La negligencia del Gobierno en Adamuz vuelve a situarse en el centro del debate político y técnico tras las duras acusaciones lanzadas por los profesionales del ferrocarril, que señalan directamente a Adif y al Ejecutivo de Pedro Sánchez por lo ocurrido en la tragedia ferroviaria del pasado 18 de enero en la localidad cordobesa. Los trabajadores del sector aseguran que los tiempos de trabajo nocturno fueron forzados de manera irresponsable y que se habrían incumplido los protocolos básicos de seguridad en las soldaduras de los raíles.
La negligencia del Gobierno en Adamuz, según denuncian los sindicatos ferroviarios, no es un error puntual, sino el resultado de una política de mantenimiento basada en la reducción de tiempos, la externalización de tareas críticas y la falta de controles independientes. “En cinco horas de noche se pueden hacer dos soldaduras, no siete”, advierten desde el Sindicato Ferroviario (SF), que este martes se concentra frente al Ministerio de Transportes.
Una soldadura que no encaja con los tiempos reales
Los ferroviarios explican que una soldadura aluminotérmica, como la que presuntamente falló en Adamuz, requiere al menos dos horas completas de trabajo nocturno, incluyendo fases clave como el calentamiento, el enfriamiento y la estabilización del carril. Acortar estos procesos, alertan, compromete gravemente la seguridad de la infraestructura.
La negligencia del Gobierno en Adamuz se habría producido, según estas fuentes, al exigir rendimientos irreales dentro de la denominada “Banda de Mantenimiento”, el periodo nocturno en el que no circulan trenes comerciales y se realizan las labores de conservación de la vía. En una banda de cinco horas, insisten, es técnicamente imposible ejecutar siete soldaduras sin vulnerar los estándares de seguridad.
Documentos de Adif bajo sospecha
La polémica se agrava al conocerse documentación oficial del plan de obra del tramo de Adamuz, en la que Adif contemplaba un rendimiento máximo de hasta seis soldaduras por noche. Los ferroviarios consideran que esta planificación ya supone una temeridad técnica y una prueba más de la negligencia del Gobierno en Adamuz.
Además, el operador ferroviario detallaba que, tras las soldaduras, debía realizarse una estabilización dinámica de la vía para eliminar limitaciones de velocidad. Sin embargo, los sindicatos cuestionan si estos trabajos se ejecutaron realmente conforme a lo previsto o si se aceleraron para mantener el tráfico de alta velocidad sin cortes, una decisión de la que el ministro Óscar Puente ha presumido públicamente.
La externalización, en el punto de mira
Otro de los elementos que refuerzan la tesis de la negligencia del Gobierno en Adamuz es el modelo de mantenimiento elegido. El Sindicato Ferroviario denuncia que las mismas empresas privadas que realizan las soldaduras son las encargadas de certificar que el trabajo está correctamente hecho, sin auditorías independientes ni medios suficientes de inspección.
Según estas denuncias, los inspectores de Adif carecen incluso de herramientas y material adecuados para verificar la calidad de las soldaduras, lo que convierte los controles en un simple trámite administrativo. “Así no se garantiza la seguridad de la red ferroviaria”, subrayan.
🚧 Negligencia del Gobierno en Adamuz y corrupción en el mantenimiento
Los ferroviarios reclaman que se investigue a fondo si la negligencia del Gobierno en Adamuz está vinculada a posibles prácticas irregulares en los contratos de mantenimiento. Piden auditorías independientes que revisen el cumplimiento de las especificaciones técnicas, la calidad de los materiales utilizados y la veracidad de los partes de trabajo y certificados emitidos.
“No se puede descartar ningún tipo de corrupción si no se revisa todo el proceso”, advierten desde el sindicato, que exige transparencia total en una infraestructura crítica para la seguridad de miles de pasajeros.
Reivindicación de un modelo público de mantenimiento
Ante este escenario, los trabajadores del sector defienden una solución clara: internalizar todos los trabajos de mantenimiento, tanto de infraestructuras como de material rodante. Consideran que recuperar el control público permitiría evitar situaciones como la negligencia del Gobierno en Adamuz, reforzando las plantillas de Adif y Renfe y garantizando criterios técnicos por encima de objetivos políticos.
También reclaman que se valoren los méritos y la experiencia en los procesos de selección y que se devuelva la coordinación del mantenimiento a las empresas públicas.
Protestas y huelgas en el horizonte
Como respuesta a la gestión del caso Adamuz, los ferroviarios han convocado una concentración este martes frente al Ministerio de Transportes en Madrid. Además, han anunciado huelgas de 24 horas para los días 9, 10 y 11 de febrero, con el objetivo de visibilizar lo que consideran una grave negligencia del Gobierno en Adamuz que no puede volver a repetirse.
La tragedia de Córdoba ha abierto un debate incómodo sobre la seguridad ferroviaria en España, el modelo de mantenimiento y la responsabilidad política. Un debate que, según los propios trabajadores, no se cerrará hasta que se asuman responsabilidades y se cambien de raíz las prácticas que, denuncian, han puesto en riesgo vidas humanas.
