La empresa aragonesa Carpas Zaragoza, responsable de los controvertidos toldos instalados en la Puerta del Sol y en la calle Delicias de Zaragoza, ha conseguido ahora un nuevo contrato en Barcelona valorado en millones de euros para instalar sistemas de sombra en espacios públicos.
Carpas Zaragoza vuelve a ganar un gran contrato público
La empresa Carpas Zaragoza, especializada en arquitectura textil y soluciones de sombra urbana, ha resultado adjudicataria de un nuevo contrato para instalar toldos en diferentes calles de Barcelona con el objetivo de mitigar los efectos de las altas temperaturas en el espacio público.
El contrato se articula como un acuerdo marco para el suministro de sistemas de sombra, con un valor estimado inicial de 650 000 euros sin IVA. Sin embargo, la oferta presentada por la empresa aragonesa podría alcanzar hasta los 4 000 000 de euros, lo que la convierte en una adjudicación relevante dentro de los proyectos municipales de adaptación climática.
La compañía, con sede en La Muela (Zaragoza), ya ha participado anteriormente en proyectos similares en otras ciudades españolas.
La sombra de la polémica en Madrid
El nombre de Carpas Zaragoza se hizo conocido a nivel nacional tras ser la empresa encargada de instalar los toldos de la Puerta del Sol en Madrid, una iniciativa impulsada para proporcionar sombra en una plaza que, tras su remodelación, carecía prácticamente de arbolado.
El proyecto generó una fuerte controversia política y mediática.
Inicialmente, el coste estimado de la instalación rondaba los 500 000 euros, pero la necesidad de lastrar los bancos que sujetaban los toldos para evitar que el viento los desplazara elevó el presupuesto final hasta aproximadamente 1 500 000 euros.
El Ayuntamiento de Madrid defendió la solución argumentando que no era viable plantar árboles en el entorno de la Puerta del Sol, algo que ha sido criticado por partidos de la oposición y por urbanistas que consideran que el rediseño de la plaza no contempló adecuadamente zonas de sombra permanentes.
El antecedente polémico de Zaragoza
La empresa también estuvo en el centro del debate político en Zaragoza, tras instalar los toldos de la calle Delicias.
El proyecto costó cerca de 500 000 euros y los toldos solo permanecieron instalados durante un verano.
La razón fue que nadie quiso asumir posteriormente el coste de montaje y desmontaje anual, lo que terminó provocando la retirada de las estructuras.
La actuación fue cuestionada incluso por la Cámara de Cuentas, que analizó el proyecto impulsado durante el mandato municipal anterior.
Las críticas se centraron especialmente en el elevado precio de las telas utilizadas, que algunos sectores consideraron muy por encima del valor de mercado, además de señalar que la sombra generada era limitada.
Barcelona apuesta por toldos contra el calor
A pesar de las polémicas anteriores, Barcelona continúa avanzando en medidas de adaptación urbana frente al aumento de temperaturas.
El nuevo contrato busca instalar sistemas de sombra temporales en calles y espacios públicos, una estrategia que muchas ciudades europeas están adoptando para combatir las olas de calor en zonas urbanas densamente edificadas.
Las soluciones basadas en arquitectura textil permiten crear áreas de sombra sin realizar obras permanentes, lo que facilita adaptar los espacios según las necesidades estacionales.
Debate abierto sobre el urbanismo del futuro
El nuevo contrato vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo deben adaptarse las ciudades al cambio climático.
Mientras algunos expertos defienden soluciones temporales como toldos o velas textiles, otros apuestan por más arbolado urbano y diseño urbano sostenible que genere sombra natural.
La adjudicación a Carpas Zaragoza demuestra que las administraciones siguen explorando distintas fórmulas para proteger a los ciudadanos del calor extremo, aunque las experiencias previas muestran que el coste, el mantenimiento y el impacto visual seguirán siendo objeto de discusión política y urbana.
