El Parlamento Europeo denuncia la utilización de la inmigración irregular como «herramienta de guerra híbrida» contra España y exige cooperación a Marruecos. La resolución coincide con una parte central de las críticas que PP y Vox habían dirigido al Gobierno por la crisis de Ceuta.
El Parlamento Europeo ha endurecido este jueves su posición sobre la crisis de Ceuta y ha aprobado una resolución que denuncia la instrumentalización de la inmigración irregular como herramienta de «guerra híbrida» contra la integridad territorial de un Estado miembro, además de reclamar a Marruecos cooperación efectiva en materia fronteriza y migratoria.
La resolución salió adelante con 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones y supone un importante elemento nuevo en el enfrentamiento político español sobre la gestión de la crisis.
El texto no convierte en hechos todas las acusaciones políticas formuladas por la oposición contra Pedro Sánchez, pero sí adopta parte del marco que durante las últimas semanas han defendido Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal: que lo ocurrido en Ceuta no puede analizarse únicamente como una emergencia migratoria y humanitaria, sino también como un problema de seguridad, soberanía y presión exterior sobre una frontera española y europea.
La Eurocámara habla directamente de «guerra híbrida»
El elemento políticamente más significativo está en el lenguaje utilizado por el Parlamento Europeo.
La resolución lamenta las 141 personas fallecidas en el mar durante los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio, pero al mismo tiempo denuncia expresamente la utilización de los flujos migratorios como una «herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro».
La Eurocámara también establece como prioridad reforzar la protección de las fronteras terrestres y marítimas de la UE en Ceuta.
El Parlamento reclama además cooperación con Marruecos y el retorno de las personas que no tengan derecho legal a permanecer en territorio comunitario.
Marruecos queda directamente bajo presión política
El texto pide a Marruecos que cumpla sus compromisos en materia de gestión de fronteras, retornos y cooperación migratoria.
La resolución también reafirma el carácter español y europeo de Ceuta y Melilla.
Ese pronunciamiento tiene especial relevancia porque las dos ciudades autónomas constituyen frontera exterior de la Unión Europea y cualquier presión migratoria masiva afecta también a la política común europea de fronteras.
La posición aprobada no equivale a una declaración judicial de responsabilidad de Marruecos, pero sí supone una exigencia política explícita de responsabilidades y cooperación hacia Rabat.
La resolución coincide con parte del discurso mantenido por Feijóo
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, llevaba días sosteniendo que Marruecos había tenido una responsabilidad relevante en lo ocurrido.
El pasado 13 de septiembre afirmó que, «por acción o por omisión», Marruecos había facilitado la vulneración de la frontera española y de la integridad territorial.
La resolución europea no reproduce literalmente todas las acusaciones del líder popular, pero coincide con una parte esencial de esa interpretación al introducir expresamente conceptos como instrumentalización migratoria, guerra híbrida e integridad territorial.
Feijóo aprovechó precisamente este jueves su actividad europea para pedir al comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, el retorno de los migrantes sin derecho a permanecer en España y una intervención europea para garantizar que Marruecos acepte las devoluciones que correspondan legalmente.
Abascal también había situado la crisis en el terreno de la soberanía
Vox había utilizado igualmente desde el comienzo de la crisis un discurso centrado en la defensa de la frontera, la soberanía nacional y la responsabilidad de Marruecos.
El grupo Patriotas, en el que se integra Vox en el Parlamento Europeo, apoyó la propuesta impulsada desde el PPE, según la información parlamentaria publicada este jueves.
Por tanto, la resolución proporciona respaldo institucional europeo a determinados elementos utilizados tanto por PP como por Vox en sus críticas al Ejecutivo.
Eso no significa que el Parlamento haya asumido el conjunto de sus propuestas migratorias.
La resolución reclama, por ejemplo, que los retornos se produzcan para quienes no tengan derecho a permanecer en la UE, lo que implica aplicar los procedimientos y garantías jurídicas correspondientes.
Sánchez había acusado al PP de poner «palos en las ruedas»
La aprobación resulta políticamente incómoda para el Gobierno después del enfrentamiento que Pedro Sánchez y Feijóo mantuvieron apenas un día antes en el Congreso.
Feijóo reclamó al presidente que acelerara las devoluciones y preguntó si había negociado directamente con Marruecos.
Sánchez respondió acusando al PP de querer «cronificar» el problema y sostuvo que la actuación popular en Bruselas estaba poniendo «palos en las ruedas» para resolver la crisis.
Veinticuatro horas después, la Eurocámara ha aprobado una resolución que incorpora varios de los conceptos que el PP quería introducir en el debate europeo.
Pero la Eurocámara tampoco culpa a Sánchez de provocar la crisis
El resultado debe interpretarse con precisión.
El Parlamento Europeo no declara responsable a Pedro Sánchez de la entrada masiva de migrantes ni valida automáticamente todas las acusaciones formuladas por PP y Vox contra el Gobierno.
La resolución analiza la situación de Ceuta, la protección de las fronteras europeas, la instrumentalización migratoria y la cooperación con Marruecos.
Las responsabilidades políticas internas sobre cómo actuó el Ejecutivo español forman parte de un debate diferente.
El PP considera que el Gobierno reaccionó tarde y gestionó deficientemente la crisis.
El Ejecutivo rechaza esa acusación y sostiene que la oposición ha utilizado políticamente la situación.
El Gobierno defiende su propia estrategia de «europeizar» Ceuta
Moncloa también está intentando reforzar la dimensión europea de las ciudades autónomas.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció este jueves contactos con los presidentes de Ceuta y Melilla sobre un paquete destinado a profundizar su integración institucional europea.
Entre las posibilidades planteadas aparecen la incorporación a determinados mecanismos comunitarios y medidas para fortalecer la posición de ambas ciudades dentro de la UE.
El Gobierno presenta estas iniciativas como parte de su respuesta a la crisis.
Por tanto, existe ahora una competición política clara sobre quién ha conseguido trasladar con mayor eficacia la cuestión de Ceuta a Bruselas.
Feijóo encuentra respaldo para su interpretación sobre Marruecos
Desde el punto de vista estrictamente político, el resultado permite al PP señalar que el Parlamento Europeo ha adoptado conceptos que Feijóo llevaba utilizando previamente.
Especialmente tres:
responsabilidad de Marruecos en la gestión de la frontera,
defensa de la integridad territorial y
utilización de la inmigración como herramienta de presión híbrida.
Eso proporciona al PP argumentos frente a la posición mantenida por el Ejecutivo durante el debate nacional.
No significa, sin embargo, que la Eurocámara haya dado por buenas otras propuestas populares, como una devolución automática de todas las personas que llegaron durante la crisis.
El vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, acusó precisamente al PP de plantear «deportaciones masivas» contrarias a la legalidad, mientras los populares sostienen que los retornos pueden acelerarse dentro del marco europeo.
Vox también puede reivindicar el endurecimiento del lenguaje europeo
Vox puede igualmente señalar que Europa ha utilizado finalmente un lenguaje de seguridad y guerra híbrida mucho más cercano al que el partido había defendido públicamente que a una descripción exclusivamente humanitaria de lo ocurrido.
Pero tampoco aquí existe una coincidencia completa.
Las instituciones europeas combinan el refuerzo fronterizo y los retornos con obligaciones en materia de asilo, protección internacional y derechos fundamentales.
Por eso, el resultado supone una coincidencia parcial en el diagnóstico de seguridad, no una adopción completa del programa migratorio de Vox.
Ceuta se convierte en otro frente entre Sánchez y Feijóo
La crisis ha terminado trasladándose de Madrid a Bruselas.
El Parlamento Europeo debatió específicamente esta semana la situación en Ceuta y la necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la Unión.
Feijóo ha intensificado además sus contactos europeos y mantiene reuniones con responsables comunitarios para reclamar una mayor implicación de Bruselas.
El dirigente popular insiste en que Marruecos debe aceptar los retornos que procedan y acusa al Gobierno de no haber desarrollado con suficiente rapidez los trámites correspondientes.
El Gobierno sostiene, en cambio, que el problema requiere respuestas legales, coordinación internacional y cooperación con Rabat.
Una votación que modifica el debate político español
El principal efecto de la resolución está probablemente en el terreno del lenguaje.
Hasta ahora, una parte importante de la discusión española giraba alrededor de si lo sucedido debía calificarse fundamentalmente como crisis migratoria o como una acción de presión deliberada sobre España.
El Parlamento Europeo introduce ahora formalmente la segunda dimensión.
Habla de instrumentalización de la migración irregular y de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro.
Esto permite a Feijóo y Abascal sostener que parte del diagnóstico que habían defendido ha encontrado respaldo en una institución europea.
Al mismo tiempo, la resolución no atribuye al Gobierno de Sánchez la responsabilidad por haber provocado la crisis ni convierte en vinculantes las propuestas de PP o Vox.
Marruecos pasa a estar en el centro del mensaje europeo
Más allá de la batalla política española, la consecuencia exterior es evidente.
La Eurocámara reclama cooperación a Rabat y sitúa la protección de Ceuta dentro de la seguridad común de las fronteras de la Unión.
Ese mensaje trasciende a Sánchez, Feijóo o Abascal.
La cuestión deja de presentarse únicamente como un problema bilateral entre España y Marruecos y pasa a abordarse formalmente como un asunto que afecta a una frontera exterior europea.
Y ese cambio es precisamente el elemento que PP y Vox pueden utilizar ahora para cuestionar la estrategia inicial del Gobierno, mientras Sánchez tendrá que defender que su política de cooperación y europeización constituye la vía más eficaz para resolver la crisis.
El enfrentamiento político continuará.
Pero después de la votación de Estrasburgo existe un hecho nuevo: el Parlamento Europeo ha incorporado oficialmente los conceptos de instrumentalización migratoria y guerra híbrida al análisis de lo sucedido en Ceuta.

