El Hospital Virgen del Rocío alerta de un preocupante aumento de casos graves por consumo de óxido nitroso entre jóvenes sanos, algunos con secuelas irreversibles como pérdida de movilidad.
Un problema creciente que deja secuelas irreversibles
El consumo recreativo del llamado “gas de la risa” ha dejado de ser una moda inofensiva para convertirse en una amenaza real para la salud pública en Sevilla. El Hospital Universitario Virgen del Rocío ha confirmado que en el último año y medio ha tenido que atender a diez jóvenes con daño neurológico grave, todos ellos sin patologías previas.
Los pacientes, con edades entre 20 y 30 años, ingresaron tras acudir a Urgencias con síntomas preocupantes como pérdida de movilidad, alteraciones del comportamiento o graves problemas de coordinación. En algunos casos, la situación fue tan crítica que los afectados no podían ni caminar, lo que evidencia la gravedad de esta práctica cada vez más extendida.
El “gas de la risa”: de diversión pasajera a riesgo permanente
El óxido nitroso, popularizado en fiestas y botellones, se consume mediante globos o cartuchos metálicos. Sus efectos inmediatos —euforia, sensación de bienestar y risa— han contribuido a su banalización entre los jóvenes.
Sin embargo, detrás de esa aparente inocuidad se esconde un mecanismo peligroso:
- Inactiva la vitamina B12, esencial para el sistema nervioso
- Provoca daños en la mielina, clave en la transmisión nerviosa
- Genera síntomas como:
- Hormigueo y pérdida de sensibilidad
- Debilidad muscular
- Problemas de equilibrio
El resultado puede ser devastador: daños neurológicos persistentes e incluso irreversibles.
Diagnóstico difícil y tratamiento urgente
Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los médicos es la dificultad para diagnosticar estos casos. No existen pruebas directas que detecten el consumo de este gas, lo que obliga a los especialistas a basarse en indicios como:
- Déficit de vitamina B12
- Alteraciones en los glóbulos rojos
- Elevación de marcadores como homocisteína
Ante la sospecha, los protocolos del hospital son claros:
👉 Actuación inmediata con vitamina B12 intramuscular, incluso antes de confirmar el diagnóstico.
No obstante, los expertos advierten de un punto crítico:
Si el consumo no cesa, el tratamiento pierde eficacia y las secuelas pueden ser permanentes.
Un fenómeno ligado a redes ilegales y falta de control
El aumento de estos casos no es casual. Las autoridades señalan la existencia de redes clandestinas de distribución de óxido nitroso, que facilitan el acceso masivo a este producto.
De hecho, en una operación reciente en Sevilla, la policía incautó 138 bombonas en una nave industrial, evidenciando la dimensión del problema.
A esto se suma una preocupante falta de control institucional. La Inspección de Trabajo ha advertido al Ayuntamiento de Sevilla sobre deficiencias en el almacenamiento de estas bombonas en comisarías, alertando incluso de riesgo de explosión si no se manipulan correctamente.
Vulnerabilidad mental y abandono del seguimiento médico
Otro dato inquietante es el perfil de los afectados. Muchos presentan trastornos psiquiátricos asociados, lo que apunta a un contexto de vulnerabilidad más amplio.
Además, los especialistas denuncian una baja adherencia al seguimiento médico, lo que complica la recuperación y aumenta el riesgo de recaídas.
Sevilla, ante una nueva crisis silenciosa
El hospital ya ha notificado estos casos al sistema de vigilancia epidemiológica andaluz y al sistema de alerta temprana nacional, evidenciando que estamos ante un fenómeno en expansión.
Mientras tanto, el consumo sigue creciendo entre jóvenes que desconocen —o ignoran— las consecuencias reales.
Una advertencia que no se puede ignorar
Lo ocurrido en Sevilla debería servir como advertencia: una práctica aparentemente banal puede acabar en discapacidad permanente.
La falta de concienciación, el acceso fácil y la ausencia de medidas contundentes dibujan un escenario preocupante.
¿Cuántos casos más harán falta para que se actúe con firmeza frente a esta nueva droga “legal”?
