Paolo Maldini y Leonardo han presentado su renuncia a sus cargos en la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) tras no lograr la aprobación para incorporar a Andrea Pirlo como seleccionador nacional, apenas 16 días después de su nombramiento por el presidente de la federación, Giovanni Malagò.
El conflicto surgió tras varios intentos fallidos de fichar entrenadores para la selección italiana: primero Pep Guardiola y luego Carlo Ancelotti declinaron la oferta. Maldini, designado director técnico y presidente del Club Italia, junto con Leonardo como asesor, impulsaban a Pirlo para ocupar el banquillo de la Azzurra.
No obstante, la Federación bloqueó esta opción debido a una controversia relacionada con la imagen comercial de Pirlo, vinculada a la casa de apuestas rusa Fonbet, lo que debilitó las posibilidades de su contratación.
Tras una reunión celebrada el lunes en la FIGC para abordar el nombramiento del nuevo seleccionador, Maldini y Leonardo decidieron dimitir, argumentando que las limitaciones en sus decisiones comprometían la autonomía que se les había prometido al aceptar sus cargos.
Actualmente, la Federación evalúa otras alternativas para dirigir a la selección italiana. Los dos candidatos principales son Roberto Mancini, favorito del presidente Malagò y exentrenador que ganó la Eurocopa 2021 con Italia, y Antonio Conte, perfil apreciado en la Serie A pero que aún no ha sido contactado formalmente para el puesto.
Esta situación supone un nuevo desafío para la Federación Italiana en su proceso de renovación deportiva y estabilidad institucional, con implicaciones para el futuro del fútbol italiano a nivel internacional.

