El primer ministro israelí defiende su «guerra en siete frentes» y rechaza las acusaciones de genocidio mientras Mahmud Abás interviene por videoconferencia.
Netanyahu acusa de «cobardía moral» a los delegados que abandonaron la sala
La intervención de Benjamín Netanyahu ante la Asamblea General de Naciones Unidas estuvo marcada por una imagen especialmente llamativa: decenas de delegaciones abandonaron el hemiciclo cuando el primer ministro israelí subió al estrado.
Netanyahu respondió directamente a quienes se marcharon. «Si hay otros cobardes morales que no se han retirado de la sala, por favor retírense ahora», afirmó antes de comenzar su discurso.
El primer ministro israelí utilizó la tribuna de la ONU para defender las operaciones militares de Israel, reivindicar su alianza con Estados Unidos y rechazar las acusaciones de genocidio formuladas contra su Gobierno. La propia ONU registra su intervención durante el debate general de la 81.ª Asamblea General.
La escena volvió a recordar a la registrada un año antes, cuando también se produjeron abandonos de la sala durante el discurso del dirigente israelí.
«Guerra en siete frentes»: así define Netanyahu el conflicto
Uno de los ejes del discurso fue la descripción de Israel como un país enfrentado simultáneamente a siete frentes.
Netanyahu situó esos escenarios en:
- Gaza.
- Cisjordania.
- Líbano.
- Irán.
- Siria.
- Irak.
- Yemen.
A estos siete escenarios añadió un octavo frente, al que denominó «la guerra de la verdad», en referencia a la batalla política y comunicativa que, según su planteamiento, se libra en medios de comunicación y redes sociales.
Netanyahu sostuvo que Israel está actuando también en defensa de otros países y afirmó que algunos dirigentes extranjeros le agradecen en privado las operaciones contra Irán.
El primer ministro israelí dedicó una parte importante de su intervención a Irán y su programa nuclear. Recordó que hace 14 años había prometido desde la misma tribuna impedir que Teherán obtuviera un arma nuclear y afirmó que Israel había cumplido ese objetivo.
Netanyahu rechaza que Israel haya cometido genocidio en Gaza
La cuestión de Gaza ocupó otro de los principales apartados del discurso.
Netanyahu calificó de «la mayor mentira del siglo» las acusaciones de que Israel está cometiendo un genocidio y defendió la actuación de sus fuerzas armadas.
El dirigente israelí afirmó que Israel ha adoptado numerosas medidas para proteger a la población civil y sostuvo que su país «impidió un genocidio», en lugar de cometerlo.
La afirmación se produce en un contexto de fuertes disputas internacionales sobre la calificación jurídica de las operaciones israelíes en Gaza. La existencia de acusaciones y procedimientos internacionales no equivale por sí misma a una sentencia firme que establezca responsabilidad penal individual.
Durante su discurso, Netanyahu también recordó los atentados del 7 de octubre y presentó aquella jornada como el momento más oscuro de la historia de Israel.
La intervención fue abiertamente confrontativa con los países y organizaciones que cuestionan la actuación israelí. Associated Press informó de que decenas de delegados abandonaron la sala durante el discurso y que Netanyahu utilizó su intervención para rechazar las acusaciones de genocidio y defender sus operaciones contra Irán.
El enfrentamiento con Zohran Mamdani
Netanyahu también dirigió parte de sus críticas contra Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, a quien acusó de antisemitismo.
El primer ministro israelí cuestionó las posiciones de Mamdani y afirmó que sus críticas no impedirían que utilizara la tribuna de Naciones Unidas.
La disputa tiene además una dimensión local: Mamdani había cuestionado públicamente la presencia de Netanyahu en Nueva York y había planteado la cuestión de la orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional.
Netanyahu, por su parte, acusó a sus detractores de intentar silenciarlo. Según recogió la prensa internacional, el alcalde respondió posteriormente acusando al primer ministro de utilizar Naciones Unidas para defender su posición sobre Gaza.
Netanyahu minimiza la violencia de los colonos en Cisjordania
Otro de los puntos más controvertidos del discurso fue la situación en Cisjordania.
Netanyahu rechazó lo que consideró una exageración internacional sobre la violencia protagonizada por colonos israelíes. Describió a los responsables como un grupo reducido de jóvenes delincuentes y mencionó actos como la tala de olivos, el lanzamiento de piedras o los incendios.
Al mismo tiempo, aseguró que su Gobierno no permitirá que los ciudadanos se tomen la justicia por su mano y afirmó que el asunto había sido trasladado al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí.
Sus declaraciones llegan en un momento de especial atención internacional sobre la expansión de los asentamientos y la violencia en Cisjordania.
Abás interviene por videoconferencia tras la negativa de Estados Unidos
Horas antes del discurso de Netanyahu, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, intervino ante la Asamblea General mediante videoconferencia.
Abás no pudo desplazarse personalmente a Nueva York después de que Estados Unidos denegara el visado a la delegación palestina. El dirigente palestino calificó la decisión de «ilegal» y «punitiva» y sostuvo que Washington incumplía sus obligaciones como país anfitrión de Naciones Unidas.
La situación no es nueva. Abás ya tuvo que intervenir a distancia en la Asamblea anterior después de que Estados Unidos le negara el acceso al país.
En su intervención, el presidente palestino reclamó que Washington levante las restricciones y vuelva al diálogo para impulsar una solución de dos Estados.
Abás denuncia la violencia en Cisjordania y pide proteger a los palestinos
El discurso de Abás estuvo centrado en la situación de la población palestina.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina afirmó que los palestinos atraviesan «uno de los momentos más peligrosos de su historia» y acusó a Israel de permitir o proteger la violencia de los colonos en Cisjordania.
Abás utilizó expresiones como «limpieza étnica» y «terrorismo estatal» para describir las políticas que atribuye al Gobierno israelí.
También advirtió de que las políticas de asentamientos pueden impedir la creación de un Estado palestino territorialmente viable.
Entre los proyectos mencionados destacó el conocido como plan E1, relacionado con la construcción de nuevas viviendas en la zona de Cisjordania situada entre Jerusalén y Maale Adumim. Abás sostiene que su ejecución dificultaría la continuidad territorial necesaria para un futuro Estado palestino.
La solución de los dos Estados vuelve a centrar el debate
Abás defendió la creación de un Estado palestino junto a Israel como vía para alcanzar la paz.
Esa misma posición fue defendida por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, durante su intervención ante la Asamblea General.
Costa afirmó que el estancamiento en Gaza y Palestina está prolongando el sufrimiento de millones de civiles y señaló que la Unión Europea y sus Estados miembros mantienen una posición común a favor de la solución de los dos Estados.
El presidente del Consejo Europeo añadió que esa fórmula debería permitir que Israel y un Estado palestino independiente y democrático convivan en paz y seguridad.
Costa también reclamó el pleno cumplimiento del alto el fuego en el conflicto con Irán y defendió la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
El choque de discursos refleja la fractura internacional
Las intervenciones de Netanyahu, Abás y Costa evidenciaron posiciones muy diferentes sobre la guerra y el futuro de Oriente Próximo.
Netanyahu centró su discurso en la seguridad de Israel, la amenaza iraní y la defensa de sus operaciones militares.
Abás puso el foco en la situación palestina, los asentamientos y la necesidad de avanzar hacia un Estado palestino.
Y la Unión Europea volvió a defender la solución de los dos Estados como marco para una salida política al conflicto.
La división también quedó reflejada físicamente en la Asamblea General con la salida de numerosas delegaciones durante la intervención del primer ministro israelí. La cobertura internacional confirmó que el abandono de la sala se produjo como protesta contra la posición israelí sobre Gaza y otras cuestiones del conflicto.
Un discurso marcado por Irán y la alianza con Estados Unidos
Además de Gaza, Netanyahu dedicó especial atención a Irán.
El primer ministro israelí reivindicó las operaciones militares contra el régimen iraní y agradeció expresamente al presidente estadounidense, Donald Trump, su apoyo.
Netanyahu presentó a Estados Unidos como el principal aliado de Israel en el enfrentamiento regional y defendió que la amenaza nuclear iraní afecta no solo a Israel, sino también a otros países.
Esta cuestión coincide con la posición expresada por António Costa ante la ONU: el presidente del Consejo Europeo afirmó que Irán no debe adquirir un arma nuclear y reclamó una solución al conflicto.
Una Asamblea General profundamente dividida
El enfrentamiento diplomático en Nueva York no se limita a una cuestión de protocolo.
La 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas se desarrolla en un contexto marcado por la guerra en Gaza, el conflicto con Irán, la situación en Cisjordania y la discusión sobre el futuro de la región.
La intervención de Netanyahu ha vuelto a colocar en primer plano la profunda división existente sobre la actuación de Israel.
Mientras el primer ministro israelí sostiene que su país combate amenazas existenciales y rechaza las acusaciones de genocidio, Abás denuncia una política que, según su versión, amenaza la existencia del pueblo palestino. La Unión Europea, por su parte, mantiene como posición oficial la creación de dos Estados que convivan en paz y seguridad.
El resultado fue una jornada en la ONU marcada por discursos enfrentados, acusaciones cruzadas y el abandono de la sala por numerosas delegaciones durante la intervención de Netanyahu.
