La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés sin cambios, situándolos entre el 3,5% y el 3,75%, en su quinta reunión consecutiva de esta política. Sin embargo, los costes de financiación en EEUU han alcanzado su nivel más alto desde 2007, debido a la subida en la rentabilidad de los bonos del Tesoro a largo plazo tras esta decisión.
Impacto en los bonos y mercados financieros
Tras la decisión de la Fed, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 30 años subió 0,14 puntos porcentuales, llegando al 5,23%, marcando el nivel más alto en 19 años. Este incremento refleja inquietudes sobre un posible repunte inflacionario provocado por el conflicto en Irán y la subida de los precios del petróleo. El rendimiento continuó en torno al 5,24% el jueves, con ligeras fluctuaciones posteriores.
Contexto económico y riesgos de inflación
Los precios de la gasolina y el diésel han experimentado incrementos significativos debido a las tensiones en Oriente Próximo y la reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Esto, junto con los efectos de los aranceles vigentes y el avance de la inteligencia artificial, está generando presiones inflacionarias en la economía estadounidense, que en mayo registró una tasa del 4,1%.
Reacciones y perspectivas
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, enfatizó el compromiso del banco central para contener la inflación y aseguró que la política monetaria se ha endurecido debido a la subida de las rentabilidades de los bonos entre reuniones. Tres miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) expresaron su desacuerdo, proponiendo un aumento inmediato de los tipos de interés.
Los mercados bursátiles estadounidenses reaccionaron negativamente ante el aumento de los costes de endeudamiento, con descensos del 1,5% en el índice S&P 500 y del 2,1% en el Nasdaq 100. La deuda pública europea también mostró caídas en la mayoría de los bonos a largo plazo.
En este contexto, la Fed mantiene la vigilancia y la disposición para ajustar la política monetaria según evolucione la situación económica y la inflación, cuyo objetivo sigue siendo alcanzar un 2% a mediano plazo.
