EE. UU. flexibiliza sanciones y facilita operaciones clave para la industria petrolera venezolana

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió este 10 de febrero de 2026 una nueva Licencia General 30B que sustituye a la anterior 30A y autoriza determinadas transacciones necesarias para la operación y uso de puertos y aeropuertos en Venezuela, incluyendo las exportaciones de diluyentes petroleros procedentes de Estados Unidos.

Esta autorización representa un cambio importante en la política de sanciones de Washington hacia el sector energético venezolano, al permitir actividades que antes estaban expresamente prohibidas bajo el régimen de sanciones. La medida se enmarca dentro de una serie de licencias generales que buscan aliviar ciertas restricciones económicas a pesar de que siguen vigentes otras sanciones contra el Gobierno de Venezuela.

¿Qué autoriza la nueva Licencia General 30B?

La Licencia General 30B permite transacciones y actividades ordinarias e incidentales que son necesarias para el funcionamiento de puertos y aeropuertos en Venezuela, incluso cuando estas operaciones implican exportaciones de insumos petroleros como diluyentes. Este tipo de productos es fundamental para mezclar el crudo pesado venezolano y hacerlo exportable en mayores volúmenes, algo crucial para la recuperación de la industria petrolera del país.

La autorización incluye actividades con el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA), el organismo responsable de la regulación del transporte marítimo en Venezuela, siempre que no se trate de personas o entidades que se encuentren bloqueadas bajo otros programas de sanciones.

Un paso para la normalización productiva del crudo

La flexibilización de estas restricciones se percibe como un paso hacia la normalización de la producción petrolera en Venezuela, un país cuya industria energética ha sufrido décadas de decrecimiento y sanciones. Al facilitar el uso de infraestructura logística clave como puertos y aeropuertos para la exportación de diluyentes, la licencia 30B podría contribuir a incrementar la producción y exportación de crudo venezolano en los próximos meses.

Este cambio se produce en un contexto donde también se han emitido otras licencias que autorizan la venta de diluyentes estadounidenses y determinadas actividades vinculadas al comercio petrolero y energético con Venezuela, siempre bajo estrictas condiciones y controles de cumplimiento.

Limitaciones y condiciones

A pesar de esta apertura, la licencia no elimina el resto de sanciones financieras ni comerciales existentes bajo el Venezuela Sanctions Regulations ni autoriza transacciones con personas o entidades bloqueadas específicamente por la OFAC. Las operaciones deben cumplir con requisitos de otras agencias federales de Estados Unidos, incluidos los controles de exportación.

Los analistas señalan que estas medidas reflejan un enfoque más matizado de la política estadounidense hacia Venezuela, permitiendo cierto alivio en sectores estratégicos como el energético sin renunciar a mantener presión sobre otros aspectos del régimen.

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