La inversión térmica es un fenómeno meteorológico poco habitual que altera el comportamiento normal de la atmósfera. En el incendio de Castellón, ha reducido la visibilidad, favorecido los rebrotes y dificultado el trabajo de los equipos de extinción, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para controlar las llamas.

El incendio forestal que afecta a la Serra d’Espadà, en la provincia de Castellón, continúa siendo uno de los más complejos registrados este verano. Aunque las altas temperaturas, la sequía y el viento han sido factores determinantes desde el inicio del fuego, los expertos han señalado otro fenómeno menos conocido que ha agravado la situación: la inversión térmica.

Este proceso atmosférico no provoca incendios por sí mismo, pero puede hacer que un fuego ya declarado sea mucho más difícil de controlar. En determinados momentos, incluso puede favorecer la reactivación de focos aparentemente extinguidos y limitar seriamente la capacidad de actuación de los medios terrestres y aéreos.

¿Qué es una inversión térmica?

En condiciones normales, la temperatura del aire disminuye conforme aumenta la altitud. Es decir, cuanto más se asciende en la atmósfera, más frío hace. Este comportamiento permite que el aire caliente que se encuentra cerca del suelo ascienda de forma natural, favoreciendo la circulación del aire y la dispersión del humo.

Sin embargo, durante una inversión térmica ocurre exactamente lo contrario.

En lugar de encontrarse el aire frío en las capas superiores, una masa de aire cálido queda situada sobre otra de aire más frío, formando una especie de «tapadera» o techo atmosférico.

Esa capa caliente actúa como una barrera que impide que el aire frío y el humo asciendan, provocando que todo quede atrapado cerca del suelo.

¿Por qué perjudica tanto un incendio forestal?

Cuando se produce un gran incendio, las llamas generan enormes cantidades de:

  • Humo.
  • Partículas en suspensión.
  • Gases procedentes de la combustión.
  • Calor intenso.

Si existe una inversión térmica, todo ese material no puede ascender libremente, quedando concentrado en los valles y zonas bajas.

Como consecuencia:

  • Disminuye drásticamente la visibilidad.
  • Los helicópteros y aviones tienen mayores dificultades para operar.
  • Los bomberos encuentran más complicado localizar los focos activos.
  • Aumenta la concentración de humo que respiran los equipos de emergencia y la población cercana.

En incendios de gran magnitud, esta situación puede ralentizar considerablemente las labores de extinción.

¿Cómo favorece los rebrotes del fuego?

Uno de los efectos más preocupantes de la inversión térmica es que puede provocar un comportamiento muy irregular del incendio.

Durante la noche o primeras horas de la mañana, cuando la atmósfera permanece estable, algunos focos parecen perder intensidad.

Sin embargo, cuando la inversión comienza a romperse con el calentamiento del terreno por el sol, el aire vuelve a moverse de forma brusca, generando cambios repentinos en la dirección y velocidad del viento.

Ese movimiento puede:

  • Reactivar brasas ocultas.
  • Transportar pavesas a varios cientos de metros.
  • Encender nuevos focos secundarios.
  • Incrementar rápidamente la intensidad de las llamas.

Por este motivo, los servicios de extinción consideran estas horas especialmente delicadas.

¿Qué ocurrió en el incendio de Castellón?

En el incendio declarado en la Vall d’Uixó y extendido por la Serra d’Espadà, la inversión térmica ha coincidido con otros factores muy desfavorables:

  • Temperaturas extremadamente altas.
  • Vegetación muy seca tras semanas sin lluvias importantes.
  • Relieve montañoso que dificulta el acceso.
  • Cambios locales de viento.

La acumulación de humo bajo la capa de inversión redujo notablemente la visibilidad durante varias jornadas.

Esto obligó en determinados momentos a limitar o modificar la actuación de los medios aéreos, mientras los equipos terrestres tuvieron que trabajar con mayor dificultad para identificar el perímetro activo del incendio.

Los diferentes tipos de inversión térmica

Los meteorólogos distinguen varios tipos de inversión térmica, aunque no todos afectan igual a los incendios forestales.

Inversión nocturna o de radiación

Es la más frecuente.

Se produce durante noches despejadas y con poco viento, cuando el suelo pierde calor rápidamente y enfría el aire que está justo encima.

Es habitual durante el verano en zonas del interior.

Inversión marina

Aparece cuando entra aire más fresco y húmedo desde el mar mientras en altura permanece una masa de aire mucho más cálida.

Es relativamente frecuente en áreas costeras del Mediterráneo y puede afectar directamente a incendios próximos al litoral, como ocurre en parte de la provincia de Castellón.

Inversión por subsidencia

Se genera cuando una masa de aire desciende lentamente desde niveles altos de la atmósfera y se calienta al comprimirse.

Puede mantenerse durante varios días y suele asociarse a situaciones anticiclónicas muy estables.

Inversión frontal

Se produce en la zona de contacto entre dos masas de aire con características diferentes.

Es menos habitual en incendios forestales, pero también puede modificar el comportamiento del humo.

¿Puede afectar a la salud?

Sí.

Aunque la inversión térmica no es peligrosa por sí misma, la acumulación de humo sí puede representar un riesgo sanitario, especialmente para:

  • Niños.
  • Personas mayores.
  • Embarazadas.
  • Pacientes con asma o enfermedades respiratorias.
  • Personas con patologías cardiovasculares.

Durante estos episodios, las autoridades sanitarias suelen recomendar:

  • Evitar actividades físicas al aire libre.
  • Mantener puertas y ventanas cerradas cuando exista gran concentración de humo.
  • Utilizar mascarillas adecuadas si es imprescindible permanecer en el exterior.

¿Por qué preocupa tanto a los bomberos?

Los incendios forestales modernos ya no dependen únicamente del combustible vegetal o del viento.

Los responsables de extinción analizan continuamente parámetros como:

  • Temperatura.
  • Humedad relativa.
  • Velocidad del viento.
  • Estabilidad atmosférica.
  • Inversión térmica.
  • Topografía del terreno.

La combinación de estos factores permite anticipar posibles cambios en el comportamiento del fuego y proteger tanto a los equipos de emergencia como a la población.

En el caso de Castellón, la inversión térmica se ha convertido en uno de los principales obstáculos para lograr la estabilización definitiva del incendio, demostrando que la meteorología puede ser tan determinante como el propio combustible forestal.

¿Se puede predecir?

Sí. Organismos como la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) utilizan modelos atmosféricos, radiosondeos y observaciones meteorológicas para detectar la formación de inversiones térmicas.

Esta información resulta esencial para los operativos de extinción, ya que permite planificar con mayor precisión el despliegue de medios terrestres y aéreos y anticipar posibles reactivaciones del incendio.

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