Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, enfatizó en la necesariedad de que la red de Ethereum sea autosuficiente, capaz de permanecer operativa incluso si los desarrolladores principales dejaran de trabajar en el proyecto. Este concepto, conocido como la «prueba de abandono,» sugiere que Ethereum no debe ser un servicio dependiente de su proveedor.
Buterin compartió su visión en una publicación el 12 de enero, donde propone que el objetivo es alcanzar una «osificación» del protocolo, donde el código sea tan robusto que su funcionalidad no dependa de actualizaciones futuras. El cofundador argumentó que el valor de Ethereum debería estar basado en características ya existentes en el protocolo, lo cual contrastaría con situaciones como la de Zcash, que sufrió un fuerte descenso en su precio tras la renuncia de su equipo de desarrolladores.
Para lograr la autosuficiencia, Buterin presentó una hoja de ruta que incluye, entre otros aspectos, la necesidad de resistencia cuántica y la capacidad de procesar miles de transacciones por segundo sin reestructurar la red. Propuso un sistema que permita cambios en el rendimiento a través de ajustes simples en parámetros, evitando modificaciones complejas que podrían comprometer la estabilidad de la red.
Además de los avances técnicos, Buterin subrayó la importancia de un modelo económico de Prueba de Participación (PoS) que mantenga la descentralización y garantice la sostenibilidad a largo plazo. Concluyó haciendo un llamado a maximizar la robustez tecnológica y social de Ethereum para asegurar su independencia y durabilidad en el futuro a largo plazo.
