Sanidad retira siete formatos de antibióticos comunes

El Ministerio de Sanidad de España implementará a partir de 2023 cambios significativos en la dispensación de antibióticos en el país. Siete envases de gran tamaño correspondientes a antibióticos de uso frecuente, como la amoxicilina y la fosfomicina, serán eliminados.

La medida se toma con el objetivo de reducir la acumulación de excedentes en los botiquines familiares, situación que puede llevar a la automedicación y a un uso inapropiado de estos medicamentos. Según Antonio López Navas, jefe de Salud Humana del Plan Nacional frente a la Resistencia de Antibióticos (PRAN), el exceso de antibióticos en los hogares puede incentivar su uso después de la finalización del tratamiento prescrito, lo que representa un riesgo para la salud pública.

La razón principal detrás de esta adaptación es salvaguardar la salud pública. Cada año, alrededor de 33 000 personas mueren en Europa por infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. En España, se reportan cerca de 3 000 muertes anuales relacionadas con estas infecciones, muchas de las cuales son atribuibles al uso excesivo e incorrecto de antibióticos, incluyendo la automedicación.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha trabajado durante más de 15 meses en esta adecuación, que es la segunda desde 2012, en colaboración con sociedades científicas, colegios profesionales y la industria farmacéutica. Se han identificado siete principios activos que se comercializaban en tamaños excesivos para el tratamiento recomendado: amoxicilina, amoxicilina clavulánico, fenoximetilpenicilina, cloxacilina, cefuroxima, cefixima y fosfomicina.

Los envases más grandes irán desapareciendo paulatinamente. Las farmacias continuarán vendiendo estos formatos hasta agotar existencias, ya que su uso sigue siendo seguro y eficaz. A su reemplazo, se introducirán nuevos formatos reducidos como cajas de 20 comprimidos para la amoxicilina.

A diferencia de otros países europeos, como Francia, que han implementado la dispensación individual de pastillas, España ha optado por un enfoque diferente debido a los desafíos burocráticos y logísticos involucrados. La transición hacia estos nuevos formatos se extenderá durante aproximadamente 12 meses para facilitar su integración en el sistema de salud.

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