La nueva Eurocup da un giro histórico con 32 equipos, 4 grupos y un formato ampliado de playoffs, pero la decisión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el control de la Euroliga y el peso real de los clubes nacionales en el baloncesto europeo. Entre los beneficiados, destacan los españoles La Laguna Tenerife y Baxi Manresa, mientras que Girona y Burgos siguen pendientes de una última plaza incierta.
Lo que se presenta como una “modernización” de la competición podría esconder, según voces críticas del entorno del baloncesto europeo, un sistema cada vez más cerrado, jerarquizado y condicionado por licencias y decisiones políticas internas de la Euroliga.
La Euroliga amplía la Eurocup: 32 equipos y nuevo formato
La organización gestionada por Euroleague Basketball ha confirmado la expansión oficial de la Eurocup, que pasará a contar con:
- 32 equipos participantes
- 4 grupos de 8 clubes
- Clasificación de 16 equipos a playoffs
- Eliminatorias desde octavos hasta la final
- Series al mejor de 3 partidos
El objetivo declarado es aumentar la competitividad y estabilidad del torneo, aunque la decisión llega tras recibir más de 40 solicitudes formales, lo que ha generado críticas por la selección final de clubes.
Clubes españoles: Tenerife y Manresa dentro, Girona y Burgos en espera
España mantiene una presencia destacada con varios clubes implicados:
- La Laguna Tenerife logra plaza mediante licencia a largo plazo
- Baxi Manresa entra con plaza anual confirmada
- Bàsquet Girona y San Pablo Burgos siguen en la lista de espera
La incertidumbre se mantiene porque solo queda una plaza libre, que podría ampliarse a dos si se confirma la salida de un club hacia la Euroliga.
Este escenario deja entrever, según analistas, una estructura donde los equipos dependen cada vez más de decisiones administrativas y menos del mérito deportivo directo, un punto especialmente sensible en el baloncesto español.
Licencias, élite cerrada y debate sobre el modelo europeo
Un total de 22 clubes han recibido licencias de cinco años (3+2), consolidando un bloque estable de equipos en la competición. Entre ellos destacan clubes de Francia, Turquía, Italia, Alemania, Grecia o Lituania.
Además, 9 equipos han recibido plaza anual, entre ellos Manresa, Roma o Nápoles.
Este sistema refuerza la sensación de una Eurocup cada vez más cercana a un modelo de liga semi-cerrada, donde la permanencia depende más de acuerdos institucionales que del rendimiento deportivo en cada temporada.
La última plaza: Girona, Burgos y la competencia internacional
La última plaza disponible se decidirá entre varios aspirantes:
- Bàsquet Girona
- San Pablo Burgos
- Hamburgo Towers (Alemania)
- Cibona Zagreb (Croacia)
- Legia Varsovia (Polonia)
La resolución final será clave para dos clubes españoles que buscan consolidar su presencia en Europa.
Mónaco o Besiktas: el efecto dominó que puede beneficiar a España
Otro factor clave es la posible salida de clubes hacia la Euroliga. Tanto el AS Monaco como el Beşiktaş JK, ambos ya inscritos en Eurocup, podrían obtener una invitación para la máxima competición europea.
Si esto ocurre, se liberarían plazas adicionales que podrían beneficiar directamente a equipos como Girona o Burgos, reabriendo el reparto y generando un nuevo escenario de negociación interna.
Un torneo más grande, pero también más cuestionado
Con equipos de 16 países distintos, la Eurocup crece en tamaño y visibilidad. Italia lidera la representación con cinco clubes, seguida de Alemania y Turquía con cuatro cada uno.
Sin embargo, el aumento de participantes no ha apagado el debate sobre el modelo de gestión de la Euroleague Basketball, criticado por favorecer a determinados mercados y consolidar una élite estable de clubes.
Conclusión: expansión sí, pero con muchas preguntas abiertas
La nueva Eurocup 2026 se presenta como un paso adelante en competitividad, pero deja abiertas dudas importantes: ¿se premia realmente el mérito deportivo o se consolida un sistema de élites cerradas?
El caso de los clubes españoles, con Tenerife y Manresa dentro y Girona y Burgos en la cuerda floja, refleja perfectamente esa tensión entre expansión y desigualdad.
¿Está el baloncesto europeo avanzando hacia un modelo más competitivo o hacia una estructura cada vez más controlada por unos pocos?

