El sistema de acreditación español supera ya las 2.400 certificaciones, con 158 laboratorios de calibración en activo, en una comunidad, Castilla y León, cuya industria crece por encima de la media nacional.
La Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) cerró 2024 con 158 laboratorios de calibración acreditados en España, dentro de un sistema que supera ya las 2.400 acreditaciones totales, según la Memoria de Actividad 2024 presentada por su directora general, Beatriz Rivera. El dato llega en un momento en que la industria española —y de forma singular la de Castilla y León— exige cada vez más precisión certificada para sostener su crecimiento.
Una industria regional que crece por encima de su peso demográfico
Castilla y León cerró 2024 con una producción industrial superior a los 42.000 millones de euros, el 7,3% del total nacional, un peso «claramente superior al que le corresponde por PIB», según la Estadística de Producción Industrial de la Junta de Castilla y León. El sector de vehículos de motor, remolques y semirremolques concentra el 20,6% de esa producción regional y alcanza el 13,4% de la producción nacional del sector, lo que sitúa a la comunidad entre las más especializadas de España en automoción. El Instituto Nacional de Estadística, por su parte, situó el crecimiento del PIB regional en el 2,9% en 2024, por encima de la media de la Unión Europea.
Detrás de cada pieza fabricada en esa cadena —un componente de automoción, un molde industrial, un instrumento de medida— hay un dato que rara vez llega al lector, pero que condiciona toda la cadena de calidad: la trazabilidad metrológica del equipo que la midió.
Qué garantiza (y qué no) un laboratorio acreditado
La acreditación ENAC bajo la norma UNE-EN ISO/IEC 17025:2017 certifica que un laboratorio ha demostrado, ante una evaluación externa e independiente, competencia técnica real para calibrar equipos de medida con una incertidumbre conocida y documentada. No es un sello comercial: es un reconocimiento formal, con validez internacional a través de acuerdos multilaterales de reconocimiento, que permite que un certificado de calibración emitido en España tenga la misma validez que uno emitido en Alemania o Francia.
Esa distinción importa porque el mercado de la calibración en España está poblado también por proveedores no acreditados. La diferencia rara vez se nota en el día a día de una fábrica, hasta que aparece una no conformidad en una auditoría de cliente, una inspección o —en el peor de los casos— un fallo de producto trazable a un instrumento mal calibrado.
El caso de un laboratorio nacido para cubrir un vacío regional
Uno de esos 158 laboratorios acreditados es Servincal, fundado en 1999 en Valladolid con el objetivo declarado de cubrir el hueco que entonces existía en Castilla y León en metrología dimensional. Casi tres décadas después, la compañía mantiene su acreditación ENAC en el área de electricidad (nº 182/LC455) y declara operar bajo los sistemas de gestión ISO/IEC 17025:2017 e ISO 9001:2015, cubriendo magnitudes que van desde la dimensional y la de masa hasta la de presión, temperatura, caudal, fuerza y par.
Su trayectoria ilustra un patrón que se repite en el sector: laboratorios de origen local y vocación muy técnica que, con el tiempo, siguen a sus clientes industriales fuera de España. Servincal mantiene hoy actividad comercial tanto en España como en Chile, en línea con la internacionalización que ha vivido buena parte de la industria de componentes y automoción de Castilla y León en la última década.
Lo que la digitalización industrial exige a la metrología
El avance de la digitalización de procesos y del control estadístico de calidad está presionando al alza la demanda de servicios de medición especializados —digitalización de piezas, ingeniería inversa, control dimensional de moldes y matrices—, más allá de la calibración periódica tradicional. ENAC ha señalado un crecimiento generalizado de su actividad en 2024 en ámbitos como las TIC, la ciberseguridad y la eficiencia energética, un movimiento que apunta a una integración cada vez mayor entre la metrología clásica y los procesos de fabricación digitalizados.
Para la industria de Castilla y León, con la automoción como principal motor exportador, esa exigencia no es teórica: los estándares de calidad de la industria del automóvil (IATF 16949, entre otros) obligan a una trazabilidad metrológica estricta en toda la cadena de suministro, lo que convierte a los laboratorios acreditados en un eslabón difícil de sustituir.
La opinión de El Vértice
La competitividad industrial no se decide solo en los grandes anuncios de inversión, sino en la letra pequeña de la trazabilidad y la calidad certificada. España cuenta con un sistema de acreditación —ENAC— sólido y reconocido internacionalmente, y regiones como Castilla y León demuestran que la especialización industrial, sostenida en el tiempo, sigue siendo la mejor palanca de crecimiento frente a la volatilidad de otros sectores.
Que el tejido de laboratorios acreditados crezca al mismo ritmo que la industria a la que sirve no es un detalle técnico: es una condición para que el «made in Spain» industrial siga siendo sinónimo de garantía en los mercados donde compite. ¿Está la política industrial española dando a la calidad certificada la prioridad estratégica que su peso económico ya exige?

