La Xunta y el Ayuntamiento de A Coruña impulsan una ambiciosa área única del taxi que eliminaría fronteras municipales. La propuesta promete más movilidad, pero ya genera recelos entre taxistas y ayuntamientos que temen perder competencias y actividad económica.
Lo que está ocurriendo en el área metropolitana de A Coruña podría transformar por completo el modelo de transporte público local.
La creación de una zona única para el servicio de taxi entre varios municipios coruñeses se presenta como una medida para mejorar la movilidad, pero también abre un intenso debate sobre quién gana y quién pierde con esta reorganización impulsada por la Xunta y respaldada por el gobierno municipal de Inés Rey.
La Xunta impulsa un área única del taxi en A Coruña
La Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de A Coruña han dado un nuevo paso para crear una área de prestación conjunta del servicio de taxi que incluiría, además de la ciudad herculina, a los municipios de Oleiros, Culleredo, Cambre y Arteixo.
La iniciativa permitiría que los taxis con licencia en cualquiera de estos concellos pudieran operar libremente dentro de todo el ámbito metropolitano, eliminando las actuales restricciones territoriales. Además, se establecería un régimen tarifario único, de modo que un trayecto entre A Coruña y Oleiros, o entre Culleredo y Arteixo, se regiría bajo las mismas normas tarifarias.
Según la directora xeral de Mobilidade, Judith Fontela, el objetivo es mejorar la eficiencia del servicio y adaptarlo a una realidad que ya funciona como una única área urbana desde el punto de vista económico y social.
Un modelo inspirado en la movilidad metropolitana
Los defensores de la medida sostienen que las actuales fronteras administrativas dificultan la prestación de un servicio moderno y competitivo.
La Xunta argumenta que resulta poco lógico que un taxi de Oleiros tenga limitaciones para atender servicios en A Coruña o viceversa, especialmente cuando miles de ciudadanos se desplazan diariamente entre ambos municipios por motivos laborales, educativos o sanitarios.
Además, la Administración autonómica considera que esta reforma permitiría al sector del taxi competir en mejores condiciones frente a las plataformas VTC como Bolt o Uber, que operan con una mayor flexibilidad territorial.
Desde el gobierno municipal de A Coruña, el concejal de Economía, José Manuel Lage, defendió que la movilidad de la llamada Gran Coruña ya no entiende de límites municipales y que la administración debe adaptarse a esa realidad.
Culleredo marca distancias y alerta sobre posibles consecuencias
Sin embargo, no todos los municipios reciben la propuesta con el mismo entusiasmo.
El caso más significativo es el de Culleredo, que se ha convertido en la principal voz de cautela dentro del proceso. El motivo no es menor: los taxistas de este municipio cuentan actualmente con una posición estratégica debido a su relación con el aeropuerto de Alvedro, uno de los principales puntos de actividad del sector en el área metropolitana.
El gobierno local, presidido por el socialista José Ramón Rioboo, considera prematuro pronunciarse sin disponer de los informes técnicos y jurídicos que definan el alcance real de la iniciativa.
El consistorio ha anunciado que consultará tanto a las asociaciones vecinales como a los representantes del sector del taxi antes de fijar una postura definitiva que posteriormente deberá pasar por el pleno municipal.
El recuerdo de un fracaso que todavía genera dudas
Las reservas también llegan desde Oleiros.
El teniente de alcalde, Pablo Cibeira, recordó que hace aproximadamente dos décadas ya se intentó poner en marcha una experiencia similar y que el resultado fue, según sus palabras, un «fracaso total».
Este antecedente ha despertado dudas sobre la viabilidad real del proyecto. Desde el gobierno local consideran que una reforma de este calibre debe garantizar resultados efectivos y no convertirse en una simple operación política sin consecuencias prácticas para los usuarios.
La advertencia refleja una preocupación compartida por parte del sector: que la reorganización termine generando conflictos administrativos sin resolver los problemas de fondo del transporte metropolitano.
Cambre y Arteixo optan por la prudencia
En Cambre, la alcaldesa popular Diana Piñeiro mostró una posición favorable, aunque condicionada al análisis detallado de la documentación.
La regidora considera que la propuesta podría mejorar la coordinación del servicio y ampliar su cobertura, pero insiste en que debe demostrar beneficios reales para ciudadanos y profesionales antes de recibir un respaldo definitivo.
Por su parte, Arteixo ha optado por una posición más institucional, apostando por el diálogo entre administraciones y los distintos actores implicados para alcanzar el máximo consenso posible.
La batalla por Alvedro sigue abierta
Paralelamente a la creación del área conjunta del taxi, continúa otro frente de conflicto relacionado con la movilidad metropolitana: la situación de la denominada bolsa de reserva de Alvedro.
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, trasladó recientemente a la Xunta la necesidad de revisar el actual convenio metropolitano, argumentando que las limitaciones existentes perjudican a los taxistas coruñeses.
La Administración autonómica ya ha anunciado una nueva reunión para el próximo 19 de junio, donde se abordará esta cuestión junto con representantes del sector.
Todo apunta a que el futuro del taxi metropolitano en A Coruña no dependerá únicamente de la voluntad política, sino también de la capacidad de las administraciones para resolver los intereses contrapuestos que existen alrededor del aeropuerto y de las áreas con mayor demanda de servicios.
Un proyecto que puede redefinir la movilidad de la Gran Coruña
La propuesta impulsada por la Xunta supone uno de los cambios más relevantes en la organización del transporte público local de los últimos años.
Sus defensores aseguran que permitirá una mayor oferta de vehículos, mejor atención a los usuarios y una adaptación real a la movilidad del siglo XXI. Sus detractores, en cambio, advierten del riesgo de perjudicar a determinados colectivos de taxistas y de generar desequilibrios entre municipios.
El debate ya está servido y los próximos tres meses serán decisivos para conocer qué concellos se suman finalmente a una iniciativa que podría convertirse en un modelo para otras áreas metropolitanas de Galicia.
¿Estamos ante una modernización necesaria del servicio del taxi o ante una reforma que podría alterar el equilibrio económico entre los municipios del área coruñesa?
