Más de 111 millones de electores están llamados a votar durante tres días en unas legislativas marcadas por la guerra de Ucrania, el dominio de Rusia Unida y la exclusión de buena parte de las candidaturas abiertamente contrarias al Kremlin.

Rusia celebra desde este viernes y hasta el domingo sus primeras elecciones legislativas desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, en una votación que renovará los 450 escaños de la Duma Estatal y que se desarrolla también en territorios ucranianos ocupados y anexionados unilateralmente por Moscú.

El partido presidencial Rusia Unida parte con una posición claramente dominante dentro de un sistema político fuertemente controlado por el Kremlin. La principal novedad de estos comicios no está tanto en la expectativa sobre qué fuerza ocupará la mayoría de la Cámara como en el uso político que el presidente Vladímir Putin pueda hacer del resultado en plena guerra. Reuters señala que el Kremlin está presentando la votación como una demostración de apoyo nacional a su política militar y a las Fuerzas Armadas.

Tres días para elegir a los 450 diputados de la Duma

El proceso electoral se celebra entre el 18 y el 20 de septiembre y combina voto presencial y electrónico. Además de la Duma, también se eligen gobernadores y parlamentos regionales en distintas zonas del país.

La Duma cuenta con 450 diputados. La mitad son elegidos mediante listas de partidos y la otra mitad en circunscripciones uninominales.

En la legislatura saliente, Rusia Unida tenía 310 escaños, una mayoría suficiente para controlar ampliamente la actividad parlamentaria.

Los otros grandes partidos representados —el Partido Comunista, el Partido Liberal Democrático, Rusia Justa y Gente Nueva— han respaldado las principales decisiones del Kremlin relacionadas con la guerra. AP señala que los partidos con presencia nacional en la papeleta apoyan, en términos generales, las políticas de Putin.

Yábloko, apartado de la lista nacional

Una de las principales controversias de estas elecciones es la situación de Yábloko, el único partido registrado que había mantenido una posición claramente contraria a la guerra.

El Tribunal Supremo ruso impidió que su lista federal concurriera a las legislativas. Algunos candidatos vinculados al partido han podido presentarse individualmente en determinados distritos, pero gran parte de sus aspirantes quedaron fuera.

Entre las figuras opositoras afectadas se encuentra Lev Shlosberg, uno de los dirigentes más conocidos de Yábloko y crítico con la guerra, condenado a prisión por sus posiciones públicas. Otros dirigentes y candidatos opositores también han sido encarcelados, apartados de las listas o han abandonado Rusia.

La consecuencia es que la oposición abiertamente contraria a la guerra tiene una presencia muy limitada en estas elecciones.

La votación llega también a territorios ocupados de Ucrania

Moscú ha incluido por primera vez en unas legislativas federales posteriores a 2022 a las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, territorios que Rusia afirma haber incorporado a su Federación pero que no controla completamente y cuya anexión no reconoce la mayor parte de la comunidad internacional.

También se vota en Crimea, anexionada por Rusia en 2014.

Ucrania considera ilegales las elecciones celebradas en esos territorios y ha pedido a otros países que no reconozcan sus resultados.

La Unión Europea también ha rechazado la legitimidad de las votaciones organizadas por Rusia en territorio ucraniano ocupado.

Putin presenta las elecciones como una muestra de unidad

El presidente ruso ha vinculado públicamente los comicios con el respaldo a los soldados desplegados en Ucrania.

En vísperas de la votación, Putin afirmó que el resultado debería demostrar la unidad del país y el apoyo de los ciudadanos a quienes combaten en el frente.

Rusia Unida concurre además bajo un discurso fuertemente vinculado a la guerra y al patriotismo.

Ese enfoque hace que la elección tenga una dimensión política adicional: el Kremlin puede utilizar un resultado favorable para sostener que existe respaldo interno a su estrategia militar, aunque las condiciones del sistema electoral y la exclusión de buena parte de la oposición dificultan interpretar los resultados como una medición libre del apoyo social a la guerra.

Más apoyo a negociar, pero también un importante respaldo a Putin

Las encuestas muestran una sociedad rusa más compleja que el resultado electoral previsible.

Los datos recogidos en el texto facilitado por el usuario atribuyen al Levada Center un 59 % de apoyo a negociaciones de paz y un 31 % favorable a continuar la guerra, al tiempo que un 61 % afirma que el conflicto ya afecta a su vida cotidiana por cuestiones económicas, ataques con drones o pérdidas personales.

Al mismo tiempo, el respaldo personal a Putin continúa siendo elevado.

La fuente aportada sitúa su aprobación en torno al 76 %, claramente por encima de la valoración del Gobierno, la Duma o el primer ministro.

Estos datos sugieren que el apoyo al presidente y las preferencias sobre la guerra no son necesariamente idénticos.

La guerra ya afecta directamente al territorio ruso

A diferencia de las legislativas de 2021, estos comicios se celebran con Rusia plenamente inmersa en un conflicto prolongado.

Los ataques ucranianos con drones alcanzan cada vez con mayor frecuencia instalaciones militares, energéticas y logísticas dentro de territorio ruso.

El conflicto también ha tenido efectos sobre la inflación, el combustible y la percepción de seguridad de la población.

Putin ha acusado además a Ucrania de intentar interferir en las elecciones mediante ataques contra territorio bajo control ruso, una acusación que Kiev rechaza en el contexto más amplio de la guerra.

El verdadero interés está también en quién asciende dentro del sistema

Más allá de la composición general de la Duma, otro elemento relevante será la renovación interna de las élites cercanas al Kremlin.

Cerca de 200 candidatos son veteranos de la guerra de Ucrania, dentro de una estrategia política que presenta a los combatientes como parte de una nueva élite nacional.

El Kremlin ha promovido durante los últimos años programas destinados a incorporar veteranos a cargos públicos y administrativos.

La entrada de militares y excombatientes en el Parlamento puede convertirse así en uno de los cambios más visibles de la nueva legislatura.

Una elección con resultado político muy condicionado

Las legislativas rusas de 2026 se celebran con instituciones electorales funcionando formalmente, pero con un espacio político muy restringido para la oposición independiente y anti-guerra.

La ausencia de una competición plenamente abierta, el control estatal de buena parte de los medios y la exclusión de candidatos críticos limitan la capacidad de utilizar el resultado como una medición directa del apoyo real de la sociedad rusa a Putin o a la guerra.

Aun así, el Kremlin busca que la votación proyecte una imagen de normalidad, estabilidad y unidad nacional en el quinto año de la guerra.

El resultado oficial comenzará a conocerse al término de la votación del domingo.

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