El Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado que la próxima reforma de la ordenanza de coches de caballos incluirá medidas para proteger a los équidos en días de altas temperaturas. La normativa establecerá semáforos de calor, que indicarán cuándo los carruajes podrán circular y cuándo deberán permanecer detenidos por riesgo a la salud de los animales.
Cómo funcionarán los semáforos de calor
Según el delegado de Protección Animal, José Lugo, los semáforos clasificarán las condiciones climáticas en:
- Alerta roja: prohibición total de circulación.
- Alerta naranja: restricción entre 14:30 y 19:30 horas y máximo dos horas de trabajo consecutivas.
- Aviso amarillo: circulación con precauciones máximas.
Estas medidas se aplicarán especialmente durante finales de primavera y verano, cuando las temperaturas pueden superar los 40 grados, y buscan garantizar que el trabajo de los cocheros sea compatible con el bienestar animal.
Contexto de la reforma de la ordenanza
La ordenanza vigente, con casi 20 años de antigüedad y modificada por última vez en 2014, apenas establecía criterios claros de protección animal, limitándose a normas sobre atalajes, limpieza de cocheras y uso del látigo. La nueva regulación pretende:
- Mejorar el cuidado de los caballos y prevenir sufrimientos innecesarios.
- Regular licencias, tonalidades de carruajes y uniformidad de los cocheros.
- Definir inspecciones veterinarias y sanitarias durante la prestación del servicio.
- Garantizar que la actividad cumpla con normativa nacional y europea sobre bienestar animal.
El delegado Lugo ha defendido que los cocheros son un servicio público de familias trabajadoras, parte del patrimonio cultural de Sevilla, y que la actividad puede seguir siendo un atractivo turístico seguro para la ciudad sin comprometer la salud de los animales.
Críticas y debate político
El debate se ha reabierto tras una propuesta de Con Podemos-IU, que planteaba incluso una consulta ciudadana vinculante sobre la continuidad del uso de coches de caballos, medida rechazada por el Ayuntamiento por considerarla innecesaria.
La concejal Susana Hornillo criticó que algunos caballos trabajen exhaustos y estresados, defendiendo planes de reconversión laboral como los aplicados en Málaga, mientras que representantes del PP y Vox subrayaron la importancia de mantener la actividad, respetando el bienestar animal y el sustento de más de 200 familias.
La polémica evidencia la tensión entre la protección animal y la tradición turística: ¿está Sevilla dispuesta a sacrificar su patrimonio cultural por criterios de bienestar animal cada vez más estrictos?
