Miles de militares, policías y bomberos trabajan sin descanso en la prefectura de Kumamoto para localizar a las personas que continúan atrapadas tras el devastador terremoto de magnitud 7,1, que ha dejado decenas de edificios dañados y más de 200 heridos.
Las autoridades de Japón mantienen una intensa operación de búsqueda y rescate después del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el suroeste del país y provocó al menos 13 fallecidos, más de 200 heridos y el colapso de varios edificios. La prioridad de los equipos de emergencia es localizar a las personas que permanecen atrapadas bajo los escombros, mientras continúan las labores de evaluación de daños en las zonas más afectadas.
La primera ministra, Sanae Takaichi, ha reconocido que las primeras horas tras el seísmo son decisivas para encontrar supervivientes y ha asegurado que los servicios de emergencia mantienen una auténtica carrera contra el tiempo.
Miles de efectivos desplegados
El Gobierno japonés ha movilizado un amplio dispositivo de emergencia compuesto por 4 600 soldados de las Fuerzas de Autodefensa, alrededor de 2 000 agentes de Policía y 1 410 bomberos, además de personal sanitario y equipos especializados en rescate urbano.
Las autoridades trabajan de forma coordinada para inspeccionar edificios colapsados, asistir a los heridos y restablecer los servicios esenciales en las zonas afectadas.
Un centro comercial colapsado centra la búsqueda
Uno de los puntos más críticos de la emergencia se encuentra en un centro comercial de la cadena Aeon, donde parte del edificio se derrumbó tras una explosión que, según las primeras investigaciones, pudo estar relacionada con una fuga de gas provocada por el terremoto.
Los equipos de rescate continúan buscando posibles supervivientes entre los escombros, ya que varias personas permanecían desaparecidas en ese lugar tras el colapso.
Daños en infraestructuras y fábricas
El seísmo también ha causado importantes daños en carreteras, instalaciones industriales y edificios públicos.
En la localidad de Yatsushiro, una fábrica papelera sufrió el derrumbe de una gran chimenea durante el terremoto. Los servicios de emergencia confirmaron víctimas mortales y lograron rescatar con vida a varios trabajadores, mientras continúan inspeccionando las instalaciones para descartar nuevos riesgos.
Las autoridades han informado igualmente de numerosos incendios y fugas de gas registrados tras el movimiento sísmico, aunque la mayoría han podido ser controlados por los equipos de intervención.
Hospitales bajo presión
Los hospitales de la prefectura de Kumamoto continúan recibiendo de forma constante a personas heridas por derrumbes, caídas de objetos y otros accidentes provocados por el terremoto.
Algunos centros sanitarios han advertido de una elevada ocupación debido al incremento de pacientes, mientras se reorganizan recursos para atender la emergencia y garantizar la asistencia médica.
Japón, uno de los países con mayor actividad sísmica
Japón está situado sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.
Gracias a sus estrictas normas de construcción y a los sistemas de alerta temprana, el país ha conseguido reducir significativamente el impacto de muchos terremotos. Sin embargo, los expertos recuerdan que los seísmos de gran intensidad siguen suponiendo un enorme desafío, especialmente cuando afectan a zonas densamente pobladas o provocan incendios, explosiones y derrumbes de edificios.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades mantienen la vigilancia ante posibles réplicas y piden a la población extremar la precaución hasta que finalicen las inspecciones estructurales en las áreas afectadas.
