El fallo CVE-2026-85889 permitía una escalada de privilegios no autorizada en la plataforma de inteligencia artificial de Microsoft. La compañía asegura que la vulnerabilidad ya ha sido mitigada y que los clientes no necesitan realizar ninguna acción.

Microsoft ha corregido una vulnerabilidad crítica en Azure AI Foundry, su plataforma empresarial para desarrollar, implementar y gestionar aplicaciones y agentes basados en inteligencia artificial generativa.

El fallo, identificado como CVE-2026-85889, ha recibido una puntuación de 10,0 sobre 10 en la escala CVSS, el máximo nivel de gravedad utilizado para evaluar vulnerabilidades de seguridad.

Según la información publicada por Microsoft, el problema estaba relacionado con una falta de autenticación en una función crítica de Azure AI Foundry, una situación que podía permitir a un atacante no autorizado elevar sus privilegios dentro de una red.

La compañía ha confirmado que el problema ya ha sido solucionado en su infraestructura y que los clientes de Azure AI Foundry no necesitan aplicar parches ni realizar cambios adicionales.

¿Qué es CVE-2026-85889?

CVE-2026-85889 corresponde a una vulnerabilidad localizada en Azure AI Foundry, plataforma que Microsoft utiliza para facilitar a empresas y desarrolladores la creación y administración de soluciones de inteligencia artificial.

La gravedad del fallo resulta especialmente relevante por dos motivos: alcanzó la máxima puntuación CVSS posible y afectaba a un servicio relacionado directamente con la infraestructura empresarial de IA de Microsoft.

De acuerdo con el aviso de seguridad de la compañía, una explotación exitosa podía permitir que un atacante sin autorización consiguiera una escalada de privilegios.

Esto significa que un usuario que inicialmente no debería disponer de determinados permisos podría llegar a acceder a capacidades superiores a las autorizadas.

Microsoft atribuyó el descubrimiento y comunicación responsable de la vulnerabilidad al investigador de seguridad Rémy Marot.

Hasta el momento, no existen indicios públicos de que CVE-2026-85889 haya sido explotada activamente antes de su corrección.

Los usuarios de Azure AI Foundry no tienen que actualizar sus sistemas

Una diferencia importante respecto a las vulnerabilidades tradicionales de software es que Azure AI Foundry funciona como un servicio gestionado en la nube.

Por este motivo, Microsoft puede implementar determinadas correcciones directamente sobre su propia infraestructura sin depender de que cada organización instale individualmente una actualización.

La compañía asegura que CVE-2026-85889 ha sido completamente mitigada, por lo que no se requiere ninguna intervención adicional por parte de los clientes.

Aun así, el incidente vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad de las plataformas empresariales de inteligencia artificial, especialmente a medida que organizaciones de todo el mundo incorporan agentes de IA y modelos generativos a procesos cada vez más críticos.

Microsoft corrige otras vulnerabilidades críticas

CVE-2026-85889 no es el único problema de seguridad grave abordado recientemente por Microsoft.

Entre las vulnerabilidades corregidas también se encuentra CVE-2026-85885, con una puntuación CVSS de 9,9, relacionada con una inyección de comandos en Microsoft 365 Copilot. El fallo podía permitir que un atacante autorizado consiguiera elevar sus privilegios dentro de una red.

Otra vulnerabilidad, denominada CVE-2026-85878 y también valorada con un CVSS de 9,9, afectaba a Azure Database for PostgreSQL debido a un problema de autorización incorrecta.

A ellas se suma CVE-2026-87701, con una puntuación de 9,6, localizada en Azure Cosmos DB y relacionada con una neutralización incorrecta que podía desembocar igualmente en una escalada de privilegios.

Al tratarse de vulnerabilidades asociadas a servicios en la nube, Microsoft asegura que estos problemas también han sido mitigados y que los clientes afectados no necesitan adoptar medidas adicionales.

Windows 11 también recibe correcciones de seguridad

La compañía también ha solucionado otros dos problemas de seguridad que afectan directamente a Windows.

El primero, identificado como CVE-2026-62721, presenta una puntuación CVSS de 7,8 y está relacionado con una insuficiente granularidad en los controles de acceso del Servicio de Energía en Modo de Usuario de Windows (UMPS).

Una explotación exitosa podía permitir que un atacante autorizado elevara sus privilegios localmente hasta conseguir permisos de SYSTEM.

Por otro lado, CVE-2026-85921, con una puntuación de 8,2, corresponde a una vulnerabilidad de doble liberación de memoria localizada en el modo kernel seguro de Windows. Su explotación podía permitir elevar privilegios hasta alcanzar el Nivel de Confianza Virtual 1 (VTL1).

Microsoft ha distribuido las correcciones mediante una actualización de seguridad fuera de banda para Windows 11 versión 26H1, identificada como KB5129194, disponible tanto para sistemas x64 como ARM64.

Microsoft afronta un volumen récord de vulnerabilidades

Las nuevas correcciones llegan después de una actualización de seguridad especialmente importante para el ecosistema Microsoft.

A comienzos de septiembre, la compañía solucionó 974 vulnerabilidades distribuidas entre diferentes productos de su catálogo, una cifra excepcionalmente elevada.

Dos de esos problemas, relacionados con la función Advanced Local Procedure Call (ALPC) de Windows y con la pila de actualización del sistema operativo, habían sido objeto de explotación activa.

Las investigaciones de compañías especializadas en ciberseguridad también han relacionado una vulnerabilidad de ALPC con fallos presentes en Google Chrome.

Según los investigadores, diferentes grupos vinculados a operaciones de espionaje combinaron estas vulnerabilidades para desarrollar un kit de exploits denominado BlueMoon, utilizado posteriormente para desplegar cargas maliciosas.

La seguridad de las plataformas de IA se convierte en un nuevo frente crítico

El caso de Azure AI Foundry refleja un desafío cada vez más importante para la industria tecnológica.

Las empresas están incorporando inteligencia artificial generativa, asistentes y agentes de IA a operaciones que pueden acceder a documentos, bases de datos, aplicaciones empresariales y otros recursos internos.

Esto amplía la superficie que los equipos de ciberseguridad deben proteger.

Una vulnerabilidad que permita elevar privilegios dentro de una infraestructura de IA puede resultar especialmente delicada cuando estas herramientas se encuentran conectadas con otros sistemas corporativos.

Por ello, además de mantener plataformas y sistemas actualizados, las organizaciones necesitan reforzar medidas como el principio de mínimo privilegio, la gestión de identidades, los controles de acceso, la supervisión de actividad y la segmentación de los recursos utilizados por aplicaciones y agentes de inteligencia artificial.

En el caso concreto de CVE-2026-85889, Microsoft afirma que la vulnerabilidad ya está mitigada y que no existen evidencias conocidas de explotación. Sin embargo, su puntuación máxima de 10,0 CVSS demuestra hasta qué punto la seguridad de las infraestructuras de inteligencia artificial se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos de la ciberseguridad empresarial.

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