Un negocio puede dominar el mapa de Google y ser invisible para ChatGPT. La CEO de Grupo Dekeva Vanessa Sánchez explica cómo auditar esa brecha antes de invertir en contenido.


Solo el 1,2% de casi 350.000 ubicaciones comerciales analizadas fue recomendado por ChatGPT, frente al 35,9% de apariciones que las mismas marcas logran en el paquete local de tres resultados de Google, según el Índice de Visibilidad Local 2026 de la firma SOCi, que sitúa la selectividad de la IA hasta 30 veces por encima de la del buscador tradicional. La cifra ha encendido las alarmas entre las agencias de marketing digital que trabajan con pequeños y medianos negocios, entre ellas Grupo Dekeva, con sede en Benalmádena (Málaga), que lleva meses adaptando sus auditorías técnicas a este nuevo escenario.

«Un negocio puede estar arriba en Google Maps y desaparecer por completo en el momento en que alguien le pregunta a ChatGPT», resume el equipo de Grupo Dekeva, agencia que combina SEO, publicidad digital y automatización con inteligencia artificial para pymes de la Costa del Sol. «La mayoría de nuestros clientes nunca han comprobado qué dice la IA de ellos, así que invierten en contenido sin saber si les va a servir de algo».

El tamaño real de la brecha

El estudio de SOCi, que analizó más de 350.000 ubicaciones de 2.751 marcas con presencia en varios locales, no se limita a ChatGPT. Gemini recomendó el 11% de las ubicaciones y Perplexity el 7,4%, cifras muy por debajo del 35,9% que consiguen las mismas marcas en la búsqueda local tradicional de Google.

El problema no es solo de aparición, sino también de exactitud. La información de los perfiles comerciales solo era correcta en torno al 68% de las veces en ChatGPT y Perplexity, frente al 100% en Gemini, que se apoya directamente en los datos de Google Maps. Para Grupo Dekeva, ese dato es clave: una dirección desactualizada o un horario incorrecto no es un simple error estético, sino una señal que la IA interpreta como falta de fiabilidad y que puede excluir a un negocio de las respuestas.

Por qué el mapa ya no basta

Según explica la agencia malagueña, el error más habitual entre sus clientes es asumir que estar bien posicionado en el mapa equivale a estar bien posicionado en la IA. «Google Maps prioriza la proximidad: quien está más cerca suele ganar. La IA no funciona así. Pesa mucho más la fiabilidad y la coherencia de los datos en toda la web que la distancia al usuario», señala el equipo de Dekeva.

Esa diferencia de criterio obliga a repensar el orden de trabajo. Antes de tocar una sola línea de contenido, Grupo Dekeva revisa tres frentes con sus clientes:

  • Elegibilidad técnica: comprobar si los rastreadores de IA pueden siquiera acceder al sitio web. Desde julio de 2025, Cloudflare bloquea por defecto a rastreadores como GPTBot, ClaudeBot y PerplexityBot en todos los dominios nuevos que gestiona, una configuración que muchos propietarios de webs desconocen y que puede dejarles fuera de las respuestas de la IA sin que se den cuenta.
  • Coherencia de datos: el nombre, la dirección y el teléfono del negocio deben coincidir en la web, Google Business Profile, directorios sectoriales y redes sociales.
  • Marcado estructurado: esquemas de datos que ayuden a los modelos de IA a entender qué ofrece el negocio, dónde y a qué precio.

«Solo cuando esos tres puntos están resueltos tiene sentido hablar de contenido», insisten desde Dekeva. «Optimizar la relevancia antes de resolver la elegibilidad es como pintar una casa que nadie puede encontrar».

Cómo se audita, en la práctica

El método que aplica la agencia se apoya en un ejercicio sencillo pero sistemático: lanzar las mismas preguntas que haría un cliente real —búsquedas de tipo «mejor [servicio] en [ciudad]», comparativas con la competencia, preguntas sobre confianza y reseñas, y consultas de horario o ubicación— en ChatGPT, Perplexity, Gemini y Google AI Overviews, y registrar si el negocio aparece, en qué posición, con qué tono y con qué grado de exactitud.

De ese registro surgen tres tipos de deficiencia, según la clasificación que maneja Grupo Dekeva:

  1. Negocio invisible: no aparece en ninguna respuesta relevante, normalmente por rastreadores bloqueados o ausencia de menciones de terceros.
  2. Información inexacta: el negocio aparece, pero con datos erróneos que erosionan la confianza del sistema.
  3. Presentación deficiente: se le menciona, pero queda por detrás de la competencia por un perfil de reseñas más débil o menos señales de autoridad.

«Cada categoría exige una solución distinta, y por eso el diagnóstico previo es imprescindible antes de recomendar nada al cliente», apunta el equipo técnico de la agencia.

¿Qué mide realmente el éxito?

Grupo Dekeva advierte contra un error habitual heredado del SEO clásico: medir el impacto de estas correcciones solo por clics. «Ese hábito no encaja del todo con cómo funcionan las respuestas de la IA, porque muchas veces no hay un enlace que pinchar», explican. La agencia recomienda seguir en su lugar el aumento de búsquedas de marca, las llamadas telefónicas y las solicitudes de indicaciones desde el perfil local, señales que sí reflejan si la recomendación de la IA se está traduciendo en negocio real.

La firma repite el ejercicio de auditoría con sus clientes de forma trimestral, un ritmo que consideran suficiente para detectar actualizaciones de los modelos sin convertir el proceso en una tarea permanente. «Los modelos cambian constantemente. Lo que era válido este trimestre puede no serlo en el siguiente, así que comparar cada auditoría con la anterior es tan importante como hacerla la primera vez», concluye el equipo de Dekeva.

Lo que viene

El sector espera que las próximas actualizaciones de SOCi y de estudios similares amplíen el foco más allá de las grandes cadenas con múltiples ubicaciones hacia el negocio local individual, el segmento donde trabaja la mayoría de las agencias españolas de tamaño medio. Mientras tanto, la recomendación de Grupo Dekeva a las pymes españolas es clara: antes de gastar un euro más en contenido para posicionar en Google, comprobar primero qué dice la inteligencia artificial cuando alguien le pregunta por ellos.

La opinión de El Vértice

La irrupción de la inteligencia artificial en la búsqueda local no es una moda pasajera ni un matiz técnico reservado a especialistas: es un cambio de las reglas del mercado que golpea con más fuerza al pequeño comerciante, precisamente al que menos recursos tiene para adaptarse.

Que Google premie la proximidad y la IA premie la fiabilidad documental no es un detalle menor, sino una redistribución silenciosa del poder de prescripción hacia quien mejor ordene sus datos, no necesariamente hacia quien mejor sirva al cliente.

La libre competencia exige que las reglas del juego sean, al menos, conocidas por todos los jugadores. Mientras las grandes plataformas tecnológicas deciden unilateralmente qué negocio existe y cuál no en sus respuestas, la responsabilidad recae en la seguridad jurídica y la transparencia algorítmica que las instituciones europeas aún tienen pendientes de exigir. ¿Puede un mercado ser libre si la puerta de entrada la controla un puñado de modelos cuyos criterios no se publican?

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