En plena Moncloa y con fuerte carga simbólica, Pedro Sánchez anunció este sábado 21 de febrero de 2026 el “compromiso” del Gobierno para avanzar hacia la igualdad real del pueblo gitano y combatir la discriminación, señalando que el problema “hoy” se agrava especialmente en redes sociales.
Qué ha dicho Sánchez y dónde lo ha dicho
El presidente del Gobierno intervino en un acto celebrado en la Moncloa por el 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a España. Allí defendió que “España no se podría entender sin la huella del pueblo gitano” y sostuvo que, pese a los avances, “aún queda mucho camino por recorrer” hacia la igualdad.
Sánchez apuntó a los “siglos de discriminación y antigitanismo” y reconoció que “persisten desigualdades” en vivienda, empleo y educación, con mayor impacto —según dijo— en las mujeres. También criticó los “estereotipos” que “hieren y limitan oportunidades”.
El foco en redes: “arrecian discursos de odio”
Uno de los mensajes más políticos del discurso fue su énfasis en internet: Sánchez aseguró que en las redes sociales “arrecian discursos de odio” y afirmó que él “estará enfrente”. Añadió que el Ejecutivo combatirá la discriminación “con toda la fuerza” del Estado de derecho para evitar que alguien vuelva a sufrir “persecución”.
Este enfoque reabre un debate incómodo: cuando el Gobierno pone el acento en “odio” y “redes”, suele crecer la sospecha de que se busque endurecer el control del discurso público bajo el paraguas de “protección”, algo que en España ya levanta críticas por el riesgo de confundir seguridad jurídica con censura.
Cultura, lengua romaní y el mensaje institucional
El presidente subrayó que el pueblo gitano es “parte intrínseca” de la historia de España, de su “presente y futuro”, y recordó que el romaní estuvo prohibido durante mucho tiempo, defendiendo la necesidad de proteger la lengua.
El acto se tituló “Gelem, Gelem”, en referencia al himno internacional del pueblo gitano, y reunió a perfiles de la cultura, la política, la universidad y la acción social, con un marcado tono institucional.
Condecoraciones, flamenco y un guion medido
El homenaje contó con actuaciones de artistas flamencos como Lela Soto, María Terremoto, Israel Fernández y Diego del Morao. En el apartado de reconocimientos, Sánchez impuso la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio a Pepe Habichuela y Lolita Flores, y la Encomienda de número de la Orden del Mérito Civil a Juan de Dios Ramírez Heredia, Emilio Fernández de los Santos “Caracafé” y Teresa Peña.
El cierre del presidente fue directo: seis siglos después, dijo, el pueblo gitano pide algo “sencillo”: “respeto, igualdad y reconocimiento”, y aseguró que el Gobierno de España y él mismo se comprometen a hacerlo realidad.
La pregunta clave: ¿política de Estado o gesto de escaparate?
El discurso deja dos lecturas. Por un lado, el reconocimiento institucional a una comunidad con una historia real de discriminación. Por otro, el uso de un acto simbólico para proyectar relato: promesas generales, foco en “redes” y apelaciones emotivas que, sin medidas concretas anunciadas, pueden quedar en marketing político.
Porque si la “igualdad real” se juega en vivienda, empleo y educación, el Gobierno tendrá que demostrarlo con resultados verificables, no solo con ceremonias en la Moncloa. ¿Estamos ante una política pública sostenida o ante otro titular cuidadosamente empaquetado?
