Al menos una persona ha muerto y 16 han resultado heridas después de que Rusia lanzara decenas de misiles y más de un centenar de drones contra Ucrania. Moscú afirma que la ofensiva responde a los recientes ataques ucranianos contra centros logísticos e instalaciones estratégicas en territorio ruso.
La guerra entre Rusia y Ucrania vuelve a intensificarse con una nueva escalada militar. Durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, las fuerzas rusas lanzaron uno de los mayores bombardeos de las últimas semanas contra Kiev y otras regiones ucranianas, en una ofensiva que, según Moscú, constituye una respuesta a los recientes ataques con drones efectuados por Ucrania contra infraestructuras logísticas y energéticas en territorio ruso.
Al menos un muerto y 16 heridos en Kiev
Las autoridades ucranianas informaron de que el ataque dejó al menos un fallecido y 16 heridos en la capital.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschkó, explicó que varios impactos alcanzaron un bloque residencial, un supermercado y otros edificios situados en los distritos de Solomianski y Sviatoshynski, provocando importantes daños materiales y movilizando a los servicios de emergencia durante toda la madrugada.
Además de la capital, también se registraron ataques en otras regiones del país. En Járkov, las autoridades locales comunicaron la muerte de tres personas, mientras que en la región de Sumi resultó alcanzado un centro de rehabilitación.
Zelenski denuncia el lanzamiento de más de 40 misiles
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que Rusia empleó más de 40 misiles de distintos tipos, entre ellos al menos dos docenas de misiles balísticos, además de 120 drones de ataque.
El mandatario volvió a insistir en la necesidad de reforzar las defensas antiaéreas del país y recordó que Ucrania continúa afrontando dificultades para reponer los misiles PAC-3 de los sistemas Patriot, considerados esenciales para interceptar proyectiles balísticos.
Moscú afirma que atacó objetivos militares e industriales
El Ministerio de Defensa de Rusia sostuvo que los bombardeos estuvieron dirigidos contra objetivos vinculados con la industria militar ucraniana.
Según la versión oficial rusa, fueron alcanzadas instalaciones de la empresa Radionics, dedicada a la fabricación de sistemas de guiado para misiles, además de varias fábricas que producen componentes para drones, misiles y aeronaves militares, así como un centro logístico de la empresa de transporte Nova Poshta.
Estas afirmaciones no han podido ser verificadas de forma independiente.
Rusia vincula la ofensiva a los ataques ucranianos del sábado
Las autoridades rusas aseguran que la operación constituye una represalia por los ataques con drones lanzados por Ucrania el día anterior contra varios centros logísticos en Rusia.
Según Moscú, esos bombardeos provocaron al menos ocho muertos y afectaron a instalaciones de distribución situadas en diferentes regiones del país.
Ucrania mantiene la presión sobre infraestructuras rusas
Mientras Rusia intensificaba sus bombardeos, Ucrania anunció nuevas operaciones contra objetivos estratégicos rusos.
Las autoridades ucranianas afirmaron haber alcanzado dos petroleros en el mar Negro, además de varios depósitos e instalaciones de combustible en la región de Stávropol.
Por su parte, el gobernador regional ruso reconoció que se produjeron explosiones e incendios en instalaciones industriales, aunque aseguró que no hubo víctimas.
En paralelo, el alcalde de Moscú informó de nuevos ataques con drones sobre la región de la capital rusa y afirmó que la mayoría de los aparatos fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea.
Una guerra que sigue alejando cualquier acuerdo de paz
La nueva escalada se produce en un momento especialmente delicado para Ucrania, donde el presidente Zelenski afronta cambios en el Gobierno y una posible reorganización de las Fuerzas Armadas tras recientes movimientos en el Ejecutivo.
Al mismo tiempo, las conversaciones impulsadas con la mediación de Estados Unidos continúan estancadas y, cuando el conflicto se acerca a cumplir cinco años, no existen señales claras de una desescalada militar.
Los continuos ataques sobre infraestructuras civiles y estratégicas, junto con el intercambio de bombardeos cada vez más profundos dentro del territorio de ambos países, reflejan una guerra que sigue ampliando su intensidad y cuyo desenlace continúa siendo incierto.
