Giro de 180º en WhatsApp: la aplicación de mensajería más utilizada del mundo se prepara para introducir un cambio profundo en su modelo de negocio que podría afectar a millones de usuarios. Según revelaciones procedentes de análisis de versiones beta y de medios tecnológicos especializados, la plataforma propiedad de Meta trabaja en la incorporación de anuncios dentro de la app junto con una suscripción de pago opcional para eliminarlos. Este movimiento supondría un retorno parcial a los orígenes de WhatsApp, cuando el servicio requería una cuota anual.
Las pistas sobre este giro proceden de estudios de código en versiones de prueba de la aplicación, donde han aparecido referencias a espacios publicitarios y a un sistema de suscripción mensual. Los anuncios no se integrarían —al menos en la fase inicial prevista— dentro de los chats privados, sino en secciones como los estados y los canales, que son los entornos más cercanos al consumo de contenido público dentro de la plataforma.
WhatsApp supera actualmente los 3.000 millones de usuarios activos en todo el mundo y se ha convertido en una herramienta esencial tanto para la comunicación personal como profesional. Durante años, la compañía mantuvo la promesa de no introducir publicidad directa en los mensajes, pero el crecimiento de costes, el desarrollo de nuevas funciones y la presión por monetizar el enorme tráfico de la plataforma han empujado a Meta a replantear la estrategia.
El nuevo modelo que se está probando contempla que los usuarios puedan seguir utilizando la aplicación de forma gratuita con anuncios visibles en determinadas secciones. Sin embargo, también se ofrecería una alternativa de pago para quienes deseen una experiencia sin publicidad. Las primeras estimaciones filtradas apuntan a una cuota mensual que podría situarse en una horquilla baja —entre uno y cuatro euros al mes— aunque todavía no existe confirmación oficial sobre el precio final.
Expertos del sector tecnológico señalan que este movimiento encaja con la tendencia de las grandes plataformas a combinar modelo gratuito con publicidad y versión premium sin anuncios. Ya ocurre con servicios de vídeo, música y redes sociales. En el caso de WhatsApp, el reto será introducir estos cambios sin generar rechazo entre usuarios que llevan años usando la app sin coste y sin impactos comerciales visibles en su interfaz principal.
Meta, matriz de WhatsApp, lleva tiempo reforzando la monetización en otras áreas como Instagram y Facebook, donde la publicidad es el principal motor de ingresos. Además, ha impulsado nuevas líneas como la inteligencia artificial integrada, los canales informativos y las herramientas para empresas, que permiten comunicación directa con clientes. La inclusión de anuncios en estados y canales encaja con esa lógica de explotar espacios de difusión y descubrimiento, evitando —al menos de momento— invadir la mensajería privada.
Otro factor clave será la regulación, especialmente en Europa. Las normas de protección de datos y competencia digital exigen transparencia y control para el usuario. Por ello, las pruebas detectadas incluyen también sistemas de gestión de preferencias publicitarias y opciones claras de suscripción para eliminar anuncios, lo que apunta a un despliegue adaptado por regiones.
El regreso indirecto al pago tiene también un componente simbólico. En sus primeros años, WhatsApp cobraba una pequeña cuota anual tras el primer año de uso gratuito. Esa tarifa desapareció tras la compra por parte de Facebook (hoy Meta), que apostó por el crecimiento masivo de usuarios antes que por el ingreso directo. Una década después, el Giro de 180º en WhatsApp refleja un cambio de ciclo: base de usuarios consolidada, ecosistema empresarial activo y necesidad de nuevas fuentes de ingresos.
Por ahora no hay fecha oficial de lanzamiento global, pero las referencias en versiones beta indican que el despliegue podría comenzar de forma progresiva a lo largo de 2026. Como suele ocurrir con estas funciones, primero llegarán a grupos reducidos de prueba antes de extenderse al conjunto de usuarios.
El debate ya está abierto: algunos verán razonable pagar una pequeña cuota para evitar publicidad; otros considerarán que rompe la filosofía original de la aplicación. Lo que parece claro es que WhatsApp se encamina hacia una nueva etapa en su modelo de negocio.
