico de armas, una amenaza creciente para la seguridad

La operación pone de manifiesto la importancia del mercado ilegal de armas como fuente de abastecimiento para organizaciones dedicadas al narcotráfico, los robos violentos, los ajustes de cuentas y otras formas de delincuencia organizada.

La localización de un lanzacohetes, junto a abundante munición y material de protección balística, evidencia el potencial destructivo que pueden llegar a acumular determinadas redes criminales si no son detectadas a tiempo.

La actuación conjunta de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional supone un importante golpe contra una estructura que, según la investigación, habría convertido el tráfico de armas en un negocio altamente organizado y con capacidad para suministrar armamento a demanda.

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