El béisbol sigue demostrando que, incluso después de más de un siglo de historia, todavía es capaz de ofrecer situaciones prácticamente imposibles. Eso fue exactamente lo que ocurrió durante el duelo entre los Medias Blancas de Chicago y los Mellizos de Minnesota, cuando una extraña secuencia defensiva terminó convirtiéndose en una de las jugadas más inusuales registradas en las Grandes Ligas durante las últimas cinco décadas.
Lo que parecía un sencillo intento de doble matanza acabó transformándose en una acción tan rara que no tenía precedentes desde 1972.
Una jugada que desafió toda lógica
La acción ocurrió en la parte baja del tercer inning en el Target Field.
Con un corredor en primera base y un out en la pizarra, el bateador de Minnesota, Kody Clemens, conectó un rodado hacia el primera base de Chicago, Jacob González.
Hasta ese momento todo parecía rutinario.
González tomó la pelota y lanzó a la segunda base para forzar al corredor que avanzaba desde la inicial. El campocorto Colson Montgomery completó sin problemas el primer out.
Sin embargo, el intento de regreso a primera para completar la doble matanza tradicional se complicó.
El disparo de Montgomery salió demasiado alto y pasó por encima de la cabeza de González, provocando una situación que parecía destinada a terminar en error.
Pero entonces ocurrió lo inesperado.
Jacob González reaccionó con una jugada brillante
Lejos de dar la acción por perdida, González salió rápidamente tras la pelota desviada.
Tras recuperarla, giró sobre sí mismo y observó que Kody Clemens, creyendo que la jugada había terminado, intentaba avanzar hacia la segunda base.
El primera base de Chicago reaccionó de inmediato.
Realizó un nuevo lanzamiento hacia la intermedia, esta vez con dos botes, pero perfectamente colocado para que Montgomery aplicara el toque y completara el segundo out de la jugada.
La secuencia dejó sorprendidos tanto a los aficionados como a los comentaristas presentes en el estadio.
Una “doble matanza” que técnicamente no es doble matanza
Aunque visualmente la acción pareció una doble matanza, las reglas oficiales establecen una diferencia importante.
Debido a que el bateador-corredor logró llegar inicialmente a la primera base antes de intentar avanzar, la jugada no puede ser anotada oficialmente como un doble play tradicional.
En los registros estadísticos quedará reflejada simplemente como una jugada de dos outs.
Sin embargo, lo verdaderamente extraordinario fue la forma en que ambos outs fueron registrados.
Los dos fueron anotados como outs 3-6, una combinación extremadamente rara que involucra al primera base y al campocorto.
Una hazaña que no ocurría desde hace 54 años
Según datos del prestigioso Elias Sports Bureau, la jugada tiene un valor histórico extraordinario.
Es la primera vez desde el 26 de junio de 1972 que un equipo consigue registrar dos outs 3-6 dentro de una misma acción.
La última ocasión ocurrió durante un partido entre los entonces Cardenales de San Luis y los desaparecidos Expos de Montreal.
En aquella jugada participó nada menos que el legendario Bob Gibson, miembro del Salón de la Fama y considerado uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos.
Desde entonces, miles de partidos se han disputado en las Grandes Ligas sin que volviera a producirse una secuencia similar.
Una de las jugadas defensivas más curiosas de la temporada
La acción protagonizada por González y Montgomery ya se ha convertido en una de las imágenes más comentadas de la jornada en la MLB.
Más allá del resultado del encuentro, la jugada representa uno de esos momentos que recuerdan por qué el béisbol sigue siendo un deporte capaz de sorprender incluso a quienes han dedicado toda una vida a estudiarlo.
Las estadísticas modernas registran prácticamente cada detalle del juego, pero aún existen situaciones tan improbables que tardan más de medio siglo en repetirse.
Y esta vez fueron los Medias Blancas de Chicago quienes lograron inscribir su nombre en una curiosa página de la historia del béisbol.
