Jorge Martín ha decidido hablar claro. El piloto español, todavía sin poder subirse a la MotoGP, ha desvelado en Sepang la dura realidad que ha vivido en los últimos meses: dolor constante, dos nuevas operaciones y un límite físico que llegó a ser desesperante. “No podía ni coger una botella de agua”, confesó sin rodeos.
Dos operaciones y una decisión límite
El madrileño acudió a los test de pretemporada en Malasia pese a no poder rodar, decidido a no desaparecer del proyecto de Aprilia en lo que apunta a ser su última temporada con la marca italiana. Allí, ante la prensa internacional, explicó el motivo de sus recientes intervenciones quirúrgicas: “Tras Valencia comencé a sentir mucho más dolor en la muñeca y la clavícula”.
Los médicos confirmaron lo peor: algunos huesos no habían soldado correctamente. Resultado: una operación en la clavícula y otra previa en la mano izquierda, adelantada semanas antes. Una situación que obligó a Martín a parar en seco, pese a haber terminado el curso 2025 compitiendo.
“Pensaba que estaba recuperado… pero no lo estaba”
Martín relató con crudeza cómo se fue dando cuenta de que algo no iba bien tras el GP de Valencia:
“En aquel momento pensaba que estaba recuperado, pero dos semanas después no podía ni coger una botella de agua”.
Un testimonio que recuerda inevitablemente al calvario vivido por Marc Márquez, cuando tuvo que jugarse su carrera a una última operación. En ambos casos, el mensaje es el mismo: la MotoGP no perdona medias recuperaciones.
Recuperación total o nada
Ahora, el piloto asegura sentirse “mucho mejor que tras Valencia” y más optimista que nunca. La última intervención ha sido más agresiva, pero también más definitiva:
“Han cogido hueso de mi cadera para la clavícula. La placa es más grande y hay más tornillos. No hay manera de que se mueva”, explicó con detalle.
El objetivo es claro y sin concesiones: volver al 100 %, algo que reconoce no haber logrado en ningún momento durante la pasada temporada. “El año pasado no pude estarlo en ningún momento”, zanjó.
Buriram, la gran meta
Por ahora, Martín sigue viendo las motos desde el vial, cumpliendo compromisos oficiales del Mundial —sesiones de fotos, vídeos y actos promocionales—, incluida la presentación del campeonato en Kuala Lumpur el 6 de febrero.
Pero su mente está puesta en un punto concreto del calendario: los test de Buriram (Tailandia), previstos para los días 21 y 22 de febrero. Todo depende de una revisión médica en Madrid la próxima semana:
“Si todo va bien, empezaré a llevar motos en España antes de ir a Tailandia, para llegar con algo de ‘feedback’”.
Silencio sobre su futuro… por ahora
Mientras el mercado de fichajes de MotoGP arde —con Yamaha sonando con fuerza como posible destino—, Martín evita alimentar rumores:
“Si estoy aquí es porque me quiero centrar en 2026 y en Aprilia. No es momento de hablar sobre mi futuro”.
Una respuesta medida, pero que no apaga el ruido alrededor de uno de los nombres más cotizados del paddock.
