El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir el tablero geopolítico con una propuesta que acelera la carrera armamentística mundial. El mandatario plantea incrementar un 50 % el presupuesto militar para 2027, hasta alcanzar la cifra histórica de 1,5 billones de dólares, lo que situaría el gasto en defensa en torno al 4,7 % del PIB estadounidense.
Un salto colosal que adelanta en una década el objetivo fijado por la OTAN y que confirma que la Administración Trump apuesta abiertamente por la militarización como eje central de su política exterior.
Un presupuesto de guerra en plena tormenta fiscal
Trump anunció la medida a través de su red social, Truth Social, justificándola por el contexto internacional:
“En estos tiempos turbulentos y peligrosos, nuestro presupuesto militar no debería ser de un billón, sino de 1,5 billones de dólares”, afirmó.
Actualmente, el presupuesto del Pentágono ya había superado por primera vez el billón de dólares (unos 860 000 millones), con el apoyo tanto de demócratas como de republicanos. Con el nuevo plan, Estados Unidos pasaría del 3,3 % al 4,7 % del PIB en gasto militar, en un momento en el que el déficit fiscal se encuentra desbocado.
Trump asegura que el aumento se financiará con la recaudación de los aranceles, un argumento que economistas consideran difícilmente sostenible y que, en la práctica, traslada el coste a los hogares estadounidenses.
Wall Street celebra… con condiciones
El anuncio ha tenido un efecto inmediato en los mercados. Las grandes empresas armamentísticas subían con fuerza en la preapertura de Wall Street, con avances de entre el 4 % y el 6 % en valores como:
- Lockheed Martin
- Northrop Grumman
- L3Harris
- General Dynamics
Sin embargo, el entusiasmo llega con letra pequeña. La Casa Blanca ha aprobado una orden ejecutiva que prohíbe el reparto de dividendos y la recompra de acciones mientras el Departamento de Defensa considere que las compañías no reinvierten lo suficiente en capacidad productiva. Esta medida provocó caídas del 4 % al 5 % en el cierre previo.
Un giro militarista sin precedentes recientes
El respaldo de la actual Administración a las Fuerzas Armadas no tiene precedentes recientes. En Navidad, Trump anunció un cheque de 1 776 dólares para cada militar, en conmemoración del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos y de la creación del Ejército Colonial.
En septiembre, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el propio Trump arengaron al alto mando militar, alertando del llamado “enemigo interior”, e impulsaron incluso el cambio simbólico de nombre del “Departamento de Defensa” al “Departamento de Guerra”, recuperando una denominación previa a la Guerra Fría.
De Venezuela a Groenlandia: la doctrina Trump en acción
El incremento del gasto no es retórico. En los últimos días, Estados Unidos ha ejecutado una operación militar en Venezuela, culminada con la captura de Nicolás Maduro, tras meses de presión naval y operaciones contra presuntas narcolanchas.
Trump ha advertido de nuevas intervenciones si Caracas no cumple las exigencias de Washington y, acto seguido, ha vuelto a poner el foco en Groenlandia, amenazando incluso con una conquista militar de la isla danesa.
Una señal clara al mundo
El mensaje es inequívoco: Estados Unidos se prepara para un escenario de confrontación global, con un presupuesto militar que supera al de las siguientes potencias combinadas. Para aliados y rivales, la propuesta de Trump no es solo un dato económico, sino una declaración de intenciones.
La gran incógnita es si el Congreso frenará este salto histórico… o si el mundo entra definitivamente en una nueva era de bloques armados y conflictos abiertos.
