Bitcoin consolida niveles clave y apunta a los 107.000 dólares, apoyado por señales técnicas sólidas, menor presión vendedora y un entorno macro cada vez más favorable.
Bitcoin vuelve a mirar a los 100.000 dólares como soporte
El precio de Bitcoin (BTC) podría estar a las puertas de un nuevo tramo alcista, con el objetivo de los 107.000 dólares cada vez más presente en el radar del mercado. Tras semanas de consolidación, varias métricas técnicas y fundamentales sugieren que el movimiento actual no es un rebote menor, sino el inicio de un repunte más estructural.
A diferencia de otros impulsos fallidos, esta vez confluyen estructura técnica, comportamiento de los grandes tenedores y señales macroeconómicas que refuerzan la tesis alcista.
1 Ruptura técnica limpia y patrón de continuidad
Bitcoin confirmó esta semana la ruptura de un triángulo ascendente que se había formado durante varias semanas. Tras superar la resistencia situada en torno a los 95.000 dólares, el precio realizó un retesteo clásico de ese nivel, ahora convertido en soporte, antes de reanudar el avance.
Este comportamiento es típico de las rupturas válidas, no de falsos movimientos especulativos. Mientras BTC mantenga esta zona, la estructura técnica permanece intacta y el objetivo teórico del patrón se sitúa cerca de los 107.000 dólares, previsiblemente en febrero.
Además, el gráfico diario se aproxima a un cruce alcista de medias móviles exponenciales (EMA) de 20 y 50 días. La última vez que se produjo una señal similar, Bitcoin avanzó cerca de un 17 % en el mes siguiente, reforzando la probabilidad de continuidad.
2 Los grandes holders venden menos y refuerzan el suelo
La segunda señal clave llega desde el comportamiento de los holders a largo plazo, especialmente los llamados OG, monedas que llevaban más de cinco años inactivas.
Los datos muestran que la presión vendedora ha disminuido de forma notable. El promedio de 90 días de BTC procedente de estas carteras pasó de picos cercanos a 2.300 BTC a apenas 1.000 BTC, lo que indica que menos monedas están llegando al mercado.
Durante el inicio del ciclo alcista, estos inversores aprovecharon una ventana excepcional de liquidez, impulsada por la demanda de ETF y la entrada institucional. Sin embargo, esa fase parece haber quedado atrás.
Como resumía un analista del mercado:
“La tendencia ha pasado claramente de la distribución al holding”.
Este cambio coincide, además, con salidas netas de Bitcoin de los exchanges, una señal clásica de acumulación y reducción de oferta disponible.
3 Bitcoin se desacopla del oro en un entorno macro favorable
La tercera pata del repunte es macroeconómica. Históricamente, cuando la correlación entre Bitcoin y el oro se vuelve negativa, BTC ha registrado subidas medias del 56 % en los dos meses siguientes.
La única excepción relevante se produjo en 2021, en un contexto de shocks externos como la represión minera en China y el desapalancamiento forzado. En 2026, el escenario es radicalmente distinto.
La expansión de la liquidez global, junto al fin del ajuste cuantitativo de la Reserva Federal, crea un entorno mucho más propicio para los activos escasos y de riesgo. En ciclos anteriores, los grandes mercados alcistas de Bitcoin coincidieron con el crecimiento de la masa monetaria global (M2).
Este contexto refuerza la idea de que Bitcoin podría comportarse mejor que el oro en los próximos meses y consolidar una ruptura sostenida hacia nuevos máximos.
Un repunte con más fundamentos que ruido
A diferencia de otros movimientos impulsados por euforia o especulación puntual, el actual avance de Bitcoin se apoya en estructura técnica, menor presión de venta y viento macro a favor.
Nada garantiza subidas lineales, pero el mercado empieza a tratar los 100.000 dólares no como techo, sino como base. Si esa percepción se consolida, el camino hacia los 107.000 dólares deja de ser una hipótesis ambiciosa para convertirse en un escenario plausible.
La clave ya no es si Bitcoin puede subir, sino si el mercado está preparado para asumir que el nuevo suelo está mucho más arriba.

