Europa enfrenta riesgos significativos para el suministro de gas en el invierno 2026-2027 debido a las sanciones y controles impuestos por la Unión Europea a las importaciones de gas ruso. Según un informe de la consultora KPMG, el endurecimiento del reglamento (UE) 2026/26 y un contexto global adverso complican el mercado gasista europeo.
El informe resalta varios factores que afectan el suministro: restricciones en el Estrecho de Ormuz, la reducción de exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos, la competencia con Asia por cargamentos flexibles de GNL y niveles de almacenamiento en Europa más bajos en quince años. Además, aumentan los riesgos geopolíticos que tensionan la estabilidad del mercado.
Entre los datos aportados por la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), se indica que los contratos de gas ruso vigentes durante el período transitorio representan entre 45 y 55 mil millones de metros cúbicos (bcm) anuales, equivalentes al 11 %-14 % de la demanda anual europea, lo que evidencia el desafío para sustituir este volumen.
En el caso de España, la consultora destaca que el país parte de una posición más sólida por su capacidad de regasificación, diversidad de fuentes y conexión directa con Argelia, lo que mejora la resiliencia frente a potenciales interrupciones de suministro. Sin embargo, se advierte cautela ante esta ventaja.
En este contexto, la empresa española Naturgy, que depende en gran medida del gas ruso, está negociando un intercambio masivo de contratos de gas que permitiría sortear las restricciones comunitarias. La estrategia consiste en el trueque de gas ruso comprando a Yamal LNG y revendiendo a países fuera de la UE.
La compañía tiene contratos activos para el periodo 2018-2038, con un volumen comprometido de varios miles de millones de metros cúbicos, lo que representa el 20 % del abastecimiento nacional, equivalente a unos 3 000 millones de metros cúbicos o cerca de 2 000 millones de euros en valor económico.
La Unión Europea mantiene el calendario de prohibición de importación de gas ruso, pero permite a empresas con contratos anteriores a 2022 continuar comprando para reexportar fuera del bloque comunitario, lo que facilita estos intercambios de contratos.
KPMG añade que, aunque se ha compensado parcialmente la reducción de suministro con incrementos en Norteamérica y Canadá, la menor disponibilidad del Golfo Pérsico sigue condicionando la oferta global. La competencia de Europa y Asia por cargamentos flexibles de GNL mantiene presión en los precios internacionales y aumenta la sensibilidad del mercado.
Los datos reflejan que los contratos autorizados a junio de 2026 comprenden entre 45 y 55 bcm anuales de capacidad contractual, frente a los 150-157 bcm exportados por Rusia en 2021. Los contratos de GNL ruso se entregan principalmente en España, Francia, Bélgica y Países Bajos; y los de gas por gasoducto, vigentes aún, se concentran en Hungría, Eslovaquia y Grecia.
