Sindicatos policiales alertan de un repunte de los delitos más violentos vinculados al tráfico de drogas mientras Interior minimiza el impacto en el balance global.

El Gobierno habla de estabilidad, los agentes de violencia creciente

El balance oficial de criminalidad de 2025 refleja en Andalucía un ligero aumento del 0,8%, cifra que el Ministerio del Interior atribuye principalmente al crecimiento de la ciberdelincuencia, que sube alrededor de un 10%.

Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad estadística se esconde una realidad mucho más inquietante. En Andalucía, los homicidios y asesinatos consumados aumentan un 18,3%, las tentativas un 12,7% y los secuestros se disparan un 46%. Son los delitos más graves. Los que generan mayor alarma social.

Mientras tanto, los hurtos y robos con fuerza descienden, lo que permite presentar una tasa global de 40,4 delitos por mil habitantes, una de las más bajas de la serie histórica.

«Han subido los delitos más violentos»

Sindicatos policiales y agentes sobre el terreno son tajantes: el problema tiene nombre propio. Narcotráfico y crimen organizado.

«Han subido los delitos más violentos, los que tienen que ver con el tráfico de drogas: secuestros, homicidios, riñas tumultuarias…», denuncian. A su juicio, el Ejecutivo “mezcla datos” para diluir el impacto real de la violencia asociada a las redes criminales.

Los datos oficiales señalan que los delitos de tráfico de drogas aumentaron un 5,5%, pasando de 21 540 hechos en 2024 a 22 731 en 2025. Interior sostiene que este incremento se debe en buena parte a la intensificación policial dentro de planes específicos como el refuerzo en el Campo de Gibraltar.

Ajustes de cuentas y secuestros: la cara más oscura

Para los agentes, el aumento de las estadísticas no es solo fruto de más actividad policial, sino de más presencia real de organizaciones criminales.

El auge del narcotráfico genera:

  • Ajustes de cuentas
  • “Vuelcos” entre bandas rivales
  • Secuestros exprés
  • Homicidios por disputas territoriales

El crimen organizado se consolida como uno de los principales desafíos de seguridad en la región, especialmente en zonas estratégicas para la entrada de droga por vía marítima.

Hurtos a la baja… ¿menos delitos o menos denuncias?

Otro elemento controvertido es la caída de hurtos y pequeños robos. Desde los sindicatos policiales apuntan a un fenómeno silencioso: la infradenuncia.

«Muchos ciudadanos consideran que no merece la pena denunciar robos de pequeña cuantía», explican. Esto podría estar reduciendo artificialmente determinadas cifras, mientras los delitos más graves siguen creciendo.

Ciberdelincuencia y delitos sexuales también al alza

La ciberdelincuencia continúa siendo el delito que más crece año tras año. Fraudes online, estafas digitales y suplantaciones de identidad suponen ya uno de los grandes frentes policiales.

Asimismo, los delitos sexuales mantienen una tendencia ascendente. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad señalan que hay una mayor concienciación y más denuncias, aunque reconocen que el fenómeno preocupa.

En comparación con otras regiones como Baleares, donde el turismo masivo agrava ciertas tipologías delictivas, Andalucía mantiene cifras más contenidas en este ámbito, pero la evolución es igualmente ascendente.

Más medios o más criminalidad

Los sindicatos insisten en una reivindicación constante: más personal y más recursos materiales. Aseguran que, con mayores medios, el número de delitos detectados aumentaría aún más, porque se estaría combatiendo con mayor intensidad a las redes criminales.

La pregunta que queda sobre la mesa es incómoda: si los homicidios y secuestros crecen a doble dígito, ¿puede hablarse realmente de estabilidad en la criminalidad?

Andalucía afronta un reto estructural: frenar el avance del narcotráfico antes de que consolide un modelo de violencia permanente en determinadas zonas del territorio.

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