El futbolista venezolano repasa su trayectoria profesional, su salto por Europa y España, el bronce mundial con Venezuela y los grandes objetivos que afronta ahora en el fútbol 7.
Eric Silva, conocido en el fútbol como «El Chiki», ha recorrido vestuarios, países y competiciones antes de descubrir una modalidad que ha vuelto a encender su ambición. Tras jugar profesionalmente en Venezuela y Europa, el futbolista encara ahora el fútbol 7 con dos grandes retos en el horizonte: el Mundial de Clubes en España y la Copa América en Brasil.
«El Chiki», una carrera entre Venezuela y Europa
—Eric, para quienes todavía no conocen tu trayectoria, ¿quién es «El Chiki» Silva?
—Mi nombre es Eric Silva, aunque me conocen como «El Chiki». He jugado profesionalmente y he tenido una carrera con muchas experiencias. Debuté en el CALH y después jugué en Segunda División con Guatire Fútbol Club y Miranda. También tuve experiencia en Libertadores.
Luego salí al extranjero. Estuve en Malta e Italia y pasé por equipos como Hamrun y Pietà, además del Hamrun Spartans. También jugué en España, en Covadonga y Talavera de la Reina, y tuve paso por Moca.
Después regresé a Venezuela. Estuve nuevamente en Catia Fútbol Club, luego llegué a UCV y actualmente sigo allí.
«Jarvis me llamó para jugar el Mundial de Lima»
—Después de tantos años en el fútbol tradicional, ¿cómo aparece el fútbol 7 en tu vida?
—Llegué al fútbol 7 por medio de Jarvis, el entrenador que estuvo en el Mundial. Él ya me conocía de Venezuela, me había visto jugar y también había sido preparador físico en uno de los equipos profesionales donde estuve.
Él fue quien me hizo el llamado y me convocó para viajar a Lima, Perú, a disputar el Mundial.
Allí conseguimos el tercer lugar y la medalla de bronce. Fue una experiencia increíble.
«Escuchar el himno de Venezuela fuera del país es inexplicable»
—¿Qué ha significado para ti representar a Venezuela en fútbol 7?
—Ha sido una experiencia sumamente especial y hermosa en mi carrera. Representar a mi país significa muchísimo para mí.
Escuchar el himno nacional estando fuera de Venezuela es algo inolvidable. Son emociones difíciles de explicar. Estás allí, representando a tu país, con la camiseta y con toda la responsabilidad que eso significa.
También tuve la oportunidad de disputar el Mundial de Clubes en Colombia con un equipo peruano. Fue una experiencia brutal, inexplicable.
El fútbol 7 es un estilo nuevo para mí. Cambian las reglas, las dimensiones de la cancha y la forma de jugar, pero ha sido una vivencia increíble.
La confianza en Pedro: «Con él siempre llego a mi prime»
—Ahora vuelves a encontrarte con Pedro en un proyecto importante. ¿Qué significa para ti trabajar con alguien que conoce tan bien tu fútbol?
—A Pedro lo conozco desde hace muchos años. Él me hizo debutar en la liga profesional de Venezuela, así que la confianza existe desde el primer día.
Yo confío plenamente en él.
Con Pedro siempre siento que alcanzo mi mejor nivel, mi prime. Es una persona que me exige muchísimo, pero al mismo tiempo me transmite confianza.
Eso para un jugador es fundamental.
El cuerpo técnico también está en la misma sintonía. Es gente ganadora y competitiva. Todos queremos lo mismo y sabemos hacia dónde vamos.
«Queremos ganar el Mundial de Clubes en España»
—¿Hasta dónde puede llegar este grupo?
—El futuro no está escrito y hay que jugar los partidos, pero tenemos experiencia, un cuerpo técnico ganador y jugadores que creen en el proyecto.
Queremos ser campeones.
Tenemos el Mundial de Clubes en España y queremos ir a ganarlo. Después está la Copa América en Brasil con la selección.
Son objetivos grandes, pero la gente que se está juntando tiene mentalidad competitiva.
Nosotros vamos a pelear.
Una trayectoria que comenzó muy joven
—Tu carrera comenzó muy pronto. ¿Cómo recuerdas aquellos primeros años?
—Debuté muy joven. Con 15 años ya estaba jugando profesionalmente y fui goleador. También tuve el reconocimiento como uno de los mejores juveniles del país.
Según relata el propio Silva, su rendimiento despertó interés fuera de Venezuela y llegó a estar en el radar de clubes españoles como Real Madrid y Málaga.
Posteriormente, su carrera continuó en Europa, donde vivió una etapa especialmente importante en Malta.
—Tuve la oportunidad de salir campeón y ser goleador. Son experiencias que te hacen crecer muchísimo como futbolista y como persona.
Todo lo que he vivido en Europa y Sudamérica me ha dado experiencia. Hoy entiendo el fútbol de otra manera.
«Estar lejos de mi hija pesaba muchísimo»
—Has vivido fuera y competido en Europa, pero también decidiste regresar. ¿Cuánto influyó tu familia?
—Muchísimo. Estar lejos de la familia pesa.
Y, especialmente, estar lejos de mi hija era muy difícil.
Puedes estar jugando en Europa y tu carrera puede ir muy bien, pero la familia tiene un peso enorme. El arraigo, tu gente, estar cerca de los tuyos… todo eso influye.
El fútbol 7 me ha abierto nuevas puertas para seguir compitiendo a un nivel importante y vivir nuevas experiencias.
He podido viajar, competir internacionalmente y conocer otros lugares. Estuve también en Honduras por el Mundial y sigo teniendo expectativas muy altas.
«Mi experiencia es una fortaleza para lo que viene»
—Después de tantos vestuarios y países, ¿qué Eric Silva llega ahora a estos nuevos retos?
—Llega un jugador con experiencia.
He vivido muchas cosas dentro del fútbol. He pasado por diferentes ligas, diferentes estilos y distintos países.
Toda esa experiencia es una fortaleza.
Ahora quiero aportar dentro del campo y también ayudar al grupo. Cuando tienes recorrido entiendes mejor determinados momentos de los partidos y sabes la importancia de mantener al equipo unido.
Tenemos retos muy importantes por delante.
Queremos competir, queremos ganar y queremos dejar a Venezuela en lo más alto.
Eric Silva y una nueva ambición en el fútbol 7
La historia de Eric «El Chiki» Silva es la de un futbolista que comenzó a competir siendo prácticamente un adolescente y que ha construido su carrera entre Venezuela y Europa.
Ahora, el fútbol 7 abre un capítulo diferente.
El bronce conseguido con Venezuela en Lima ya forma parte de su recorrido. Pero Silva no habla como un jugador satisfecho con mirar las medallas del pasado.
Habla del Mundial de Clubes en España. Habla de Brasil. Habla de la Copa América. Y, sobre todo, habla de ganar.
«Queremos ser campeones», insiste.
La ambición está intacta.
