Un año después del apagón que afectó a la Península Ibérica y parte del sur de Francia, el debate sobre la seguridad del suministro eléctrico y la dependencia de los sistemas digitales en la economía continúa. Durante este evento histórico, el Banco de España señaló que se produjo una caída drástica en los retiros de efectivo de los cajeros automáticos, con muchos de ellos quedando inoperativos a pesar de tener dinero disponible.
Para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro, países como Suecia han comenzado a implementar soluciones innovadoras. El Riksbank, el banco central sueco, ha iniciado un acuerdo con representantes del mercado de pagos para facilitar el pago con tarjeta en comercios físicos sin necesidad de una conexión a internet. Este acuerdo tiene como objetivo fortalecer la preparación del país ante posibles interrupciones en el sistema de pagos digitales.
El nuevo sistema permitirá a los usuarios realizar pagos utilizando el chip de la tarjeta y el PIN, incluso si hay una caída de internet. Esto se implementará a más tardar el 1 de julio de 2026. La medida busca asegurar que los ciudadanos puedan acceder a servicios esenciales durante períodos de interrupción del suministro eléctrico.
Además, el contexto de los países nórdicos ha impulsado un esfuerzo conjunto para desarrollar un sistema de pago con tarjeta sin conexión. Finlandia, Noruega, Dinamarca, y Estonia también están participando en este proyecto, lo que resalta la importancia del efectivo como medio de pago seguro en situaciones de crisis.
Las iniciativas de Suecia se producen en un momento en que el Banco Central Europeo ha observado un crecimiento en la demanda de efectivo, a pesar de la creciente digitalización de los pagos. Esto indica que, aunque la tecnología avanza, el acceso a medios de pago en efectivo sigue siendo crucial en situaciones de emergencia.

