Un estudio en ratones sugiere que las variaciones del tamaño de la pupila durante el sueño podrían reflejar cómo el cerebro separa y consolida memorias recientes y antiguas, abriendo una posible “ventana biológica” al procesamiento de recuerdos.
La investigación apunta a un hallazgo inquietante: el ojo podría delatar cuándo el cerebro está fijando lo que aprendemos… incluso mientras dormimos.
La pupila como indicador oculto del cerebro
Durante el sueño, el cerebro no descansa: reorganiza información, refuerza conexiones neuronales y consolida recuerdos. Este proceso, conocido como consolidación de la memoria, ocurre especialmente durante fases del sueño no REM.
El investigador Ignacio Morgado Bernal explica que, aunque no somos conscientes de este trabajo interno, ahora podría existir una forma indirecta de observarlo: las fluctuaciones del tamaño de la pupila.
Un hallazgo en la Universidad de Cornell
Investigadores de la Cornell University han observado en ratones algo inesperado:
- Durante el sueño, la pupila alterna entre fases de dilatación y contracción
- Estas oscilaciones se relacionan con distintos tipos de procesamiento de memoria
- Y podrían indicar qué tipo de recuerdos está trabajando el cerebro en cada momento
Memorias recientes vs memorias antiguas
El experimento muestra una posible división funcional del sueño:
- Pupila contraída → procesamiento de memorias recientes
- Pupila dilatada → reactivación de memorias antiguas
En ambos casos, el hipocampo reproduce patrones neuronales asociados al aprendizaje, reforzando o transfiriendo información hacia la corteza cerebral para su almacenamiento estable.
Optogenética: el experimento que “borra” recuerdos
Para comprobar la relación entre pupila y memoria, los científicos utilizaron técnicas de optogenética, alterando la actividad neuronal durante el sueño.
Los resultados fueron llamativos:
- Si se interrumpían las descargas neuronales en fase de pupila contraída, los ratones perdían la memoria reciente
- Si la manipulación se hacía en fase de pupila dilatada, los recuerdos antiguos se mantenían intactos
Esto sugiere que el cerebro no solo consolida recuerdos durante el sueño, sino que los organiza según su antigüedad.
El hipocampo y la corteza: una “transferencia de archivos” biológica
El estudio refuerza una idea ya conocida en neurociencia:
- El Hipocampo actúa como un sistema de almacenamiento temporal
- La información se transfiere posteriormente a la corteza cerebral para su consolidación a largo plazo
- El sueño es el momento clave en el que este proceso ocurre
Una posible ventana hacia la mente humana
Aunque el estudio se realizó en ratones, los investigadores plantean una hipótesis ambiciosa:
las mismas fluctuaciones pupilares podrían existir en humanos durante el sueño.
Si se confirma, la pupila podría convertirse en una herramienta no invasiva para:
- identificar fases de consolidación de memoria,
- estudiar trastornos del sueño,
- o comprender mejor enfermedades neurodegenerativas.
Dormir no es desconectar: es reorganizar el pensamiento
El trabajo refuerza una idea central de la neurociencia moderna: el sueño no es un estado pasivo, sino un proceso activo de reorganización cerebral.
Durante la noche, el cerebro:
- reinterpreta lo aprendido,
- decide qué conservar,
- y elimina información irrelevante.
La pupila, según este estudio, podría ser una pista visible de ese trabajo invisible.

