La Xunta confirma que las pruebas clínicas dieron negativo por meningococo, aunque movilizó de urgencia a 104 contactos estrechos ante la sospecha inicial de una enfermedad potencialmente letal.
La muerte de una niña de once años en Ourense desató durante semanas una enorme preocupación sanitaria y social. El caso, que inicialmente apuntaba a una posible meningitis meningocócica invasiva, obligó a activar de inmediato los protocolos de emergencia de la Consellería de Sanidade. Sin embargo, más de un mes después del fallecimiento, las autoridades gallegas han confirmado que las pruebas clínicas descartaron finalmente la presencia de meningococo.
Sanidade defendió la actuación pese al resultado negativo
La menor, alumna de sexto de primaria en un colegio de la capital ourensana, falleció el pasado 30 de marzo en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). Desde el primer momento, los médicos detectaron una alta sospecha clínica de enfermedad meningocócica, una infección extremadamente agresiva que puede provocar la muerte en pocas horas.
Ante ese escenario, la Consellería de Sanidade optó por actuar sin esperar a la confirmación definitiva de laboratorio. El jefe del servicio de Epidemioloxía, Jesús Prego, justificó entonces la decisión argumentando que en este tipo de enfermedades “es complicado obtener muestras fiables en poco tiempo”, por lo que retrasar las medidas preventivas podría haber supuesto un riesgo aún mayor.
La administración autonómica insiste ahora en que todas las actuaciones realizadas “siguieron estrictamente los protocolos establecidos” para este tipo de alertas sanitarias.
Más de 100 personas recibieron tratamiento preventivo
Como parte del operativo, Sanidade identificó a todas las personas que habían mantenido contacto estrecho con la menor durante los diez días previos a su fallecimiento. El rastreo incluyó:
- Compañeros de clase
- Familiares
- Entorno social cercano
- Personal sanitario
En total, fueron atendidas 104 personas en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Ourense, donde recibieron quimioprofilaxis antibiótica, un tratamiento preventivo destinado a eliminar cualquier posibilidad de transmisión bacteriana.
Según explicó Prego, este procedimiento “elimina la posibilidad de contagio en las 24 horas posteriores a su administración”.
El miedo a la meningitis volvió a poner el foco en los protocolos sanitarios
Aunque el caso finalmente no estaba relacionado con meningococo, la situación volvió a generar debate sobre la rapidez de actuación de las autoridades sanitarias ante posibles enfermedades infecciosas graves.
La meningitis meningocócica sigue siendo una de las patologías más temidas por su capacidad de evolución fulminante, especialmente entre menores. Los expertos recuerdan que síntomas como:
- fiebre alta,
- rigidez cervical,
- vómitos,
- somnolencia,
- manchas en la piel,
- o pérdida de conciencia
requieren atención médica inmediata.
Precisamente por esa peligrosidad, los protocolos sanitarios españoles contemplan actuaciones preventivas incluso antes de disponer de una confirmación microbiológica definitiva.
Un caso que generó alarma social en Ourense
El fallecimiento de la menor causó una fuerte conmoción en la ciudad de Ourense y entre la comunidad educativa del centro escolar donde estudiaba. La rápida movilización sanitaria y el elevado número de contactos tratados alimentaron durante días la preocupación entre numerosas familias.
Ahora, con los resultados definitivos sobre la mesa, la Xunta busca cerrar la polémica defendiendo que actuó con “prudencia y responsabilidad” ante un cuadro clínico compatible con una infección letal.
No obstante, el episodio vuelve a evidenciar cómo un posible caso de meningitis puede activar en cuestión de horas un enorme despliegue sanitario y social.
¿Debe primar siempre el principio de máxima precaución incluso cuando todavía no existen pruebas concluyentes? El debate sobre la gestión de las alertas sanitarias vuelve a estar sobre la mesa.
