La Copa Mundial de la FIFA 2026, que debía convertirse en una gran celebración del deporte, está viéndose empañada por el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos. Numerosos aficionados, jugadores, árbitros e integrantes de delegaciones internacionales han denunciado problemas para obtener visados o incluso han sido rechazados al intentar entrar en territorio estadounidense.
Las incidencias se producen mientras la Administración del presidente Donald Trump mantiene una política de control fronterizo mucho más estricta, defendiendo que el acceso al país constituye un privilegio y no un derecho.
Jugadores retenidos y visados de emergencia
Uno de los casos que más repercusión ha tenido ha sido el del delantero suizo Breel Embolo, que no pudo embarcar junto a su selección debido a una condena judicial de 2018. El futbolista tuvo que gestionar un visado de emergencia para poder incorporarse posteriormente al torneo.
La situación también afectó a la selección de Irán, que decidió trasladar su concentración desde Arizona hasta Tijuana (México) después de que varios integrantes de su plantilla no obtuvieran la documentación necesaria para entrar en Estados Unidos.
Un futbolista iraquí fue retenido durante horas
Otro de los episodios más llamativos tuvo como protagonista al delantero iraquí Aymen Hussein, quien fue retenido durante aproximadamente siete horas por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en el aeropuerto internacional O’Hare de Chicago.
Según las informaciones publicadas, durante ese tiempo fue interrogado y las autoridades inspeccionaron su teléfono móvil antes de autorizar su situación administrativa. Además, el fotógrafo oficial de la selección iraquí no pudo entrar en Estados Unidos tras ser rechazado por las autoridades migratorias.
El primer árbitro somalí de un Mundial tampoco pudo entrar
La polémica también alcanzó al colectivo arbitral.
Omar Abdulkadir Artan, que iba a convertirse en el primer árbitro somalí en dirigir encuentros de una Copa del Mundo, vio frustrado su sueño después de que las autoridades estadounidenses le negaran la entrada alegando supuestos problemas durante el proceso de verificación, pese a disponer previamente de un visado.
El caso ha generado críticas dentro del ámbito deportivo internacional.
Aficionados también se quedan fuera del Mundial
Las dificultades no afectan únicamente a las delegaciones oficiales.
Numerosos aficionados han denunciado la cancelación de sus permisos de viaje o la denegación de entrada pocas horas antes de iniciar sus desplazamientos hacia Estados Unidos.
Entre los casos conocidos figura el de un aficionado escocés al que las autoridades revocaron su autorización electrónica de viaje apenas una hora antes del despegue de su vuelo, impidiéndole asistir al torneo.
Un Mundial bajo el debate migratorio
Las incidencias coinciden con una política migratoria especialmente restrictiva impulsada por la Administración Trump, que ha reforzado los controles fronterizos y endurecido la concesión de visados.
Desde el Gobierno estadounidense se insiste en que cada solicitud se estudia individualmente y que las medidas responden exclusivamente a criterios de seguridad nacional, mientras diversas organizaciones y medios internacionales consideran que el endurecimiento de los controles está teniendo un impacto directo sobre un evento deportivo de carácter global.
Un torneo condicionado más allá del fútbol
Aunque el espectáculo sobre el terreno de juego continúa desarrollándose con normalidad, el Mundial 2026 también está dejando imágenes inéditas fuera de los estadios.
Las dificultades para acceder a Estados Unidos han convertido la gestión de los visados en uno de los asuntos más comentados del campeonato, alimentando un debate internacional sobre el equilibrio entre la seguridad fronteriza y la celebración de grandes eventos deportivos que reúnen a participantes y aficionados de todos los continentes.
