El Gobierno de Putin plantea nuevos gravámenes sobre inversiones, compras en el extranjero y minería. El Ministerio de Finanzas vincula el paquete presupuestario a las necesidades de defensa, la atención a los militares y el cumplimiento de las obligaciones sociales del Estado.
El Gobierno de Vladímir Putin ha presentado un paquete presupuestario que contempla subidas de impuestos y nuevos gravámenes apenas cinco días después de las elecciones parlamentarias rusas. La reforma afecta a las rentas procedentes de inversiones, al comercio electrónico internacional y a determinadas actividades mineras. El Ministerio de Finanzas la enmarca en un plan para sostener las cuentas públicas durante los próximos tres años, con especial atención al gasto de defensa y a las ayudas destinadas a los participantes en la guerra de Ucrania.
El anuncio llega en un momento de presión sobre las finanzas rusas. El ministro de Finanzas, Antón Siluánov, ha situado la previsión de déficit público de 2026 en torno al 3 % del producto interior bruto (PIB), por encima del objetivo inicial del 1,6 %. Entre los factores señalados por el ministro figuran los mayores gastos militares y las medidas adoptadas para afrontar problemas de suministro de combustible.
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Las rentas de inversión pasarán a tributar entre el 13 % y el 22 %
Una de las principales medidas del paquete afecta a las denominadas rentas pasivas: ingresos que proceden de inversiones o activos, en lugar de una actividad laboral directa.
El Ministerio de Finanzas contempla aplicar una tributación de entre el 13 % y el 22 % a categorías como los dividendos, los intereses de depósitos, las operaciones con valores y activos digitales y determinadas ventas de inmuebles.
El objetivo declarado es acercar la tributación de estas rentas a la escala aplicada a los ingresos personales. Según las estimaciones del Gobierno ruso recogidas en el anuncio, la medida afectaría a alrededor de seis millones de ciudadanos.
La reforma incorpora excepciones. Entre ellas figuran los depósitos que no superen el umbral de un millón de rublos, así como el tratamiento específico previsto para quienes hayan participado en la guerra de Ucrania.
El alcance concreto de cada excepción dependerá de la redacción definitiva de las normas tributarias.
Nuevos gravámenes para fondos de inversión y capital extranjero
La propuesta también modifica la fiscalidad de determinados instrumentos de inversión.
Los fondos de inversión colectiva afrontarían un gravamen del 15 % sobre sus ingresos pasivos. Por otra parte, los dividendos abonados a no residentes a través de las llamadas cuentas de tipo C pasarían a tributar al 35 %.
Estas cuentas se utilizan en Rusia para mantener bloqueados determinados fondos correspondientes a inversores de países que Moscú considera «no amistosos».
La medida añade una carga fiscal a unos activos cuyo movimiento ya está condicionado por las restricciones financieras derivadas del enfrentamiento entre Rusia y las potencias occidentales.
Las compras internacionales por internet también se encarecerán
El paquete presupuestario no se limita a grandes inversores y empresas.
El Ejecutivo ruso plantea aplicar un tipo estándar del 22 % a las compras de bienes realizadas mediante comercio electrónico transfronterizo. Además, prevé un arancel de 100 rublos para envíos postales de mercancías de consumo personal cuyo valor no supere los 200 euros.
Estas medidas trasladan parte del ajuste fiscal al consumo de productos adquiridos en el extranjero.
Su repercusión sobre los precios finales dependerá de cómo se articulen los gravámenes y de la respuesta de vendedores, intermediarios y compradores. El anuncio no permite calcular todavía cuánto se encarecería una compra concreta.
La minería y el oro asumirán parte del ajuste
El Gobierno también busca aumentar la recaudación procedente del sector extractivo.
La propuesta establece un gravamen del 30 % sobre determinados ingresos adicionales de empresas mineras y metalúrgicas. Para el oro se contempla otro tipo del 20 %.
El Ministerio de Finanzas relaciona estas medidas con el aumento de los precios de los metales durante 2026. Su planteamiento consiste en captar parte de esos ingresos para las arcas públicas.
No se trata, por tanto, de un impuesto uniforme del 30 % sobre todas las ventas de cualquier empresa minera. El anuncio se refiere a ingresos adicionales de determinadas compañías, cuyo alcance deberá precisarse en las disposiciones correspondientes.
El Gobierno sitúa la defensa entre sus prioridades presupuestarias
La justificación oficial del paquete va más allá de aumentar la recaudación.
El Ministerio de Finanzas señala cuatro grandes objetivos para los próximos tres años: cumplir las obligaciones sociales del Estado, financiar la defensa y la seguridad, apoyar a los militares y sus familias y mantener el desarrollo tecnológico.
Las autoridades rusas siguen denominando «operación militar especial» a la guerra que comenzó con la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
El anuncio presupuestario reconoce expresamente que la atención a quienes participan en ese conflicto y a sus familiares continuará siendo una prioridad de gasto. No especifica, sin embargo, qué porcentaje de la recaudación de cada nuevo impuesto se destinará a una partida concreta.
El déficit previsto para 2026 supera el objetivo inicial
El contexto económico ayuda a explicar la presentación de estas medidas.
Siluánov ha indicado que el déficit presupuestario ruso podría alcanzar el 3 % del PIB en 2026. La previsión inicial era del 1,6 %, mientras que el déficit del año anterior se situó en el 2,6 %.
El ministro atribuye parte del aumento del gasto a las necesidades militares, entre ellas el refuerzo de la defensa aérea. También ha mencionado actuaciones para afrontar las dificultades relacionadas con el abastecimiento de combustible.
El encarecimiento del petróleo ha favorecido los ingresos de Rusia, pero, según las últimas previsiones oficiales, ese aumento no basta para mantener el déficit dentro del objetivo original.
Para cubrir las necesidades de financiación, el Gobierno contempla elevar el endeudamiento por encima de lo inicialmente previsto y utilizar recursos presupuestarios acumulados en ejercicios anteriores.
Siluánov defiende la estabilidad de las cuentas públicas
El ministro ruso sostiene que el nuevo proyecto presupuestario permitirá atender las obligaciones estatales y conservar la estabilidad macroeconómica.
Su argumento es que la sostenibilidad de las finanzas públicas depende tanto de disponer de ingresos suficientes como de priorizar los gastos. En ese marco, el Ministerio presenta los cambios tributarios como parte de una reorganización de los recursos hacia las necesidades consideradas esenciales por el Ejecutivo.
La valoración del Gobierno contrasta con la revisión al alza del déficit, aunque ambos datos describen cuestiones distintas: una cosa es el objetivo de mantener la estabilidad financiera y otra la evolución efectiva del saldo presupuestario.
Siluánov también ha afirmado que el aumento previsto del endeudamiento no pone en peligro el sistema financiero ruso. Esa es la posición expresada por el ministro, no una garantía sobre la evolución futura de la economía.
El anuncio llega cinco días después de las legislativas
El calendario político es otro elemento relevante.
Las elecciones parlamentarias rusas concluyeron el 20 de septiembre. Según los resultados oficiales, Rusia Unida obtuvo 355 de los 450 escaños de la Duma Estatal y el 57,83 % de los votos. El partido mantiene así una mayoría suficiente para aprobar legislación sin depender de otras formaciones.
El paquete fiscal fue presentado apenas cinco días después de esos comicios.
La coincidencia temporal está documentada, pero no demuestra por sí sola que el Gobierno retrasara deliberadamente el anuncio para evitar costes electorales. Esa interpretación requeriría pruebas adicionales sobre el proceso de decisión.
Sí consta que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, había afirmado el 9 de septiembre que una subida de impuestos no se encontraba entonces bajo consideración. El anuncio posterior establece una diferencia entre aquella declaración pública y las medidas finalmente presentadas.
Los comicios estuvieron, además, acompañados de denuncias de irregularidades por parte de sectores opositores. Las autoridades electorales rusas defendieron la limpieza del proceso, mientras que observadores y activistas críticos cuestionaron las condiciones de competencia y el funcionamiento de los mecanismos de votación.
¿Qué ciudadanos y sectores pueden verse afectados?
El paquete distribuye los nuevos gravámenes entre contribuyentes y actividades diferentes.
| Ámbito | Medida anunciada |
|---|---|
| Rentas pasivas | Tributación de entre el 13 % y el 22 % en las categorías previstas. |
| Fondos de inversión colectiva | Gravamen del 15 % sobre ingresos pasivos. |
| Dividendos de cuentas de tipo C | Tipo del 35 % para los pagos a no residentes incluidos en la medida. |
| Compras internacionales por internet | Tipo estándar del 22 %. |
| Determinados envíos postales | Arancel de 100 rublos para mercancías de consumo personal de hasta 200 euros. |
| Minería y metalurgia | Gravamen del 30 % sobre determinados ingresos adicionales. |
| Oro | Gravamen específico del 20 %. |
La tabla recoge las medidas anunciadas, no una estimación de su impacto final. La carga efectiva dependerá de los detalles normativos, las exenciones y la situación de cada contribuyente.
Una reforma fiscal vinculada a tres años de prioridades estatales
La iniciativa se enmarca en el próximo ciclo presupuestario ruso, no únicamente en una modificación aislada de impuestos.
El Ejecutivo pretende combinar nuevas fuentes de recaudación con la reasignación del gasto y un mayor recurso a la financiación pública. La defensa, la seguridad y las prestaciones destinadas a militares y familiares figuran entre sus prioridades declaradas.
La propuesta deja abiertas varias cuestiones económicas: cuánto se recaudará finalmente, qué parte de la carga asumirán los consumidores, cómo responderán las empresas afectadas y si el déficit podrá reducirse en los próximos ejercicios.
El presidente Putin ha expresado su expectativa de que el déficit descienda hacia el 2 % del PIB en 2027, apoyado, entre otros factores, en los ingresos energéticos. Se trata de una previsión del Gobierno ruso y dependerá de la evolución de los ingresos y gastos públicos.
La subida de impuestos anunciada tras las elecciones muestra, en cualquier caso, que el presupuesto ruso incorpora nuevas necesidades de financiación mientras continúa la guerra en Ucrania. Su alcance definitivo se conocerá cuando se aprueben las medidas y comiencen a reflejarse en la recaudación.
