El Kremlin acelera la presión sobre el Banco Central para reducir los tipos de interés y sostener el gasto militar, mientras aumentan los riesgos para la banca, el déficit público y la estabilidad económica de Rusia.


Putin presiona al Banco Central para abaratar el dinero mientras la guerra pone en jaque a la economía rusa

La economía rusa afronta una creciente tensión financiera tras más de cuatro años de guerra en Ucrania. El presidente Vladímir Putin ha intensificado la presión sobre el Banco Central de Rusia para acelerar la bajada de los tipos de interés, con el objetivo de aliviar el coste de la deuda pública, facilitar financiación a las empresas y mantener el ritmo del esfuerzo económico que exige el conflicto.

Sin embargo, la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiúlina, mantiene una postura mucho más prudente, alertando del riesgo que supone reducir el precio del dinero demasiado rápido en un contexto marcado por la inflación, el déficit presupuestario y el deterioro del sistema bancario.

El Kremlin busca financiación más barata para sostener la economía de guerra

El Banco Central redujo recientemente los tipos de interés hasta el 14%, una rebaja considerada insuficiente por el Kremlin.

Putin pretende que el crédito sea más accesible para empresas y administraciones públicas, al tiempo que intenta reducir el enorme coste financiero que supone mantener el creciente endeudamiento del Estado ruso.

Según las estimaciones conocidas, el déficit presupuestario podría superar los 85 500 millones de euros, más del doble de lo previsto inicialmente, mientras que el pago de intereses de la deuda pública rondará los 41 700 millones de euros.

Esta situación obliga al Ministerio de Finanzas ruso a emitir deuda con rentabilidades superiores al 16%, dificultando la captación de financiación y aumentando la presión sobre las entidades bancarias.

Nabiúlina intenta contener la inflación y proteger el sistema financiero

Frente a la estrategia del Kremlin, Elvira Nabiúlina mantiene una línea de política monetaria más conservadora.

Desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022, la gobernadora ha apostado por controlar la inflación mediante tipos elevados y restricciones financieras, evitando una expansión monetaria que pudiera desestabilizar aún más la economía.

Diversas informaciones apuntan a que Nabiúlina intentó abandonar el cargo tras el inicio de la guerra, aunque esa versión nunca fue confirmada oficialmente.

Su principal preocupación ahora es evitar que una bajada acelerada de los tipos provoque una nueva espiral inflacionaria y aumente la morosidad del sistema bancario.

La banca rusa comienza a mostrar signos de debilidad

Uno de los factores que preocupa al regulador es el incremento del riesgo financiero que ya afecta a varias entidades.

El caso de Wildberries, uno de los mayores gigantes del comercio electrónico ruso, ha puesto de manifiesto esa fragilidad. Los ataques sufridos por la compañía han provocado pérdidas para miles de vendedores que continúan afrontando préstamos e impuestos pese a haber perdido mercancía.

Una cadena de quiebras empresariales podría trasladar el problema al conjunto del sistema financiero, incrementando la morosidad y reduciendo la liquidez disponible para seguir financiando tanto a empresas como al propio Estado.

Aparecen diferencias dentro del propio sistema ruso

Aunque el Kremlin mantiene un férreo control político, empiezan a escucharse voces que cuestionan una economía completamente orientada al conflicto.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, rechazó recientemente las propuestas para convertir toda la economía rusa en una economía de guerra, advirtiendo de que destruir la actividad civil supondría debilitar el propio país.

En paralelo, diversos analistas consideran que algunos sectores próximos al poder empiezan a reclamar una gestión más pragmática y objetivos económicos más realistas ante el elevado coste que está suponiendo el conflicto.

La población soporta el desgaste económico de la guerra

Mientras el Gobierno intenta mantener el equilibrio financiero, los ciudadanos rusos continúan sufriendo las consecuencias del conflicto.

A los problemas derivados de las sanciones internacionales se suman cierres de aeropuertos, interrupciones de internet móvil, escasez puntual de combustible, ataques sobre infraestructuras y una creciente sensación de incertidumbre.

Pese a ello, el Kremlin mantiene su estrategia convencido de que la economía todavía dispone de capacidad para resistir, aunque cada nueva decisión sobre política monetaria evidencia el difícil equilibrio entre financiar la guerra, contener la inflación y evitar una crisis bancaria que pueda comprometer la estabilidad económica de Rusia.

Chollones

Sony ult field 3 blanco crudo / altavoz portátil inalámbrico

140,00€

Ver en Chollones 🛒
Chollones

PURIFYING CLEANSER

24,95€

Ver en Chollones 🛒
Chollones

Mira las piernas completas + inglés pubis y axilas

1.113,00€

Ver en Chollones 🛒
Comparte.
Dejar una respuesta

Exit mobile version